Las maravillas – Elena Médel

Las maravillas – Elena Médel

Fecha: 17 de diciembre                                                Hora: 19h.

Lugar: Todos en casa (Google Meet), salvo que cambien las condiciones de la epidemia y pueda ser presencial.

Últimas tardes con Teresa – Juan Marsé

Últimas tardes con Teresa – Juan Marsé

Fecha: 19 de noviembre                               Hora: 19 h.

 Lugar: Todos en casa                         

Resumen del libro

Dentro de la obra de Juan Marsé, Últimas tardes con Teresa ocupa un lugar especial y muy significativo, pues en ella se dan cita todos los elementos de su particular mundo narrativo, la geografía de su enorme talento. Ambientada en una Barcelona de claroscuros y contrastes, “Últimas tardes con Teresa” narra los amores de Pijoaparte, típico exponente de las clases más bajas marginadas cuya mayor aspiración es alcanzar prestigio social, y Teresa, una bella muchacha rubia, estudiante e hija de la alta burguesía catalana. Los personajes de esta novela a la vez romántica y sarcástica pertenecen ya, por derecho propio, a la galería de retratos que configuran toda una época. Hito de la literatura española contemporánea, esta obra consolidó internacionalmente el nombre de su autor.

Resumen de la sesión

Cuando uno de los intervinientes planteó que en la novela de Juan Marsé había distinguido tres aspectos para su análisis: social, político y rosa (por las diferentes relaciones habidas entre Maruja, Teresa y Hortensia con Manolo Pijoaparte), lo que provocó más discrepancias entre los asistentes fue el que la relación entre Teresa y Manolo tuviese la consideración de una historia de amor. Todo ello sin desmerecer los otros dos aspectos – social y político – que se le reconocen a la novela y de los cuales también hablamos como se verá a continuación. Pero en ellos, si hubo consenso total.

Antes de resumir las diferencias habidas por el tipo de relación, sería bueno recordar la procedencia de nuestro protagonista Manolo Reyes, conocido en el barrio marginal de El Carmelo, en Barcelona, como el Pijoaparte. Manolo era un charnego o “murciano” entendido este último término, según aclara el propio autor, como denominación gremial y no geográfica, ya que así se les llamaba a los inmigrantes del sur que vivían de apropiarse de lo ajeno y habitaban en los barrios marginales en la Cataluña de los años sesenta. El Pijoaparte llega a Barcelona desde Ronda (Málaga) buscando la ayuda de su hermanastro que vive en el barrio de El Carmelo y que tiene un pequeño taller donde desguaza las motos robadas que le proporciona El Cardenal, otro personaje, venido a menos por su edad, que controla a un grupo de delincuentes que trabajan para él y a los que se unirá el Pijoaparte. 

Para una de las asistentes no se puede considerar como novela rosa de la época, pero sí romántica, porque ve que la relación entre Teresa Serrat y Manolo es una historia de amor, aunque sea de verano. Pero volvamos a los hechos cronológicamente. También, y anterior a esta aventura, Manolo va a conquistar en una verbena a Maruja, la asistenta de los Serrat, que se enamora de él pero cuyo amor no es correspondido por este. Cuando la conoce, El Pijoaparte piensa que es una chica rica, por el ambiente donde se encontraba, y se cita con ella para el día siguiente. Maruja no aparece y un tiempo después la vuelve a ver, casualmente, cuando Manolo y su amigo Bernardo fueron a pasar un día de playa, con unas amigas del barrio, junto a la villa costera donde trabajaba Maruja. Tras deshacerse de sus amigos y pasar la noche con ella, al despertarse, ve colgadas en la habitación cofias, uniformes y delantales de servicio. Esta escena es de las más duras de la novela por la reacción que tuvo con Maruja despertándola a golpes al sentirse engañado, según él, ya que pensaba que era la dueña de la casa y viendo con impotencia que era una criada y que su situación económica  no iba a cambiar. Ante la pregunta de por qué siguió Manolo con ella una vez descubierto a qué se dedicaba, hubo quien planteó que lo hizo para utilizar a Maruja para robar dentro de la casa (de hecho ella lo tuvo que parar varias veces)  y otra opinión fue en el sentido de así poder acercarse a Teresa a quien ya había identificado como la hija de los dueños de la villa y con ello continuar con su idea de cambio social. Las visitas que Maruja hace a Manolo a El Carmelo y los planteamientos de una posible boda, muestran, según alguno de los asistentes, lo enamorada que estaba ella, y los requiebros de él, lo poco o nada que lo estaba Manolo. Su reacción  la noche en que Maruja pierde el sentido en la cama estando con él, saliendo huyendo de la casa, nos muestra los sentimientos que tenía por ella. Posteriormente Manolo no se preocupa por saber qué ha sido de Maruja (a quien dio por muerta cuando se marchó) y va a ser Teresa la que lo localice y le comunique que se encontraba hospitalizada tras una caída que tuvo cuando estaba con ella y Luis Trías y en la que se golpeó la cabeza. Le invita a que le  acompañe al hospital si quiere verla y él acepta. A partir de este momento se inicia la relación Teresa – Pijoaparte que tiene el siguiente análisis por los asistentes.

