Café Filosófico en Vélez-Málaga 9.6

16 de marzo de 2018, Cafetería Bentomiz, 17:30 horas.

 

Advertí que, mientras deseaba pensar de este modo que todo era falso, era absolutamente necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa. Y dándome cuenta de que esta verdad: pienso, luego soy, era tan firme y tan segura que todas las extravagantes suposiciones de los escépticos no eran capaces de hacerla tambalear, juzgué que podía admitirla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que yo indagaba.

 Descartes, Discurso del método

 

 Nuestros participantes inundaron de buenas noticias el encuentro filosófico del mes de marzo. Noticias, al parecer no muy publicables en los medios que nos invaden. Cosas que pasan y cosas que nos pasan, casi desapercibidas, en un mundo que parece –no sabemos del todo si aposta– empeñarse en ofrecer, continuas y seriadas, malas noticias. Y no todo está tan mal en este mundo. La gente normal completa cada día de cosas buenas su día. Nosotros, que estamos despertando, que somos conscientes. Por esto, se preguntaron aquel día 16 de marzo de 2018, a las cinco y media de la tarde, en la cafetería Bentomiz de Vélez-Málaga, por el despertar de la conciencia. Pero, ¿qué es el despertarse? ¿Cómo saber que hemos despertado? ¿Por qué hay despertarse? Y, además, ¿es un despertar individual o es colectivo? Ay!, la conciencia colectiva… con este despertar… otro gallo nos cantaría. Y os lo puedo asegurar… ellos estaban muy despiertos. Para saber más, habrás adentrarte en el relato que sigue a continuación.

 

¿Cuáles fueron esas buenas noticias, de esos días, de las que los participantes se hicieron eco? Esas buenas noticias, que no figuran en los medios, regidos por sus propios intereses, en un mundo globalizado… Noticias que te afectan a ti porque afectan a otros y que afectan a otros porque te afectan a ti. Un ejercicio de consciencia acerca de lo que nos rodea, para que pueda aflorar lo que habitualmente pasa desapercibido, como es una de las funciones principales de la filosofía. Veámoslas, entonces, una por una. Vamos sin prisas.

 

Por ejemplo, este 8 de marzo se celebró en Córdoba un festival de poesía; por ejemplo, ¡mi primo ha sido padre! Pero costaba algún trabajo centrar la memoria en un suceso reciente caracterizado por su bonhomía. Se ve que estamos algo viciados de tanto vendaval negativo que recibimos a diario. Una noticia muy destacable ha sido el masivo seguimiento de la huelga convocada el pasado 8 de marzo; para mí, ha sido el ir comprobando que ya se ve a más gente trabajando; para mí, que tengo un proyecto interesante entre manos; me basta la buena noticia de que voy bien este curso (–¿Y cómo repercute eso en los demás? –Mis padres también están muy contentos…); se ha descubierto una cura para el cáncer, probada con ratones…; a mí algunos avances tecnológicos me fascinan (-Eso, algunos…); a mí me parece una buena noticia que ya se pueda fabricar carne, sin matar animales; en Canadá unos médicos han donado una parte de su sueldo destinado a los que cobran menos; he leído que la capa de ozono se ha regenerado; estar vivos es la mejor noticia; voy a poder ver al Ballet Nacional por dos o tres euros proyectado en un teatro; la buena noticia para mí es la humanidad con que me han tratado en el hospital; hemos logrado fondos para una protectora de animales; cada vez somos más críticos con los medios de comunicación; también, la huelga de pensionistas muestra que la gente está despertando; yo celebro que mi país sea seguro, en general; cada vez somos más conscientes de quién comunica, más allá de lo que comunica.

 

Una vez llegados a este punto de consciencia, el grupo se preparaba para elegir la temática del día. Pero qué duda cabe: el hecho de haber sido más conscientes estaba predisponiendo hacia un determinado área de cuestiones. El abanico fue muy amplio: la prisión permanente revisable, la inteligencia emocional, el entorno de lo ocurrido en el 8M, la movilización social, la envidia, la vida natural, entendida al estilo de los cínicos de la antigüedad… y el despertar de la consciencia, claro. Pero, ¿qué es despertar? Habríamos de saber primero de qué estamos hablando, condición sine qua non de cualquier discusión seria. Por un lado, quedó claro que despertar es ser uno mismo consciente, darse uno cuenta de lo que le rodea y de lo que transcurre en su interior. También, que despertar es una suerte de metáfora que mucho nos resuena, desde la antigüedad, y se opondría a estar dormido, no darse uno cuenta, no ser uno mismo, pues estaría sujeto a variados modos ilusorios de vivir. Por lo tanto, no estar en la realidad. Estar despiertos es, así, el ser capaces de ver la realidad como realidad y la ilusión como ilusión. Si uno está bien despierto tiene más disponibilidad, más apertura y es más libre, su vida no resulta tan manipulable. Insistieron ellos y ellas. El despertar de la consciencia significaría no estar manipulado, sería incompatible… Sobre el particular volverían más adelante en el diálogo. Pero surgieron algunas dudas…

 

–¿Ser consciente o tener conciencia?

–Ser consciente es darse uno cuenta y la conciencia sería una derivada de la capacidad de ser conscientes, llevada al terreno de los juicios morales, por ejemplo.

–Pero bueno, yo sigo con lo de antes: ¿una conciencia manipulada es una conciencia?

–Sería una conciencia dormida.

–Entonces, decir que una conciencia está despierta, es ya en sí mismo redundante…

–No, puede estar dormida. Se tiene la capacidad, pero sin desarrollar, sin actualizar, sin despertar.

