Hoy se celebra el Día Internacional de los Museos, bajo el lema: «Museos en un mundo cambiante. Nuevos retos, nuevas inspiraciones»

 El ICOM define al museo como una institución permanente, sin fines lucrativos, al servicio de la sociedad que adquiere, conserva, comunica y presenta con fines de estudio, educación y deleite, testimonios materiales del hombre y su medio. (1974)

 La idea de Museo Sostenible es un concepto relativamente novedoso aportado por la Museología Crítica, según la definición que realiza Georgina DeCarli para la UNESCO:

Un Museo Sostenible es toda institución que realiza actividades de investigación, preservación, comunicación y reactivación del patrimonio a través de una moderna gestión museológica adecuada a los requerimientos de su entorno; y que con el fin de generar un desarrollo local sostenible y beneficios para el museo, lleva a cabo conjuntamente con miembros de las comunidades, proyectos y actividades de preservación activa ejerciendo un usufructo responsable de los recursos patrimoniales.

 Este concepto mucho más desarrollado en América Latina que en Europa, se asocia más al pequeño museo que debe subsistir con escasos recursos económicos de modo que implica una concienciación y voluntad mayor hacia la conservación del patrimonio, de tal modo que implica a todos los agentes sociales y que de otra manera resultaría imposible soportar. Quizás dada la actual coyuntura económica y el desmoronamiento de las bases sociales, financieras y del “estado del bienestar” a los cuales estamos asistiendo, éste será en última instancia el modelo de museo a seguir, un museo que se mantenga en el espacio y en el tiempo;  que requiere de una implicación directa de la comunidad, con una actitud activa y participativa de la misma, que establezca un equilibrio entre la conservación y la citada implicación social.

 La ruptura del círculo vicioso que se genera en torno a un museo basada en la escasa financiación, poca proyección y falta de reconocimiento, debe ser gestionada en base a sus potencialidades, como compromiso ético y social, no se debe esperar que un museo resulte económicamente rentable, ni tan siquiera autofinanciable y el compromiso de éste debe ir más allá, un compromiso social,  pues nunca debemos olvidar que el fin último del museo es el público sin el cual no tiene sentido la institución.

En este sentido, no debemos olvidar al pequeño museo, que conforma en su mayoría el panorama  que unas veces por falta de financiación u otras por una inadecuada gestión se ve abocado a su cierre. En este sentido cabe mencionar el artículo que apareció en El País el pasado 27 de abril de 2012 del escritor turco ORHAN PAMUK, premio Nobel en 2006 que defiende con modestia un concepto humano de museo.

 Desde la SAC reivindicamos una vez más, no sólo la creación de los museos prometidos, sino que éstos se desarrollen en el marco institucional como museos sostenibles, para evitar que ocurra como en el “Museo de la Piedra”, o el Centro de Interpretación del Azucar hoy cerrados, sin olvidar los que siguen en proyecto y sin fecha de apertura confirmada.

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