Durante todo el tiempo que Maruja estuvo hospitalizada y hasta su muerte, Teresa y Manolo se vieron diariamente, primero en el hospital y después por diferentes lugares de Barcelona donde tras largos paseos se fue consolidando una atracción mutua. Y es aquí donde aparecen las discrepancias. “Yo no he visto novela de amor por ningún sitio y romántica menos”. “Yo tampoco, salvo el interés de Manolo, al principio, por ligar a una niña bien y después que le ayude a progresar socialmente  y ella, porque era una universitaria “revolucionaria” que veía erróneamente en Manolo a un líder de clase obrera y entre sus amigos progres quedaba muy bien. Una cosa es la atracción física mutua y otra que estuvieran enamorados. Cada uno tenía sus intereses en esta relación.”  “Yo sí veo una historia de amor. Veo la ilusión entre dos jóvenes aunque cada uno tuviera sus intereses. Amor, aunque fuera de verano.” “A este tipo de relación es a la que me refería al principio, dijo alguien, cuando hablaba de una posible relación de amor entre Maruja y Teresa con Manolo, no a que el autor haya querido escribir una novela rosa, porque precisamente en los años cincuenta tienen mucha fama las novelas de Corín Tellado, siempre con final feliz, que relataban amores imposibles como el de Teresa y el Pijoaparte, pero en este caso, la novela de Mercé  tiene un final que no es el de una  novela rosa de la época al acabar cada uno por su lado, ya que esa relación era imposible por las diferencias sociales que había entre ellos.” “El de ambos no era un amor puro sino interesado. Manolo quería que el padre de Teresa o sus amigos le buscasen un trabajo y cambiar de estatus social; para ella, esta relación fue un triunfo porque por sus ideas políticas, estaba bien visto entre sus amigos universitarios tener una relación amorosa con un proletario.” “Yo pienso que Teresa se enamora del espléndido físico de Manolo, ya que viene de un fracaso sexual con su amigo Luis Trías. Ella había observado a escondidas la relación que mantenía Manolo con Maruja, la envidia, y en su subconsciente piensa sustituir a Luis por Manolo, lo que se vio facilitado por la hospitalización de Maruja.” “Para mí Teresa nunca estuvo enamorada de Manolo, lo estuvo de su atractivo físico y también le ayudó el que creyera que estaba involucrado políticamente. Por otro lado, cuando ella quería preguntarle cosas de su vida, él la callaba y hablaba de otros temas. Cada uno idealiza en el otro unos supuestos que no se pueden cumplir en la realidad, por eso la ruptura final.” “A favor – se comenta – está la carta de amor tan intensa que le escribe Teresa. Él va a buscarla tras su lectura aunque nunca llegará hasta ella porque, denunciado por La Hortensia, sería detenido por una pareja de policías y después encarcelado.” “Me gustó la venganza de esta denunciándole y haciéndole volver a la realidad. Aunque ella no se da cuenta que Manolo no está por nadie y que lo único que busca es resolver su situación.” Otro argumento contrario a que existiese enamoramiento entre Teresa y Manolo, fue la conversación que mantuvieron Luis Trías y este cuando el Pijoaparte salió de la cárcel y coincidieron en un bar que frecuentaban los amigos de Teresa. Luis le comenta que Teresa le había dicho, entre risas,  que lo habían encarcelado, que ella había terminado sus estudios, llevaba una vida social muy intensa y, le insinúa, que había sido un entretenimiento para ella. Manolo, se marchó sin responderle. “Si aquella historia de amor hubiese sido cierta se hubiesen buscado al salir Manolo de la cárcel”. Otra opinión. “Esa relación no podía ser; tenía que terminar así. Es que las diferencias sociales eran tremendas; fue un experimento de verano, algo inconsistente que se mantuvo vivo mientras Maruja estuvo en el hospital.” Dentro de este apartado  rosa de la novela, se resalta la relación de Hortensia (La Jeringa) sobrina de El Cardenal, con Manolo. Hortensia estaba enamorada de él y se lo había demostrado en muchas ocasiones ayudándole cada vez que lo necesitaba. Se recordó una frase de Manolo. “Si La Hortensia hubiera conducido un deportivo como el de Teresa, enamorarse de ella hubiese sido más fácil; hubiese sido amor y del grande”. Para Manolo era más importante el cambiar de estatus que el amor por Hortensia.” “¿Historia de amor? No. El Pijoaparte es un arribista que quería salir de su ambiente como fuese.” Para finalizar, alguien resaltó que los amores auténticos que hay en la novela, son los de Maruja y Hortensia hacia Manolo, pero no el de Teresa.

El aspecto socio político está más entremezclado en la novela. “Marsé hace una crítica despiadada a esos chicos universitarios, representados por Luis Trías y la misma Teresa, que querían cambiar la sociedad mientras disfrutaban de todas las comodidades.” “Para mí este aspecto ha sido lo más importante. He visto la novela entera como una crítica social de la época. Por eso no veo tanta historia de amor. Lo veo como algo pasajero, experimental para ella y para él una forma de cambio social. Ha podido más esa parte de crítica político-social. “¿Y no podemos unir lo socio-político con el romanticismo?”  “Debemos ver normal el que tengamos diferencias de apreciación. Yo lo veo más como un relato de las diferentes clases sociales de la época: burgueses, obreros, universitarios, barrios pobres… y lo politizada que estaba la universidad, cuyo líder Luis Trías era un niño de papá. Hace una crítica a estos universitarios progres, empezando por la misma Teresa que iba a esas reuniones conduciendo un coche deportivo.” “Hay una crítica social muy fuerte, de lo mejor de Marsé. Las diferencias entre los dos mundos que representan Teresa por un lado y Maruja y la Hortensia por otro, están muy bien reflejados, así como los dos barrios: el rico, San Gervasio y el pobre, El Carmelo. Estos dos mundos quedan perfectamente descritos. Los veraneos y villas de las clases pudientes, las verbenas populares, las calles y casas de El Carmelo…” “Yo quisiera destacar que El Pijoaparte es el único que quiere cambiar su destino entre los de su clase. Todos se conforman con lo que la vida les ha ofrecido: su hermanastro, El Cardenal, Bernardo, La Hortensia… aunque la realidad nos muestra que sea imposible ese cambio social. Creo que es un mérito de Manolo el luchar para que el padre de Teresa o sus amigos le busquen un trabajo y  poder salir de ese ambiente.”

El final no es el propio de las novelas rosas de la época, ya que estas acababan todas bien, por lo que parece que al igual que hace una crítica de los estudiantes progres y la burguesía catalana, también lo quiere hacer de las novelas rosas de tanto éxito entonces.

La acción dura un año y tres meses a partir del verano del 1956, continuando con un último capítulo dos años después cuando El Pijoaparte sale de la cárcel. La narración es en tercera persona (habla el autor), con monólogos interiores de los personajes y, a veces en segunda persona. Utiliza la ironía, que a veces se convierte en sarcasmo, por lo que esta obra se considera una sátira de la sociedad de ese momento.

Respecto a las opiniones sobre el libro, a todos nos ha gustado, aunque algunos reconocen que al principio les resultó difícil de leer porque emplea un lenguaje muy profundo y poético. Describe personas, objetos o acciones de forma precisa, utilizando mucho los paréntesis aclaratorios y abusa de adjetivos y otros recursos  literarios, motivos por los que algunos de los participantes  justificaron que tuvieron que releer muchos párrafos para su comprensión.

La novela estuvo censurada, ya que toda la obra de Juan Marsé fue revisada hasta el extremo por el Régimen franquista dadas las tendencias marxistas del autor al que  se le conocía como el “escritor obrero”. Son curiosas las observaciones que se le hicieron para justificar la prohibición de su publicación: la novela precisaba “una revisión detenida” por su “inmoralidad” y “clasismo” además de recomendarle al autor que cambiara una serie de palabras, “pechos” por “senos”, sustituir el término “muslos” por un neologismo, suprimir “el fino bigotito de alférez provisional” para no ofender a los militares… Lo curioso es que a la censura le preocuparon más los detalles inmorales que los políticos. Y con la hipocresía que había en esta época y cómo fue la adaptación de los charnegos a la sociedad catalana, finalizamos el análisis de la novela. Por último  una de las asistentes nos recomendó la lectura de “El amante bilingüe”, también de Juan Marsé, donde se analiza la doble identidad cultural y lingüística catalana.

Próximo libro: “Las maravillas”                                 Autora: Elena Médel

Fecha: 17 de diciembre                                                Hora: 19h.

Lugar: Todos en casa (Google Meet), salvo que cambien las condiciones de la epidemia y pueda ser presencial.

La sospecha de Sofía – Paloma Sánchez Garnica

La sospecha de Sofía – Paloma Sánchez Garnica

Fecha: 15 de octubre                                Hora: 20 h.

Lugar: Centro Cultural Azucarera            Torre del Mar

Resumen del libro

En una Europa dividida por un muro insalvable, dos hombres y una mujer buscan desesperadamente su destino.

