Fecha: 17 de mayo  Hora: 20
Lugar: Hotel “Torremar” de Torre del Mar

Resumen del libro

Inspiradora de una de las comedias televisivas más famosas de todos los tiempos, «Caída y auge de Reginald Perrin» es una obra maestra del género humorístico en el ámbito anglosajón. Su protagonista, Reginald Perrin, es un hombre gris; un mediocre e infeliz ejecutivo de ventas cuarentón, que malgasta sus días en la empresa “Postres Lucisol”, sometido a un jefe estúpido para el que desempeña un trabajo alienante, mientras lleva una vida suburbana al lado de su esposa y una familia plagada de gorrones. Hasta que un día, entregado a continuas fantasías que le apartan momentáneamente del sopor, decide tirarlo todo por la borda y dar el gran paso: desaparecer sin dejar el menor rastro, simular su propio suicidio, y adoptar una segunda identidad para volver a comenzar desde cero. Un clásico de la comedia inglesa, considerado uno de los libros más divertidos, crueles e irreverentes de la reciente literatura anglosajona.

Resumen de la sesión

En primer lugar quisiera comentar que llegamos a esta lectura debido a nuestro afán por tocar diferentes estilos y autores y alguien nos sugirió que para darle un giro completo a nuestra lectura anterior (Fahrenheit 451), leyésemos esta comedia, que dicho sea de paso, ha tenido entre los asistentes a la tertulia división de opiniones muy contrastadas. Y es que el humor inglés tiene unas características determinadas que no a todo el mundo le cae bien.

La novela se plantea, a juicio de uno de los asistentes, como una crítica a la sociedad inglesa, de costumbres fijas y falta de alicientes, aunque eso, se dijo, también pasa en otras sociedades. Se nos recomienda como libro divertido, aunque no es así para alguno de los presentes. Es una comedia y “las mejores comedias son las que tratan temas serios” manifestó alguien. Los personajes están bien construidos pero tendiendo al esperpento y la distribución que hace del tiempo contándonos su vida coincidiendo con los días de la semana, es muy original. Los personajes de la obra parecen que están insatisfechos con sus vidas, pero el único que hace algo para remediar la situación es Reginald y con su decisión arrastrará a los demás a cuestionarse su existencia, fueron otras de las opiniones expresadas.

Se hizo un análisis de los protagonistas situando a Reginald como un personaje traumatizado desde su niñez, del que se burlaban los compañeros al considerarlo patoso y metepatas que, insatisfecho de su vida familiar y en plena crisis de los cuarenta, decide simular un suicidio, cambiar de identidad y empezar de nuevo su vida. Comentamos la familia de Reginald  Perrin que está formada por Elizabeth, su esposa, con quien lleva una vida monótona y sin alicientes que le lleva  a dudar de sus facultades sexuales y a iniciar una serie de experiencias con su secretaria Joan  que terminan en fracaso total. Es muy divertida la situación vivida en su casa en la tarde en que se cita con Joan – aprovechando que su mujer se encuentra cuidando a su suegra – y por la que pasan sucesivamente su hijo, su cuñado y su yerno fastidiándoles el plan. Joan termina saliendo de la casa por una ventana. Y el caso es que está enamorado de Elizabeth y la quiere. Ésta tiene una paciencia infinita con Reginald y no encuentra explicación al comportamiento tan extraño que en un momento dado adopta su marido y que raya con la locura: empleo de palabras fuera de contexto (cortapichas, zanahorias…) y a actuar de forma imprevisible como en la excursión a la reserva de animales con la familia de su hija. Del resto de la familia se comentó cómo eran los dos hijos, Mark, aspirante eterno a actor  que no pasa de papeles testimoniales en las pocas obras que le ofrecen y que vive a costa de los “sablazos” que le da a su padre, ante el desconocimiento de su madre, en muchos casos, que piensa que eso no favorece a su hijo. Su hermana Linda junto con su marido Tom, van de “progres” en la educación de sus hijos Adam y Jocasta que aparecen poco en escena pero que tienen “golpes” muy divertidos. También tiene un papel destacado el tío Jimmy especializado  en dar “sablazos alimenticios” al pobre de Reginald o a quien se ponga por delante ya que su familia está en crisis económica permanente. Desconcertante su relación con su sobrina Linda.

También se comentó como muy divertida la cena que tuvo lugar en su casa para agasajar al Director de su empresa “Postres Lucisol”, C.J. y su señora, así como algunos compañeros de trabajo. El desenlace es sumamente ocurrente y muy propio de Reginald. Al día siguiente tenía un compromiso muy importante como conferenciante en representación de su empresa asistiendo al encuentro organizado con motivo del Año Internacional de la Fruta: “A la postre: ¿tenemos los postres que nos merecemos?” era el título de su exposición. De cómo termina esta conferencia os emplazamos a que lo descubráis aquellos que vayáis a leer el libro. Una aventura más de Reginald.

A partir de este momento y con la decisión ya tomada de desaparecer de este mundo como Reginald I. Perrin, decide probar con diferentes nombres y ocupaciones que le suplanten tras su  “fallecimiento”. Por fin decide llamarse Donald Partherre y consigue una documentación falsa y un trabajo como jardinero en un hospital mental…Una peluca y una barba postiza al principio, y natural después, ayudarán a este cambio.

El antiguo Reginald Perrin ya no puede aguantar más y decide visitar a su hija Linda para contarle sus peripecias, pedirle que le sirva de cómplice y le allane el camino porque quiere ver a Elizabeth, su mujer. Enterado de que se va a celebrar una  misa-funeral  por su alma le comunica a su hija que él también piensa asistir, ante el desconcierto de ella que lo considera un disparate. Reginald, es ahora Martín Wellbourne, amigo del difunto al que llevaba muchos años sin ver ya que se fue a vivir a Brasil. Comentamos lo ingenioso que resultó el sermón del sacerdote, basándose en la única frase que Mark decía en la obra de teatro: “Aquí tiene las botas de agua que pidió, señora”, o cuando recuerda al difunto y manifiesta: “Reginald Perrin no ha muerto. ¡Él está aquí hoy entre nosotros, de una forma real y significativa, en esta precisa iglesia, a esta precisa hora!” A Reggie y a Linda se les heló la sangre. Pero era una simple frase de recordatorio.

A partir de ahí se precipitan los acontecimientos y Martín Wellborne va a cambiar, para bien, la vida de Reginald y de casi todos los que habían vivido alrededor de él.

En general nos pareció una novela entretenida en la que sin buscar la risa, el autor mantiene un humor y una ironía a lo largo de toda ella resaltado en ese final estrambótico y absurdo que le lleva tras su “muerte”, a casarse con la misma persona y a trabajar con el mismo jefe en una fundación que lleva su nombre, pero siendo otra persona diferente que va a entender, felizmente, la vida de otra manera.

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Próximo libro: “Las manos de mi madre” Autora: Lola Valle

Fecha: 21 de junio.    Lugar: Ático del Hotel “Torremar” de Torre del Mar   Hora: 20h.

Con este acto  celebraremos nuestra despedida del Curso 2017/18 contando en el mismo con la presencia de la autora de este libro.

 

 

 

 

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