Título: “Patria”

Autor: Fernando Aramburu                        Fecha: 19 de octubre.           Hora: 20 h.          Lugar: “Hotel Torremar” de Torre del Mar        Asistentes: 18

Resumen de la obra

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

Premio de la Crítica 2016 de narrativa. Premio Francisco Umbral al libro del año y Premio Nacional de Narrativa 2017 concedido recientemente.

Resumen de la sesión

Comentar un libro, en este caso “Patria”, días después de que le hayan concedido a su autor Fernando Aramburu el “Premio Nacional de Narrativa 2017”, produce una gran satisfacción. Nosotros conocíamos que le habían concedido el “Premio Francisco Umbral al libro del año” y el “Premio de la Crítica de Narrativa”, pero el último reconocimiento nos  confirmaba que estábamos ante un gran libro y un gran escritor, como así manifestaron todos los asistentes.

“Patria” es el retrato de nueve personajes dentro de la historia de los últimos 30 años del País Vasco a través de dos íntimas amigas, Bittori y Miren, y sus familias, rotas por el asesinato del marido de una de ellas a manos de ETA.

En primer lugar se resaltó por uno de los asistentes la tremenda fuerza de los personajes de las dos familias y las circunstancias que hacen que se rompan las relaciones entre ellas. En “Patria” se describen los diferentes personajes que se daban en la sociedad vasca, según uno de los asistentes. “Los personajes de las mujeres están mejor conseguidos que los de los hombres, teniendo mucho más protagonismo, quizá porque el País Vasco es más un matriarcado”. Bittori y Miren demuestran su fortaleza cada una a su manera, pero llevando ambas el timón de sus familias. Bittori, lucha contra la marginación que sufre en el pueblo y después de vivir un tiempo en San Sebastián, tras el asesinato de su marido, decide regresar. Pero no le fue fácil; a escondidas al principio y con la cabeza bien alta después (el detalle de entrar sola en el Pagoeta, el Bar que frecuentaba su marido), da muestras de su grandeza y superación. “Tú llora tranquilo si eso te ayuda. A mí nadie me verá echar una lágrima. Ese es un gusto que no les voy a dar” le dijo Bittori  a su hijo Xabier cuando entraba en la casa al avisarle la ertzaina del asesinato de su padre. A pesar de la grave dolencia que padece, las visitas a la tumba de su marido (gustó mucho este recurso literario) donde hablaba con el Txato como si estuviera en su casa y la espera de que algún día “la otra familia” le pidan perdón por lo que le habían hecho, van a ser lo que le mantengan la ilusión por vivir. Miren, tiene un carácter mucho más seco en el trato con su marido, hijos y hasta los nietos (Endika la llamaba la amona – abuela – mala). Su amor de madre le hace radicalizarse al conocer que su hijo Joxe Mari pertenece a ETA llegando a justificar la lucha armada por la liberación del pueblo vasco, pero deja mucho que desear en la forma como trataba a su marido Joxian, su hija Arantxa o al pequeño Gorka. No ha sido un personaje de la obra que haya resultado simpático a los asistentes, pero encaja como uno más dentro de la variedad de personas que existen en nuestra sociedad. Los monólogos de Bittori en la tumba de su marido y los de Miren en la Iglesia ante la estatua de San Ignacio de Loyola, son un soplo de aire fresco dentro de la dureza del libro. Menos mal que el autor ha sabido inyectar ratos de humor ante tantos momentos de dolor, fanatismo, odio irracional, desprecio, silencios cobardes,… que tuvieron que padecer muchos de los que les tocó vivir esta situación, a juicio de alguno de los asistentes. El comportamiento de los hombres, sobre todo de Joxian, ha parecido para algunos acobardado y falto de iniciativa (quizá anulado por la fuerza y  personalidad de Miren) sobre todo con la forma de comportarse con su gran amigo el Txato que tanto le ayudó materialmente en algunos momentos difíciles de su vida, al igual que su hijo Gorka, en este caso por la presión de su entorno. Este párrafo del libro lo corrobora: Joxian esperó una noche a escondidas al Txato tras haber aparecido numerosas pintadas (chivato, opresor, traidor, fuera de aquí, su nombre dentro de una diana…) frente a su casa y en el lugar de trabajo: “Nada. Decirte que lo siento, que no te puedo saludar porque me traería problemas. Pero si te veo por la calle, que sepas que te estoy saludando con el pensamiento.” Sin comentarios.

Otro de los personajes destacados por su personalidad y fuerza  es el de Arantxa, hija de Miren y Joxian, que es la única de la familia que “tuvo el valor” de señalarse en el pueblo al ser de las pocas personas que asistieron al entierro del Txato. La grave minusvalía que padece después del ictus que sufrió posteriormente, no le impidieron mantener una relación de fuerte amistad con Bittori cuando  regresó al pueblo desde San Sebastián y va a ser determinante en que ésta consiga su gran objetivo (el perdón) al mediar ante su hermano Joxe Mari en la cárcel.  “Mis padres te llaman la Loca, pero no hagas caso” le dijo un día a Bittori cuando se vieron por la calle. Arantxa es también un  ejemplo de superación en la lucha contra sus limitaciones físicas.

Son muchos los momentos del libro destacados en la sesión, pero sobre todo no se pudo evitar que dado la actualidad del tema Cataluña en la fecha en que comentamos el libro, se analizaran comportamientos paralelos entre los radicales independentistas de estas dos Comunidades con el resto de la población que no piensa como ellos. Analizamos la marginación y el enfrentamiento entre ciudadanos, sobre todo en los pueblos pequeños. Personas que no se hablan a partir de surgir el conflicto, incluso dentro de la propia familia:”¿Cómo describirías la relación entre tu hermano Joxe Mari y tú?” le pregunta Ramuntxo (su pareja) a Gorka. “Yo diría que inexistente. ¿Le tienes miedo? Antes sí. Ahora no sé. Hace mucho que no lo veo.”