La anodina vida de Sofía y Daniel cambia radicalmente cuando él recibe una carta anónima en la que se le dice que Sagrario, a la que venera, no es su verdadera madre y que si quiere conocer la verdad de su origen debe ir a París esa misma noche. Intrigado, pregunta a su padre por esta cuestión y él le recomienda que lo deje pasar, que no remueva el pasado. Sin embargo, hay preguntas que necesitan una respuesta y esta búsqueda desencadenará una sucesión de terribles acontecimientos y encuentros inesperados de infortunado desenlace que trastocará su vida y la de su mujer, Sofía, para siempre. Madrid, París y su mayo del 68, el muro de Berlín, la Stasi y la KGB, los servicios de contraespionaje en la España tardofranquista y tres personajes en busca de su identidad son las claves de esta fantástica novela con el inconfundible sello de Paloma Sánchez-Garnica.

Resumen de la sesión

No es la primera vez que se plantea en una novela la desaparición de un marido y las dudas que se le presentan a la esposa sobre su identidad cuando vuelve a casa. Esta fue una de las preguntas que se plantearon algun@s de l@s asistentes sobre si es creíble esta historia en la que Sofía no distingue el cambio que se produce entre su esposo Daniel y su hermano gemelo Klaus (cuya existencia ella desconocía) tras la salida del primero hacia París para resolver un problema laboral del bufete donde trabajaba con su padre.

Para su análisis, la novela, según matizó uno de los asistentes, tiene tres partes muy diferenciadas que nos ha servido para conocer o recordar momentos históricos de Madrid, París y Berlín entre los años 1960 y 1989 y muchas de las características de la sociedad de la  España franquista, de las revoluciones estudiantiles de mayo del 68 en Francia y la construcción y caída del muro de Berlín. Dos dictaduras, la de España y la de la Alemania Democrática, frente a la esperanza de grandes cambios sociales que van a suponer las revueltas en Francia, salen a relucir en esta historia que tiene a Sofía,   Daniel, su marido, y  su gemelo Klaus como protagonistas principales.

Cuando analizamos la vida de esta pareja resaltamos su monotonía en todos los aspectos familiares y en sus relaciones como pareja, la imposición del criterio del marido en todas las decisiones, la dedicación de Sofía exclusivamente a ser una esposa “comodiosmanda”, vistiendo como le gustaba a Daniel y dejando el finalizar su carrera de Química para mejor ocasión porque quien tenía que traer el sustento a la casa era el marido. Para colmo, Sofía tenía una amiga íntima, Carmen, azafata de profesión, a quien envidiaba sanamente por la libertad de que disponía y el estilo de vida que llevaba. Ello le llevó a replantearse su forma de vivir en alguna ocasión, pero…  Sale a colación las diferencias entre los derechos de los hombres y las mujeres de esta época en nuestro país y alguien recordó la famosa frase “se dice que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer” y ¿por qué no puede ser al revés? matizó. A su vez Daniel, que le hubiese gustado ser Físico (conoció a Sofía en una conferencia de esta materia), terminó siendo abogado en el bufete de su padre Romualdo Sandoval por imposición de este. Como se ve, todo un retrato de la época.

Alguien quiso recordar cómo la intensa amistad de Sofía y Carmen estaba relacionada con la que mantuvieron sus padres, Zacarías y Vicente  y que provenía de los tiempos de la Guerra Civil en la que ambos coincidieron en la zona republicana. Zacarías y Adela (padres de Sofía) formaron un matrimonio de conveniencia debido a las circunstancias que le tocó vivir a él, mientras que Vicente y Concha (padres de Carmen) fueron pareja desde que se enamoraron siendo jóvenes. Zacarías quiso que su hija Sofía continuase con los estudios, pero una vez casada, Daniel y Adela (marido y suegra) unieron sus fuerzas para impedirlo.

¿Y cómo aparece Klaus, hermano gemelo de Daniel, en la vida de este y en la de Sofía? Klaus vive en la Alemania Democrática con sus padres a donde llegan después de residir un tiempo en Rusia. La familia Zaisser fue una de las muchas que se exiliaron a este país durante la Guerra Civil de España desde la zona republicana. Se recuerda como la Stasi (la policía política de la Alemania Democrática) obliga a que Klaus sirva a sus intereses al capturarlo cuando intentaba escapar a Berlín Occidental junto a su pareja Hanna y su hija Jessie, intentando saltar el Muro. A ellas dos se las llevaron y él fue encerrado en una prisión durante varios meses. La forma de pagar su deuda sería, dadas sus grandes capacidades intelectuales, entrar al servicio de espionaje de la Stasi. A pesar de negarse en un principio por sus ideas políticas diferentes, accedió al ser chantajeado con matar a su pareja y su hija, realizando operaciones en diferentes países. Enterada la Stasi de que Klaus había utilizado contactos oficiales para averiguar donde vivía su hermano gemelo a petición de su madre, lo consideró alta traición y  quisieron aprovechar esta circunstancia para forzar a Klaus a una operación en la que lo infiltrarían en el bufete de Romualdo Sandoval, muy influyente en el régimen franquista, eliminando previamente a este y sustituyendo a Daniel por Klaus dado su parecido idéntico. El bufete les serviría de tapadera para operaciones de espionaje en Madrid junto a la KGB rusa.

Klaus atrae a Daniel a París, tras hacerle llegar una carta a su despacho en la que le dice que aquella a quien considera como su madre (doña Sagrario) no lo es, y que si quiere conocer a su madre biológica tiene que desplazarse a París. Daniel le dice a Sofía que tiene que salir de forma urgente para resolver allí un asunto de trabajo ante la sorpresa de Sofía. Una vez en París se lleva una impresión mayúscula al encontrarse frente a su gemelo. Y a su vez un desconcierto mayor cuando se entera que para conocer a su verdadera madre, Gloria Montes, tienen que trasladarse a Berlín, a la zona Oriental.

Alguien resalta el encuentro de Daniel con sus padres Alwin y Gloria, como de mucha dureza. El padre biológico, de arraigadas ideas comunistas, rechaza la presencia de Daniel en su casa delante de su madre. El motivo que aduce es el  que Daniel vive como un burgués en la dictadura franquista. También está presente su hermana Bettina, que observa la escena de forma indiferente. Bettina, que es médica, tiene entre sus proyectos secretos salir en cuanto sea posible de la Alemania Democrática pues, al contrario que su padre, ella no está de acuerdo con el régimen comunista del país. Daniel, ante el ambiente de rechazo que encuentra en la casa de sus padres y una vez que ha conocido a su madre, decide regresar a Madrid, pero traicionado por su hermano no llega a pasar el control de Aduanas de la Alemania Democrática. Se quedaría en una cárcel de Berlín durante diecisiete años. Ello nos llevó a hablar también del tipo de sociedad existente en la Alemania Democrática. De la tristeza que se respiraba en sus habitantes, de la falta de libertad y de la diferencia existente entre el tipo de vida de las clases dominantes y el resto del pueblo como se percibe aún en las construcciones, según manifestaron quien han visitado las zonas de Berlín a ambos lados del Muro.

