Toscanos, es un yacimiento arqueológico fenicio, situado en la desembocadura del río Vélez, de mediados del siglo VIII a. C., (con abundancia de agua dulce, posición aislada y fácil de defender, y con una buena comunicación con tierras del interior y tierras de cultivo. Fue descubierto en la búsqueda de otro asentamiento griego, Mainake. Su planimetría, permite intuir el trazado urbanístico de casas alineadas en calles o plazas, de planta regular, zócalos de piedra, adobe para los paramentos y techos en terraza. Restos de metales como hierro y cobre hallados en Toscanos, y moluscos de la especie murex, usado por los fenicios en su tradicional industria textil como tinte natural, indican algunos aspectos de su economía, a la que hay que sumar la agricultura, la pesca y la ganadería.

El núcleo primigenio de este hábitat arranca en el siglo VIII a.C. y corresponde al yacimiento de Toscanos, que posteriormente se extendió por los cerros del Peñón y Alarcón hasta unirse en un mismo recinto fortificado fenicio. La continuidad poblacional en época púnica y romana se localiza fundamentalmente al otro lado del río, en el Cerro del Mar.

El yacimiento se sitúa en una pequeña elevación en la margen occidental. Se trata de un poblado fenicio, con una cronología que se extiende desde la segunda mitad del siglo VIII a.C. hasta mediados del siglo VI y con una posterior ocupación en época romana altoimperial hasta el siglo III d.C. Destaca por su singularidad un edificio identificado posiblemente como almacén, integrado por tres naves rectangulares y donde se han encontrado un gran número de ánforas. También se ha detectado una zona industrial destinada a la metalurgia del cobre y del hierro, así como un embarcadero para cuya construcción se rebajó la roca natural.

El enclave denominado Cerro del Peñón, en una elevación del terreno en la margen derecha del río Vélez, se caracteriza por su piedra arenisca, explotada desde antiguo como cantera. En su cima se halla un asentamiento de entre los siglos VII y VI a.C. que, tras ser abandonado, volvió a estar habitado en época medieval (siglos X y XI).

Los investigadores consideran este yacimiento como una zona de expansión de Toscanos, con dos áreas bien diferenciadas en su primera época: una de hábitat y otra industrial. En esta última se ha localizado una serie de hornos de fundición de metales.

Por su parte, el Cerro Alarcón, también en la orilla derecha del río y al noroeste de Toscanos, presenta una cronología que va de primera mitad del siglo VII a comienzos del siglo VI a.C. Su elemento más significativo es la muralla que recorre todo el cerro, realizada mediante mampostería y adobe en un primer momento y con pizarra después.

Respecto al Cerro del Mar, ubicado en la orilla oriental de la desembocadura, algunas teorías identifican este yacimiento como la antigua ciudad púnica y después romana de Maenoba, con una cronología que arranca en el siglo VI a.C. y una ocupación ininterrumpida hasta el II a.C., además de la posterior presencia romana.

El yacimiento presenta además un sector de necrópolis de incineración (siglo VII a.C.) relacionada con Toscanos en la zona conocida como la Vega de Mena.

Por último, la necrópolis de Jardín (siglos VI-IV a.C.) es uno de los mayores cementerios fenicios occidentales. Aunque tradicionalmente se ha asociado a los últimos momentos del asentamiento de Toscanos, el grueso de sus tumbas corresponde a Cerro del Mar, con una tipología muy variada que va desde las simples fosas excavadas en la roca hasta cistas, sarcófagos monolíticos y estructuras más complejas.

A pesar de la importancia de este yacimiento, único  a nivel europeo, las investigaciones y las propias excavaciones, han permanecido en stan by desde los trabajos del Instituto Alemán de Arqueología hasta la actualidad. Desde la SAC queremos volver a poner en el lugar destacado que le corresponde a este yacimiento fenicio, que ha proporcionado un patrimonio arqueológico de primer orden, olvidado por todos y en un estado de abandono que debe ser objeto de denuncia.

Por todo ello, la SAC plantea una serie de cuestiones que afectan a este entorno de protección arqueológica como:

  1. Delimitación del entorno del yacimiento fenicio en el PGOU y en la carta arqueológica.
  2. Limpieza y acondicionamiento del entorno, reposición y colocación de la señalética
  3. Estado actual de la situación de las viviendas que allí están ubicadas, y número total de las existentes, así como las actuaciones de los agricultores en los campos de cultivo allí existentes.
  4. Relación actual entre Ayuntamiento y propietario del terreno (Véase con la Empresa LEVEL).
  5. ¿Tienen las Instituciones públicas, tanto a nivel municipal, como regional o autonómico, alguna actuación prevista, a día de hoy, en relación al objetivo de recuperar el yacimiento, de cara a su explotación como recurso turístico y patrimonial?
  6. ¿Qué ha sido del proyecto inicial, en los años 90, de Playa Fenicia?

Podrían plantearse muchas más cuestiones, y la SAC va a dar los primeros pasos para que este proyecto de parque arqueológico empiece a dar sus primeros frutos, y bajo el lema “Conocer Toscanos, proteger Toscanos”.

Bajo la coordinación de D. José Ramos Muñoz, oriundo de Vélez-Málaga y catedrático de Prehistoria en la Universidad de Cádiz, con la ayuda de la SAC y de la Institución que Usted representa, podremos hacer frente a este ambicioso objetivo de elevar a este yacimiento fenicio, al lugar que le corresponde, como ocurre con ejemplos de conjuntos arqueológicos como Baelo Claudia, Fuente Álamo o Torreparedones entre otros.

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