–Yo veo el despertar más bien como un proceso gradual…

 

El grupo estaba adentrándose por la gruta subterránea del tema de los temas: la conciencia. La magia de la consciencia. Darte cuenta te aleja de la inconsciencia. Usar la consciencia conlleva consciencia. Tratar de estar despierto, te despierta. No puedes ser consciente y no ser más consciente. Y se puede ser consciente de una variedad infinita de objetos, pero también de quien está siendo consciente. No existe nada sin consciencia. Y se dedicaron un rato a indagar en la idea de la gradualidad de la consciencia, que implicaba hablar de distintos niveles de conciencia. Era la manera de romper la aparente paradoja de la consciencia: si soy consciente ya soy todo lo consciente que se puede ser; sin embargo, cuando uno, más adelante, alcanza un grado más allá de conciencia, la anterior consciencia le resulta deficitaria. Y esto es lo que nos suele pasar a todos con la edad, con las experiencias, con los aprendizajes…, que la vida te va ofreciendo, si estás atento, suficientemente. De hecho ser cada vez más consciente, dentro de un determinado nivel de comprensión, es lo que te catapulta al siguiente nivel, al siguiente escalón.

 

–Pero, a veces, también hay comprensiones súbitas. El despertar puede ser abrupto.

–Sí, pero el ascenso al siguiente nivel necesita de una maduración previa, una preparación, una disposición suficiente…

–Ah, claro.

–Pero, me pregunto: algún nivel de conciencia será el último…

–Puede que así se viva, pero lo más seguro es que sea un proceso inacabado.

–Precisamente, si uno ya cree que ha ascendido a la comprensión última, definitiva, eso hará que te identifiques con ello (¡lo he conseguido!), y se convertirá en una creencia que, como todas las creencias, resultará, a la postre, dogmática, fanática…

–¿Y cómo escapar de ello?

–Estando muy atento. Alerta siempre.

 

Es decir, que sólo somos capaces de apreciar una comprensión mayor, desde un nivel

 

superior de desarrollo de la consciencia, el cual, a su vez, puede contener sus propias zonas de penumbra, en que no se ve a sí misma y a sus creencias. Creerse que ya uno… ha alcanzado, tiene, comprende… todo, el Todo. No hay nada más peligroso: por ejemplo, es posible que quieras hacer pasar por ahí a los demás. De ahí la importancia sublime de estar alerta, una forma fundamental de estar despierto. De manera que el grupo, que cada vez iba adquiriendo mayor madurez, se preguntara: ¿Cómo saber que ya he despertado? Más que antes. ¿Cuándo somos suficientemente conscientes?

 

–¿Puedo ser consciente de que estoy siendo manipulado, mientras lo estoy siendo?

–Claro, pero es un primer paso. Puedo elegir no hacer nada, por alguna razón, por algún interés mío, seguir siendo manipulado. O bien, puede que estén presentes en la situación obstáculos que me impiden actuar, todavía, según mi grado de consciencia. En cualquier caso, llegar a ser consciente de que estoy siendo manipulado, ya eso mismo, me está alejando de la manipulación.

 

–¿Cómo saber que hemos despertado a un determinado nivel de conciencia?

–El hecho de poder discrepar, de ser capaz de cuestionarte algo, que antes ni te lo planteabas, es un buena muestra de una conciencia más despierta.

–¿Cómo explicar a un ciego cómo es el sol?

–Es un problema, sí. Sólo cuando uno es capaz de ver algo, lo ve. Si no lo es, ni siquiera mira. Y eso nos pasa a todos.

–Se me ocurre un ejercicio: cada vez, en cada ocasión, mirar hacia atrás, ver cómo me ha ido antes, desde la perspectiva actual… si es más completa ahora mi visión, capto más detalles y hay aspectos que antes no veía, es posible que esté más despierto.

–Yo creo que lo mejor es la observación constante, mantenida, del presente, sintiendo más, sintiéndolo más a fondo. Poder profundizar más, sería un buen síntoma.

–Y la atención se puede entrenar… Ahí está el Mindfulness.

–También se aprende mucho del dolor, si estás atento al dolor…

–Sí, también del dolor.

–¿Y es posible un despertar colectivo? ¿Todos juntos?

–Yo creo que sí, incluso sería un medio más eficaz contra la manipulación.

 

Algunos prefirieron marcharse a esta altura de la reunión, en esta última fase en la que se quiso abordar la posibilidad de un despertar colectivo. Ante la pregunta de si es posible esta conciencia colectiva, la respuesta fue unánime: sí. Sucede siempre que hay comunidad, consciencia de pueblo, cuando se toma conciencia juntos de una situación, de un problema. Y mencionan como ejemplos el 15M, el 8M, el caso del niño Gabriel… Pero insisten: tomar conciencia no significa estar de acuerdo, sino tomar conciencia del momento en el que se está. La respuesta ya puede variar, según cada uno… Y lo mismo que antes, se preguntan cómo podemos saber que colectivamente hemos despertado, señalando que suele darse un punto de masa crítica, en que surge dicha conciencia y las acciones consiguientes… A lo que el moderador le parece de utilidad plantear si la conciencia colectiva es simplemente una suma de conciencias, o se produce un algo más, un plus de conciencia irreductible a las partes componentes. Tras una discusión, con ejemplos, aceptan una respuesta afirmativa: un puzzle es más que sus piezas, una playa más que los miles de millones de granos de arena, el mar fuente y origen de cada una de las olas. Y se despidieron satisfechos del trabajo realizado y la comprensión a la que habían llegado. Todos eran ahora mucho más conscientes… y lo habían logrado juntos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
error: Content is protected !!