Recordamos como antes de la llegada de Daniel a París, la KGB rusa, en colaboración con la Stasi, llenó la vivienda de Daniel y Sofía de micrófonos para que Klaus, que vivía en un piso frente a la casa de ambos, conociese todo lo referente a la forma de ser, pensar y vivir del matrimonio para que cuando sustituyese a Daniel, Sofía no sospechase nada. La Stasi, una vez detenido Daniel en Berlín, analizaron el cuerpo de este y reprodujeron en el de Klaus hasta el último detalle (operación de amígdalas, cicatrices, quemaduras…) para que fuese idéntico a Daniel cuando llegase el momento.

Sofía le había pedido a Daniel que en cuanto llegase a París la tuviese informada por teléfono. Él así lo hizo, pero Klaus se encargó de que las llamadas o los telegramas a los que recurrió Daniel al no ser efectivas estas, nunca llegaran a su destino en Madrid. El tiempo pasaba y el nerviosismo de Sofía aumentaba queriendo presentar una denuncia ante la policía por la desaparición de su marido, idea que le quitó de la cabeza su suegro que conocía el motivo real de la marcha de Daniel a París. Llegado un momento, Sofía decide ir en busca de su marido en un principio acompañada de su íntima  amiga Carmen que se había ofrecido, aunque al final por motivos de trabajo no lo pudo hacer y ello supuso un grave varapalo para Sofía que nunca había viajado sola. Su padre, Zacarías, encontró la solución al ponerla en contacto con Patricia, amiga de juventud y de profesión de quien estuvo realmente enamorado, que trabajaba en París y con quien hablaba con frecuencia. La hija de esta, Monique, la esperaría en el aeropuerto como así fue y le ofreció quedarse en su casa durante el tiempo que estuviera en la ciudad. Los primeros días los dedican a buscar a Daniel empezando por el hotel donde se quedó nada más llegar, por los diferentes hospitales, la policía e incluso tanatorios, sin resultado alguno. La llegada de Sofía en mayo del 68, va a coincidir con las revueltas estudiantiles que pudo vivir en primer plano en diferentes momentos. Esta situación nos sirvió en la tertulia para comparar, según el relato de la autora, los dos modelos de sociedad, francesa y española, en aquellos momentos. Las conversaciones entre Monique y Sofía sobre el divorcio (los padres de la primera estaban divorciados), la homosexualidad (la relación mantenida entre Monique y Sofía  una de las noches), los libros que leía Monique y que recomendó a Sofía, muchos de ellos prohibidos en España, cómo cambia su forma de vestir utilizando por primera vez pantalones… Dos culturas completamente diferentes. Pero alguien recordó, porque va a ser importante posteriormente, que todo lo que ocurría en el piso de París también quedó completamente grabado por los servicios secretos de la Stasi para ser utilizado por Klaus. Durante esta estancia, la madre de Daniel llamó a Sofía para comunicarle que su suegro había sufrido un accidente de coche y se encontraba muy grave. La Stasi había actuado, como estaba previsto, aunque no de forma completa.

Klaus considera que es el momento de que Daniel (Klaus) aparezca de nuevo en la vida de Sofía y la cita para verse, tras grandísima sorpresa de esta, en el mismo hotel en que estuvo cuando él llegó a París. Klaus le cuenta a Sofía que había ido a conocer a su madre biológica y  que ésta, muy enferma,  había fallecido posteriormente. Le pidió que no le contase nada de ello a Sagrario para no hacerla sufrir y Sofía le informó del accidente sufrido por su padre, por lo que deberían regresar a Madrid urgentemente si quería verlo con vida. Una vida que él ayudó a rematar cumpliendo las órdenes de la Stasi con el fin de hacerse cargo del despacho de su padre según tenían previsto. La Stasi le había proporcionado a los servicios secretos rusos de la KGB una infraestructura inmejorable.

Y surge la pregunta clave por algunas de las asistentes. ¿Cómo es posible que Sofía no se diera cuenta de que Daniel  había sido sustituido por Klaus? Más con las diferencias en el trato que va a experimentar en su “nueva” vida: Daniel le permite conducir “su” coche, le va a animar a que continúe con el doctorado y pueda trabajar con su padre en la investigación, ya no  organiza su vida, la invita a que esté fuera de casa cuanto más mejor, todo ello previsto para que Sofía con tanta actividad, no pueda notar las posibles diferencias en la convivencia diaria. Incluso es consciente del cambio habido en las relaciones íntimas y aunque nunca llega a notar diferencias físicas, sí le comenta a su amiga Carmen que a veces le parecía que estaba viviendo con otro hombre por el olor del sudor, su aliento, la manera de abrazarla. “¿A ti te va bien? ¿Te gusta el cambio? Debes comprender que la muerte de su padre, que lo dominaba completamente, y el viaje a París, lo han cambiado”, le decía Carmen y también su padre, encantado sobre todo con que terminase su carrera y se dedicara a la investigación científica como él.

Klaus vivió sustituyendo a Daniel durante seis años y, en la última etapa, ocurrieron  una serie de casualidades e incidentes en su domicilio y en el bufete controlado por la KGB, que hicieron sospechar a Sofía de que Klaus le ocultaba algo. Klaus vuelve a utilizar miembros de los servicios secretos de la Stasi para ayudar desde Madrid a su hermana Bettina a pasar a Alemania Occidental. Enterados estos y en venganza, secuestran a su hija Beatriz que es llevada a la RDA. Le ofrecen su libertad a cambio del regreso de Klaus y Bettina a su país. Klaus se compromete ante Sofía a traer de nuevo a su hija y ante la Stasi a cumplir las condiciones impuestas. Será su último viaje.

Comentamos las traiciones de Klaus tanto a Daniel como a Bettina, entregándolos a la Stasi y siendo una víctima del sistema totalitario que existía en la RDA, ya que no aceptando sus ideas, tuvo que obedecerlas desde el momento en que lo capturaron al querer escapar a la Alemania Occidental. Una vez se hubieron entregado Klaus y Betina, y tras morir Klaus en un enfrentamiento con la policía, “su hija” Beatriz es trasladada de nuevo a Madrid y a Sofía se le entrega, junto a su hija, un certificado de defunción de “su marido” Klaus (para ella Daniel Sandoval). Once años de viudedad hasta que la RDA consideró que Daniel Sandoval había redimido la pena a la que fue condenado cuando al querer quitarle la pistola a un guardia que lo vigilaba, para suicidarse, le disparó a este en el forcejeo.

