El 23 de febrero a las 17:30h en la Cafetería Bentomiz

La Ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la guía de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad, cuando la causa de ella no reside en la carencia de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por sí mismo de él sin la dirección de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento!, he aquí el lema de la Ilustración.

Inmanuel Kant

 

En esto consiste la tarea principal de la vida: distingue entre las cosas, sepáralas y di: “Lo exterior no depende de mí, el albedrío depende de mí. ¿Dónde buscaré el bien y el mal? En lo interior, en lo mío”. No califiques nunca a las cosas ajenas de “bien” ni de “mal”, ni de “provecho” ni de “perjuicio”, ni de nada semejante.

Epicteto

¿Cuándo se da manipulación social?

 

¿Por qué hay tanta manipulación en nuestras sociedades? ¿A quién beneficia? ¿Cómo me afecta? ¿Cómo podemos escaparnos, qué podemos hacer, ante tales manipulaciones? Si el hecho de que exista manipulación en un ámbito determinado supone una estrategia manipuladora, que oculta, tergiversa, engaña y demuestra mala fe, con la finalidad de satisfacer unos intereses concretos

-individuales o corporativos-, insanos, dañinos para la persona o para el bien común, entonces, no nos queda otra que prepararnos para disponer un criterio propio y consciente. Cuando somos menores de edad, no podemos, pero cuando ya poseemos nuestras capacidades mentales desarrolladas, no tenemos excusa para seguir siendo “menores de edad”, para dejarnos conducir pasiva y acríticamente. No tenemos excusa –salvo las malas excusas de la pereza y la cobardía– para no ser “mayores de edad” (Kant), y pensar y actuar por nosotros mismos. Que haya manipulación social, educativa, cultural, económica… no depende de nosotros, está ahí, pero que seamos víctimas propiciatorias, ¡sí que depende de nosotros mismos! Esto te diría Epicteto, y lo habrías oído de los participantes en el Café filosófico de febrero. Este grito: ¡sé consciente de ti mismo y desarrolla todas tus cualidades! Es el mejor antídoto.

 

 

Pero sigamos el curso de este encuentro, veamos cómo una cosa condujo a otra. Todos sus momentos fueron de una toma de conciencia, que no es sino un acto de autoconciencia, en este caso, a través de una discusión en grupo. No otra cosa es la filosofía… practicada. A ello quiso contribuir el facilitador desde el inicio. ¿Cuándo yo últimamente he gozado, he sentido una plenitud, una completa dicha? Mis sentidos expandidos, todo yo gozando… Pero, recordando que hay muchas formas de goce, desde las más ligadas al cuerpo hasta otras maneras más autónomas o espirituales. Puesto que, como decían los clásicos, es posible establecer una jerarquía de placeres. Buscamos placeres estables y duraderos, no inconstantes ni pasajeros, y en lo posible no mezclados de dolor. Y éste fue el resultado, en cada caso, de su toma de conciencia, sus goces: cuando charlaba

 

el otro día con mis amigas, cuando me río a risa suelta, aquí con vosotros en este café filosófico, cuando se me da bien algo que no se me daba bien, ahí desde mi salón pintando una acuarela, aparte de aquel orgasmo sexual, cuando observo a cada uno satisfecho en su papel de la obra de teatro, haciendo fotografías a mis amigas, me gusta la fotografía, cuando me estoy duchando entre música, con la lectura de un buen libro, practicando yoga, estando aquí y ahora, bajo la cúpula de un recital poético, con el desayuno a la sombra de un árbol, pudiendo conocer a mi hijo después de nueve meses, el lujo de un nuevo amigo, haciendo teatro esta semana, sí, cuando acabo el instituto cada día, con un piano en las manos, cuando comprendí que en el fondo me daba igual suspender, escuchando música, o leyendo poesía, cuando puedo hablar con mi padre, al solucionar un problema, cuando puedo conectar conmigo misma.