Otro tema. La importancia que ha tenido y tiene el uso del euskera y el catalán  como aspecto diferencial frente al castellano. “El mundo es global y las lenguas deben unir y no separar”, dijo otro de los asistentes. ¿Cómo se pudo llegar hace años en el País Vasco y ahora en Cataluña a esta situación de enfrentamiento entre ciudadanos que convivían pacíficamente y con normalidad absoluta? Preguntas que nos hicimos en la tertulia y sobre las que se dieron diferentes respuestas. O el tema de la manipulación y falseamiento de los hechos históricos de manera interesada por los independentistas: “Lo malo no es ya la falsedad de los hechos históricos, sino que se los creen” decía uno de los asistentes. O la incongruencia (tanto en el País Vasco entonces como en Cataluña ahora) de la unión de los partidos nacionalistas, en origen de derechas, junto a la izquierda más radical que siempre fue más universal en sus objetivos pero con un único nexo de unión: la independencia. El impuesto revolucionario o el alejamiento de los presos etarras de cárceles del País Vasco vigentes todavía, (¿castigo a los presos o a sus familias?), también tuvieron sus opiniones.

Analizamos el papel partidista de la Iglesia en el conflicto vasco ratificado por el comportamiento de D. Serapio, el Cura del pueblo, que visita a Bittori en su casa para ”invitarla” a que abandone el pueblo, que no viniese a su casa por lo que suponía de “provocación e incomodo” su presencia para el resto de los vecinos del pueblo y “ así no entorpecer el proceso de paz”. No os perdáis la respuesta de Bittori.

La importancia de las herrico- tabernas para ETA y su influencia en las cuadrillas de jóvenes que se veían arrastrados muchas veces aunque no compartieran esas ideas como el caso de Gorka, hermano de Joxe Mari asistiendo a manifestaciones y altercados callejeros para no verse señalado.

Y ya al final, una de las asistentes, quiso leer dos párrafos muy significativos del conflicto vasco. Joxian, padre de Joxe Mari, ahora en paradero desconocido, va a darle el pésame al padre de Jokin, compañero de armas de su hijo y que había aparecido muerto en el monte con un tiro en la cabeza. Éstas fueron sus palabras: “Ni se te ocurra consolarme. Si tienes dos dedos de frente, corre a buscar a tu hijo. En Francia, donde sea. Lo agarras, le partes la cara y te lo traes para casa o lo entregas a la policía. Reza para que te lo detengan cuanto antes. Le meten en la cárcel, pero al menos no lo pierdes como yo al mío.” “Ni me dejaron preparar el entierro. Cogieron a mi hijo y montaron con él un numerito patriótico”… “Unos borregos, eso es lo que son. Unos ingenuos. … Les calientan la cabeza, les dan un arma y, hala, a matar.”…“¡País de mentirosos y de cobardes! Mira, Joxian, hazme caso. Déjate de bobadas y ve a buscar a Joxe Mari.”

Y solo en su celda, Joxe Mari, 43 años, diecisiete de ellos en prisión, abandonó ETA. Dijo para sí: hasta aquí. Así de simple. Se acabó. En adelante sin mí. Piensa que en esta decisión hubo causas múltiples. Arantxa le escribía acompañada de una foto, la primera tras su enfermedad:” Tú tienes tu cárcel, yo tengo la mía. La mía es mi cuerpo. Me ha caído cadena perpetua. Tú  saldrás un día de tu cárcel. No sabemos cuándo, pero saldrás. Yo no saldré nunca de la mía….” Ésta última frase, le pegó fuerte a Joxe Mari. Poco tiempo después le envió otra fotografía en la que se veía a ella con Bittori, “su mejor amiga”. “Me dice que aguanta viva a duras penas porque espera un gesto humano de tu parte”… “Pídele perdón. ¿Qué te cuesta? Me dolería que no lo hicieras.” Joxe Mari constató: pedir perdón exige más valentía que disparar un arma, que accionar una bomba. Eso lo hace cualquiera.” Y la carta llegó a Bittori: …” Os pido perdón a ti y a tus hijos. Lo siento mucho. Si podría dar marcha atrás al tiempo, lo haría. No puedo. Lo siento. Ojalá me perdones. Ya estoy cumpliendo mi castigo. Te deseo lo mejor. Joxe Mari.” Y el Txato también recibió la noticia: “…Pronto me reuniré contigo. Ahora sé que voy a venir en paz. Mientras tanto, caliéntame la tumba como me calentabas en otros tiempos la cama. “ …

Quedaba sólo Miren por pedirle perdón a Bittori. El encuentro se produjo en la plaza de la Iglesia. Casi sin querer. Bittori había dejado en la plaza a Arantxa con su cuidadora como todos los días. Miren salía de la Iglesia. Dijo: “Esa me está mirando, pero va lista si cree que voy a apartarme.” Y el encuentro se produjo. Fue un abrazo breve mirándose a los ojos y sin decirse nada.

Nos ha encantado el libro por su estilo literario, por los recursos que emplea el autor y por la variedad de temas que toca al margen del conflicto vasco en sí: los problemas de pareja, la homosexualidad, la educación de los hijos, la amistad, la superación personal,… que nos ha permitido debatir e intercambiar opiniones que es la esencia de estos encuentros. Un grandísimo libro.

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