Daniel regresa a Madrid y a través de Elvira, la secretaria del bufete, se encuentra de nuevo con Sofía ante el estupor y las dudas de esta, a pesar de contarle la verdad de lo sucedido. Durante seis años, Daniel y Sofía intentaron recuperar una relación, que a juicio de diferentes asistentes, estaba lastrada por los recuerdos de ambos respecto a Klaus. Daniel le dice a Sofía que ella ve en él a Klaus de quien seguía enamorada ya que fue quien le cambió la vida. Enterado una noche, viendo la tv de que se había producido la caída del Muro de Berlín, Daniel decide regresar a Alemania donde visita a su madre, su hermana y la tumba de Klaus. Allí coincidió con Hanna (primera pareja de Klaus y posteriormente casada con un dirigente de la RDA) a quien le agradeció la ayuda que le había prestado mientras estuvo encarcelado. Hanna intenta que Daniel se quede con ella, pero este se da cuenta que ve en su persona a Klaus. Daniel, con este viaje, quiso “enterrar” definitivamente los recuerdos de Klaus y de Hanna y se encontró en Berlín con una sorpresa: Sofía que venía también a borrar el recuerdo de  Klaus y a recuperar para siempre a Daniel.

Destacamos el retrato de los diferentes personajes y cómo se describen perfectamente los ambientes familiares de la dictadura franquista y la comunista, la influencia que tuvo el Muro en la  Alemania Democrática, así como el ambiente de transformación cultural que se respiraba en mayo del 68 en París. De lectura fácil, me ha gustado mucho – manifestó otra de las asistentes – manteniéndome en vilo toda la historia. A mí me ha encantado como describía los ambientes – se dijo – ya que me parecía estar viendo lo que relataba. En general, nos ha gustado a todos ya que la credibilidad de la obra al poner en duda que una mujer pueda o no reconocer a su marido entre dos gemelos, es una anécdota frente a todo lo que ha dado de sí la novela en el análisis de los aspectos sociales e históricos que nos relata la autora.

0-o-0-o-0-o-0-o-0

Próximo libro: “Últimas tardes con Teresa”          Autor: Juan Marsé

Fecha: 19 de noviembre      Lugar y hora: Pendientes de las circunstancias actuales

Los colores del incendio – Pierre Lemaitre

Los colores del incendio – Pierre Lemaitre

Fecha: 25 de junio                                                       Hora: 20 h.

Lugar: “Centro Cultural Azucarera”                           Torre del Mar

Resumen del libro

El público y la crítica se rindieron ante la frescura, la plasticidad y la viveza de una prosa en apariencia ligera que, como en los mejores folletines decimonónicos, alimenta una trama envolvente y compleja en la que campan unos personajes que despiertan la curiosidad y estimulan la imaginación. Ambientada entre 1927 y 1933, esta continuación de las peripecias de la familia Péricourt (“Nos vemos allá arriba” 2013) se inicia con el funeral del patriarca Marcel, una ceremonia multitudinaria a la que asiste todo aquel que es, o aspira a ser, alguien en París. Sin embargo, las cosas no pintan demasiado bien para Madeleine, la heredera del ingente patrimonio familiar. Al suicidio de su hermano Édouard, el héroe desfigurado, el encarcelamiento de su ex marido estafador y la muerte de su padre, se añade la delicada situación de su hijo Paul, un niño de siete años que acaba de sufrir un horrible percance. Así, en este momento tan vulnerable de su vida, Madeleine debe ponerse al mando de una entidad financiera con la más que dudosa ayuda de un apoderado resentido, un tío codicioso y gris con aviesas intenciones y un joven amante con ínfulas de periodista. Y todo ello en un ambiente de secretos, traiciones, chantajes y artimañas en el que buscadores de fortuna y politicastros sin escrúpulos medran sin control, ajenos a la inminente quiebra bursátil e inconscientes de la hecatombe bélica que se cierne sobre Europa.

Resumen de la sesión

Espacio nuevo para nuestra despedida del Club de Lectura 2019/20: el Centro Cultural instalado en el edificio de la Antigua Azucarera, gestionado por la Tenencia de Alcaldía de Torre del Mar y a quien queremos agradecer las facilidades dadas. Curso extraño  este último en el que, de repente, tuvimos que cambiar nuestro lugar habitual de reuniones en el Hotel Torremar, celebrándolas  “Todos en casa” a través de wasap primero y de Meet de Google  después, debido a la pandemia. De todas formas nuestro objetivo literario ha quedado más que cumplido ya que no hemos dejado de estar en contacto todos gracias a los libros. La ilusión pudo más que el virus.

Iniciamos la sesión comentando la información que teníamos sobre el autor, Pierre Lemaitre. Nacido en París en 1951, profesor de Literatura francesa y norteamericana, estudió también Psicología, lo que pensamos le ha ayudado bastante a describir de forma fantástica a los personajes de sus obras, una de las características más llamativas de Lemaitre. Tras escribir “Nos vemos allá arriba”, por cuya obra fue muy reconocido y premiado, escribió “Los colores del incendio” que comentamos hoy y a la que se añadirá “El espejo del sufrimiento” para completar la trilogía que se titulará “Los hijos del desastre”. Según nos comentó una de las asistentes a la tertulia, Lemaitre en una entrevista, manifestaba que en Francia había muy pocas novelas que trataran sobre la ocupación de  los nazis a raíz de la Segunda Guerra Mundial. Que él pensaba que este tema para los franceses era considerado como tabú. Alguien opinó que podría ser porque una gran mayoría de franceses colaboraron con el Gobierno que instauró Hitler en Francia, mientras que otra parte se opuso desde la Resistencia. Se comentó que sin embargo en Alemania, sí se ha escrito sobre lo que ocurrió en su país y eso les ha servido de catarsis. Incluso en España ha habido mucha literatura sobre nuestra Guerra Civil. Alguien opinó que su obra tiene mucho éxito  porque es un escritor de masas que escribe sobre lo que a la gente le agrada; lo que les interesa. Escribe sobre historias que les gustan a todos. Hace lo que a la gente le gusta y lo hace bien.

A continuación iniciamos el  análisis de la obra con una pregunta ¿Es creíble su argumento? Pero  matizando que no se puede desligar el tema que se trata en la novela del momento histórico en que tiene lugar. La primera opinión considera que no es muy creíble que una mujer sola, Madeleine, aunque tenga la ayuda del Sr. Dupré, pueda ejecutar la venganza a estos tres protagonistas: al Sr. Joubert (administrador de su fortuna), a Charles Pericourt (su tío) y al que fue preceptor de su hijo, André Delcourt. Emplea mucha astucia, ¿pero tiene tanta capacidad? Además, dijo, el tema de las venganzas no me va. A lo mejor ciertos lectores- manifestaba -, pueden sentir satisfacción porque así “pagaban” por el daño que le habían creado anteriormente a Madeleine. Para que un libro guste, – es otra opinión – el principio debe ser sorprendente y su final apasionante. Aquí el final es predecible. A mí no me ha gustado porque la historia no me ha parecido real. Otra opinión se centra en lo creíble de la intensa amistad de la cantante de ópera Solange Gallinato con Paul, el hijo de Madelaine, que tenía ocho o nueve años de edad. Alguien sugiere que pudiera influir en esta amistad su situación personal (estaba sin movilidad tras una lesión en la columna vertebral) y una intensa relación epistolar que le convierte en un gran admirador de la cantante y un recíproco cariño por parte de ella.