 

Pero vayamos al tema… La discusión acerca de la manipulación social, podría aglutinar también las inquietudes para lograr el esclarecimiento de las dificultades que notamos en el mundo de hoy para ser nosotros mismos, de la violencia reactiva en algunos jóvenes, de la huelga general de mujeres que se avecinaba en esos días, de la posible maldad humana, de la presión social que pueden sentir los jóvenes y el esclarecimiento de lo que pinta Dios en todo esto. Ésta pudo ser la razón de fondo que explicara el hecho de que el grupo hubiera decidido dialogar sobre la manipulación social, el dominio y el control que pueden ejercer unos seres humanos sobre otros. ¿Por qué existe? ¿Cómo darse uno cuenta? ¿Siempre beneficia a alguien? ¿Cómo puede afectarme?

 

–Sucede la manipulación porque siempre hay unos intereses creados, de distinto tipo, que tienden a manejar la vida de los demás.

–Y en el fondo la educación siempre es una educación guiada… hacia unos objetivos, unos intereses…

–Pues claro, como que eso significa educar…

–Hasta un médico ha sido “educado” para recetar un determinado medicamento que interesa a alguien…

–Por todas partes, ¡nos dirigen!

 

–Un momento de calma consciente: ¿Todo interés es siempre manipulador? ¿La gente ha sido formada para manipular?

 

Este par de preguntas desestabilizó un tanto al grupo, que parecía complacerse en la seguridad de la manipulación como norma de nuestras vidas, o más todavía, que todo está continuamente manipulado. Una parada para dar que pensar, y no sólo para decir lo que se piensa, sino para pensar lo que se dice. En el fondo, pensar el pensamiento, las creencias que alimentan, adecuada o inadecuadamente, nuestras acciones y nuestras emociones ligadas a ellas. De esta manera el grupo se disponía a distinguir cuándo, estrictamente, podemos realmente hablar de manipulación social. ¿No hay intereses desinteresados? ¿No hay información periodística una más objetiva que otra? ¿No hay puntos de vista que se muestran pero no se imponen? ¿Unos padres no pueden pretender lo mejor para sus hijos sin tener que manipularlos? ¿No es posible este modo de equilibrio en las relaciones sociales, en las relaciones personales?

 

–Cuando hay manipulación, hay imposición

No puedes elegir

–Pues sí, la expresión “tienes que…” lo recoge muy bien.

–Además, puede darse una manipulación inconsciente, sin darse uno cuenta… ¿En ese caso, hay manipulación?

–Esto querría decir que, más bien, es el engaño aquello que es la marca de la manipulación. Cuando está presente un interés oculto, no manifestado… conscientemente, con una intencionalidad…

–Es el caso paradigmático de las ideologías.

 

Fue la manera cómo el grupo dio un giro importante a su discusión y fue capaz de hacer aflorar una clave esencial de la naturaleza de la manipulación: siempre hay una estrategia manipuladora, que incluye la mala fe, el engaño, la tergiversación o la omisión de información relevante. Pues bien, ¿cómo escapar a dicha estrategia? ¿Qué hacer? Se dispuso el grupo a abordar estrategias contra-manipuladoras…

 

–La fundamental es tener criterio propio.

Ser consciente de cada situación, y autoconsciente de tu relación con cada situación.

–El único antídoto es el desarrollo de la capacidad crítica, como personas, como ciudadanos…

–Y para todo ello, es necesario el desarrollo personal, la maduración personal.

 

Y este último antídoto, el del desarrollo personal, se mostraba el más profundo, el más decisivo, pues los demás provenían de su fuente. El desarrollo de las cualidades propiamente humanas, tal como se manifiestan en cada ser humano, trae consigo el efecto de una mayor luz, una mayor transparencia interior, que sea capaz de traspasar las sombras vertidas en el exterior, en la forma de intereses ocultos e ideas inadecuadas, aprendidas, trasmitidas del entorno. Y esta maduración interior depende de nosotros. Y las respuestas que ofrezcamos a las coerciones de fuera dependen de nosotros. Y esto puede entrenarse. Epicteto y las escuelas antiguas de filosofía nos lo ofrecían… Si ya no por edad, si nuestras facultades no están disminuidas, si ya hemos crecido y poseemos experiencias, nada nos impide ser más libres. Uno mismo es autoculpable, como decía Kant, de su minoría de edad, mental, psicológica, espiritual, personal. Puede que muchos en el pasado trataran de influirte, o incluso te manipularon, sabiéndolo o sin saberlo, puede que tu vida pasada no la sientas como tuya, pero ahora estás aquí y tu vida siempre es tu vida… No culpes a nadie.

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