Y lógicamente, también hubo opiniones diferentes. Para mí – se dijo – la situación y el comportamiento de los personajes que rodean a este argumento, son creíbles. En la primera parte aparecen muy bien definidos todos ellos y cuando llega la segunda parte, donde se ejecuta la venganza, tú ya los conoces perfectamente y sabes cómo van a actuar. Aquí se observa el análisis que como psicólogo hace el autor de cada uno de los protagonistas. La trama sí me parece interesante y engancha, por sus personajes. Interesante también la similitud que tiene esta obra con “El Conde de Montecristo” de A. Dumas de quien se siente admirador Pierre Lemaitre. En este caso se cambia héroe por heroína. Una mujer de la que en los inicios de la novela no se espera nada especial, ya que es postergada hasta por su propio padre que la considera incapacitada para el mundo de las finanzas. Se resalta que una persona como Madeleine (una hija de papá de vida simple) sea capaz de urdir un plan maquiavélico de venganza para recuperar la fortuna que le quitaron y castigar a quien abusó de su hijo. También hay quien opina que el determinismo social condujo a los avatares de los personajes y si la credibilidad es cuestionable en algunos, no así ocurre con la verosimilitud del conjunto, muy lograda por escarbar en las bajas pasiones humanas.

Se destacaron el abanico de personajes, tanto femeninos (Madeleine, Lèonce, Solange Gallinato, Vladi, Hortense y sus hijas Rose y Jacinthe) como masculinos (Gustave Joubert, André Delcourt, el Sr. Dupré, Charles Pericourt, Robert Ferrand, Jules Guilleteaux), todos perfectamente definidos por el autor. Para uno de los asistentes ninguno de los protagonistas sale bien parado, aunque, en general, el personaje de Vladi resultó simpático. No me identifico con ninguno de ellos pero el autor busca castigar a los que hicieron el mal a través de la venganza de Madeleine y eso es una manera de identificarse con el público.

Todos coinciden en que la novela tiene su momento clave cuando Madeleine descubre  que Lèonce, casada ahora con Gustave Joubert, lo estaba también con su “amante” Robert Ferrand. Y también se resalta el paralelismo de aquella época (1.927-1.933) con la actual  (¿o podremos decir de siempre?) a través de los comportamientos del Banquero Gustave Joubert, el político Charles Pericourt o el Director del periódico Jules Guilloteaux. Tráfico de influencias, uso de información privilegiada, enriquecimiento ilícito, fraudes fiscales, evasión de capitales, publicar información falsa pagada, etc. O la doble vida que llevaba el preceptor de Paul, André Delcourt.

Hay quien no está de acuerdo con la venganza planeada por Madeleine y los métodos empleados para llevarlos a cabo, especialmente con los medios empleados contra el preceptor de su hijo. Pero otros sí lo están como castigo al complot urdido entre Lèonce, Gustave Joubert, Charles Pericourt y Jules Guilloteaux para arruinar a Madeleine y salir beneficiados todos ellos de una u otra forma.

Su estilo es fácil de leer, destacando la definición de sus personajes perfectamente encasillados cada uno en su papel, así como una excelente labor de documentación. En esta historia de traiciones y venganzas donde el autor combina tragedia y comedia, están también presentes la crisis económica de 1.929 y  los inicios del nazismo y el fascismo lo que nos ayuda a conocer un poco mejor este período de la  historia europea.

0-o-0-o-0-o-0-o-0

Próximo libro: “La sospecha de Sofía”                         Autora: Paloma Sánchez Garnica

Fecha: 15 de octubre                                                      Hora: 20h.

Lugar: “Hotel Torremar” de Torre del Mar               

Marianela – Benito Pérez Galdós

Marianela – Benito Pérez Galdós

Próxima cita el jueves 21

Fecha: 21  de mayo                                 Hora: 18 h.                                                    

Lugar: Tod@s  en casa                                   

Resumen de la obra

«Nuestra imaginación es la que ve y no los ojos.»

Marianela es una joven pobre, deforme y menospreciada por todo el mundo. Solo encuentra consuelo y un hombro sobre el que apoyarse en Pablo, el hijo ciego del dueño de las minas de Socartes, a quien la desdichada muchacha hace las veces de lazarillo. Sus paseos y sus conversaciones devienen en un lazo que parece inquebrantable, y Pablo promete a Nela casarse algún día con ella. Sin embargo, la posibilidad de una cura para su ceguera hará tambalear los cimientos de un amor que trasciende toda apariencia y posición social. La relación del ciego con su lazarillo ha quedado como una de las más bellas surgidas de la pluma de Galdós.

«Marianela» (1878) pertenece a lo que Galdós llamó Novelas de la Primera época (que comprenden obras como «Doña Perfecta» y «Gloria»). La vida trágica de la muchacha Nela, es el hilo conductor sobre el que se entrelazan tres temas: la ceguera y su posible cura, la relación sentimental y la situación socioeconómica. La maestría del escritor canario se demuestra en la articulación narrativa de las oposiciones principales: belleza física y belleza moral; industria y agricultura, el hoy y el ayer; cultura y naturaleza. En esta, una de sus más populares novelas, Galdós ofrece una visión hastiada de una sociedad decadente.

Resumen de la sesión

Iniciamos la sesión haciendo un breve repaso a la biografía del autor. Don Benito Pérez Galdós (1.843-1.920) es el máximo novelista español del S. XIX. Alguien dijo que es el mejor novelista español después de Cervantes. A los 19 años  estudia la carrera de Derecho en Madrid pero la abandonó. Escritor progresista, escribió obras en prosa y verso y  obras dramáticas. En los inicios del S. XIX ingresa en el Partido Republicano. En 1.907 volvió al Congreso y en 1.909 llegó a ser con Pablo Iglesias jefe titular de la conjunción republicano-socialista. En 1914 es elegido diputado por Las Palmas. Él no se sentía político, se apartó enseguida de las luchas por el “acta y la farsa”.  Conoció al fundador de la Institución Libre de Enseñanza don Francisco Giner de los Ríos y mantuvo mucha relación con José María de Pereda, perteneciente al realismo como él, pero de ideología más conservadora. Precisamente una de las características más destacadas de D. Benito va a ser las buenas relaciones que mantuvo con otros escritores y políticos de ideologías diferentes a la suya. Para conocer bien España se dedicó a reconocerla en coche de ferrocarril de 3ª clase, codeándose con los míseros y hospedándose en posadas y hostales de mala muerte. En 1.905 le fue negado el apoyo de la Academia para presentar su candidatura al premio Nobel por sus tesis anticlericales. Al final de su vida se quedó ciego. Murió en1.920 y el día de su entierro, unos 20.000 madrileños acompañaron su ataúd. En todo el país se lamentó su pérdida.

Para algunos de los presentes, dejando aparte  los “Episodios Nacionales”, su obra cumbre, “Fortunata y Jacinta” es su mejor obra, así como “Misericordia” la más destacada para otros. En ellas D. Benito reivindicaba la cultura popular siendo sus protagonistas las clases más miserables de la sociedad. El ambiente que nos narra en “Marianela” es parecido al existente en otras zonas mineras europeas encontrando algunos cierta similitud con “Los miserables” de Víctor Hugo. El estilo (realismo), busca contrastar la pobreza de las clases trabajadoras (representadas por los mineros y la familia Centeno a la cual se unió Nela), frente a las familias  ricas del lugar, (Francisco Penáguilas, padre de Pablo, Teodoro Golfín el ingeniero de las minas y su esposa Sofía). Se resalta la frase en la que Teodoro Golfín, el médico que va a curar a Pablo, le dirige a sus cuñada Sofía sobre la hipocresía de sus comportamientos caritativos organizando actividades pomposas para ayudar a los demás, pero luego no se preocupaba de que Nela, a quien veía frecuentemente, no tuviese zapatos y pasase de las necesidades básicas de ella. Algunos destacan este comportamiento como un “postureo” de Sofía, en el que Pérez Galdós utiliza las palabras del oftalmólogo para criticar a la burguesía española que tranquilizaba su conciencia con comportamientos de este tipo. Otros, quisieron destacar los paseos de Nela y Pablo que parecen sacados de una novela romántica. Un canto al amor que, llevado al extremo, finaliza en un drama tremendo.

Llegados a este punto, nos preguntamos si la historia que relata Pérez Galdós es creíble o no. “Yo la veo normal dentro de la época en que está situada la novela, aunque haya otras historias que no lo son. En este caso el autor se mete en el alma y las emociones de los personajes. Pablo sólo puede ver la belleza interior de Marianela”. Hubo otra opinión: “Una cosa es si es creíble o no y otra cosa si es natural o una ficción. Pablo y Nela estaban enamorados según plantea el autor, pero cuando recupera la vista, Pablo se olvida de ese enamoramiento. Luego se enamora de la prima, que casualmente es guapa y rica, mientras Nela se muere de pena. Yo creo que está más cerca de un folletín que de una novela”. Lo cual es aprovechado por otra de las asistentes para decir que en esos tiempos gustaba mucho a cierto público este tipo de argumentos y que quizá en esta primera época fuera utilizado por el autor para darse a conocer como escritor. En obras posteriores se nota como Galdós va mejorando en argumento y estructura. Por ello me gusta más “Misericordia” Otra visión del tema fue que Pablo admiraba la belleza en general a través de Nela y cuando recupera la vista, lo primero que ve es la belleza de su prima, pensando que la belleza de esta le correspondía a Nela. Antes, Pablo lo veía todo a través de las historias que le leía su padre y las explicaciones que del mundo que les rodeaba le daba Nela; esa belleza que le habían transmitido ambos la ve reflejada en su prima Florentina a quien se declara. Pablo aún no ha visto a Nela después de su operación. Alguien recuerda que este tema, el de la belleza  interior y exterior, así como la hipocresía de las clases acomodadas con los más humildes, tranquilizando sus conciencias, son algunos de los muchos mensajes que nos quiere transmitir el autor en esta obra. Otro de los asistentes quiere destacar la crítica social al momento que se está viviendo en España. Cuando nos cuenta las vidas de los hermanos Golfín (médico e ingeniero de origen humilde) quiere resaltar la importancia del esfuerzo personal ante el abandono del Estado a las clases más desfavorecidas  representadas en Nela. Galdós nos cuenta también como Celipín, el pequeño de la humilde familia Centeno, es capaz de romper con el entorno y marcharse del pueblo. Se señala la amistad entre Celipín y Nela sobre todo por la ayuda que esta le proporciona dándole los míseros ahorros que podía conseguir para que él lograra cumplir sus sueños. Se destaca el consejo que le da Nela a Celipín al marcharse, de que no olvide a sus padres y les ayude cuando pueda, a pesar de lo mal que estos se habían portado con él. Se resalta la generosidad del Dr. Golfín, que es quien más se preocupa por Marianela reconociéndole unos valores que nadie antes, salvo Pablo, le habían reconocido. Todo lo bueno que Nela tenía lo había aprendido por ella misma, de forma natural, ya que nadie se había preocupado de enseñarle nada.

Se analizan los mensajes que transmite la obra y que son muchos si conocemos las preocupaciones sociales de Pérez Galdós. Es el triunfo de la realidad y el progreso científico sobre la imaginación. Se destacan las siguientes dicotomías: la belleza física y la belleza moral, industria y agricultura, el hoy y el ayer, cultura y naturaleza, caridad frente a justicia social. Y una serie de denuncias como la explotación familiar en la casa de los Centeno, el trabajo inhumano de las minas, las grandes diferencias sociales o la miseria general que se respira en el ambiente de la novela. La relación entre Pablo y Nela ha quedado como una de las más bellas historias de amor de Galdós.

Y  por último, las opiniones personales. “Me hubiera gustado que cuando Pablo recupera la vista, hubiera tenido más encuentros con Marianela y ver la reacción que pudiera tener al estar frente a ella. Conocer la reacción de Pablo al ver el físico de ella. Me han faltado encuentros de Pablo con Nela desde que Pablo recupera la vista.” O esta otra: ”Me ha gustado mucho la obra, pero echo en falta que Galdós hubiese escrito más sobre la escena final. Me ha parecido un final muy precipitado.” “Para mí, el relato final de la obra es muy realista”. También se resalta que una de las cualidades más destacadas de Galdós es lo bien que describe a cada uno de los personajes y que recurre a pinturas muy conocidas para explicar la similitud con ellos (como por ejemplo compara la belleza de Florentina con la Virgen de Durero). O estas opiniones: “Yo valoro la obra en lo que se refiere a la descripción de paisajes y personajes, pero el final es poco creíble.” “La obra la considero menor dentro de su obra general. Me gustan más “Fortunata y Jacinta” o “Misericordia” que propongo para el próximo Curso literario, ya que todavía estaremos en su Centenario.”

Si ha sido una satisfacción el haber homenajeado a D. Benito en el centenario de su fallecimiento con “Marianela”, lo ha sido también el haber logrado celebrar este encuentro del Club de Lectura mensual a través de los medios audiovisuales de que ha dispuesto cada uno desde su casa.

0-o-0-o-0-o-0

Próximo libro: “Los colores del incendio”     Autor: Pierre Lemaitre

Fecha: 25 de junio          Lugar: Tod@s en casa        Hora: 18h.

Cervantes para cabras, Marx para ovejas – Pablo Santiago Chiquero

Cervantes para cabras, Marx para ovejas – Pablo Santiago Chiquero

Fecha: 23  de abril                                                 

Lugar: Tod@s  en casa                                   

Resumen de la sesión

El primer comentario que se puede hacer de esta sesión inédita del Club de Lectura en el que participamos a través de wasap catorce personas, es el acierto del libro elegido para un 23 de abril de gran significado literario. Un libro, según se resaltó en la tertulia, en el que coincidieron el título seleccionado, los encabezamientos de cada capítulo y el lenguaje empleado por el autor en este nuestro particular  homenaje a D. Miguel de Cervantes.

En una entrevista, Pablo Santiago, el autor, manifestaba que el lenguaje empleado en el libro era el que se empleaba entonces en los pueblos: un lenguaje sencillo y directo que a su vez fue ratificado por una de las asistentes: “Me ha llamado la atención que salen referencias a cosas como las de mi pueblo y lugares como la Sierra de Ahíllos donde le cae el rayo que mata al padre de Mateo… Yo soy de un pueblo de Jaén que linda con Córdoba”. Y ello da pie para que se quiera reconocer la importancia que tuvo Antonio, el padre de Mateo, por su empeño en la educación del muchacho:” Sin saber leer o escribir, opinaba el finado, uno está condenado a pasar hambre”. 

Los dos protagonistas principales son Mateo, el pastor a quien una de los asistentes considera como un Quijote, idealista que ama los libros, y Lázaro, el maestro rural recién llegado a Abra que se plantea un cambio en la sociedad a través del conocimiento y la lectura y que sería, como Sancho, el realista. La figura de D. Lázaro es para algunos el verdadero protagonista de la obra, destacando en el pueblo desde el principio por su humanidad y amor a los libros. Dada que la historia se sitúa durante la II República, se destaca que nos encontramos con un maestro cuyo comportamiento encaja con el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza que ponía en práctica dando con frecuencia las clases al aire libre  y animando a los alumnos en la lectura de los clásicos recitándoles a Garcilaso, Quevedo, Góngora o Cervantes.

La lectura consigue con Mateo, tras su encierro voluntario de 13 meses debido a la depresión que cogió, lo que Conchita, su novia, aplicando todas sus “artes” no pudo conseguir, se comentó. Mateo va a hacer con los habitantes de su pueblo lo mismo que Lázaro hizo con él, enseñarles las virtudes de la lectura. Los libros nos hacen pensar, comentó alguien, y a su vez, nos hacen ver el mundo de otra manera; eso es lo que le pasó a Mateo. También quiso resaltar la preciosa amistad de Lázaro y Mateo consolidada a través de los libros. Lázaro ayuda primero a Mateo a reconquistar a Conchita y después, a difundir la lectura en el pueblo de Abra y sacarlo de su incultura. Se plantea un cambio en la sociedad a través del conocimiento y la lectura. Observamos, se dijo, mucho amor a los libros, sobre todo a los clásicos, y cómo ambos consiguen que el pueblo desarrolle otra forma de pensar. Hubo un recuerdo divertido para Angélica, la madre de Mateo, cuando agradece a los libros… y al tiro que le dieron a D. Albino, el iracundo y violento maestro anterior a la llegada de D. Lázaro, la recuperación de su hijo. También se  quiere resaltar el amor y trato de la madre hacia Mateo.

La vida lectora de Mateo, tras su recuperación, se volvió intensa y tras leer cinco o seis veces El Quijote ya junto a su rebaño de cabras y ovejas, uno de los participantes en la sesión nos recuerda la primera reflexión sociológica que nos ha llegado de Mateo: la curiosa división de los oficios y trabajos según permitieran o no leer, situando en la cúspide a pastores, bibliotecarios y marinos.

Muy divertida fue considerada por todos la “Comisión Científica” que se formó para estudiar el experimento que había hecho Mateo queriendo demostrar que la lectura de El Quijote le gustaba más a las cabras y El Capital a las ovejas, así como la influencia de la lectura en la producción de leche y en la fertilidad. Un experimento falso para provocar que todo el pueblo se pusiera a leer, aunque estuviese basado en una mentirijilla, se dijo.

Alguien destaca la muy original relación epistolar de Lázaro con Juan Ramón Jiménez (que llegaría a visitarlo en Abra con su esposa Zenobia), Miguel de Unamuno o Antonio Machado.

Otro momento interesante del libro es cuando Mateo le pide a Lázaro otro libro diferente al Quijote para leer, pero que fuera “más explosivo”. Tras aconsejarle “El Capital” de Marx, le recomienda que no lo leyera en el mercado, donde él leía habitualmente los sábados, pues le podría dar problemas. Mateo no le hizo caso y su lectura provocó la primera revuelta nocturna conocida en el pacífico pueblo de Abra y que éste terminase en el calabozo durante veinte días. Uno de los participantes quiere resaltar las palabras que el Alcalde le dirige a Mateo ya en el encierro: “El socialismo hay que adaptarlo a las circunstancias y no hay que forzar las cosas.” Como quien decidió el tiempo que estuvo Mateo en el calabozo fue D. Jacinto, se recuerda el peso que tenía la Iglesia en el pueblo para que no se movieran de lo tradicional y en contra de las revoluciones.

Tras su boda con Conchita, Mateo, que era inteligente y de naturaleza inquieta, sale de su mundo y entra en otro diferente donde cree que las ganancias del trabajo hay que repartirlas: tiene en su mente la creación de la Ínsula Esperanza, un guiño a la Ínsula Barataria de El Quijote. Como la Ínsula necesitaba de un terreno, Mateo pone sus ojos en un cortijo,  La Dehesa Baja, casi abandonado que pertenecía a un terrateniente del pueblo afincado en Córdoba capital. Las peripecias que rodean a que el dueño de la finca ceda ésta a Mateo para su proyecto “comunista” y en las que interviene – sorpresivamente – el que será gran figura del toreo “Manolete”, es citado como muy divertido y astuto por l@s participantes. Mateo busca en la zona a personas que puedan atender todas las necesidades de la explotación agraria comunal, pero se lleva una gran decepción cuando Lázaro, en quien había pensado como Maestro, se niega a incorporarse a este proyecto. El idealista, Mateo, monta la Ínsula y el realista, Lázaro, se queda en el pueblo, matiza alguien. Al final Lázaro, forzado por las circunstancias, le apoya en su proyecto y se incorpora a la vida de la Ínsula. Una comuna, muy completa de servicios, añade alguien, pero en la que nadie echó en falta hacer un cementerio. Sin duda en aquellas cabezas sólo estaba la vida, no la muerte. Pero como en la Comuna no todos tenían las mismas perspectivas, se recordó el enfrentamiento por el liderazgo que hubo entre Mateo y la Ernesta cuestionando ésta el espíritu comunista que debería tener debido a “las debilidades” de Mateo. Con Lázaro de mediador, se propone una votación entre los dos “proyectos”, siendo elegido mayoritariamente el de Mateo. Tiempos ilusionantes en los que Lázaro inició campañas de alfabetización por la comarca que a alguien le recordó las Misiones Pedagógicas de la II República y a María Zambrano.

No quedó en el olvido, por sus pinceladas simpáticas, la existencia de un prostíbulo conocido como la Venta del Buitre, situado entre Abra y la Nava de los Ángeles, “un burdelico donde las muchachas eran muy limpias y echadas para adelante” en el que alguien quiso destacar la ternura con que se trata el tema y la relación de amistad que mantuvieron con Mateo y Conchita y hasta económica con la Ínsula.

Pero lo peor que tuvo el ilusionante proyecto comunitario de la Ínsula Esperanza fue la época en que se puso en práctica, ya que tras casi dos años de funcionamiento con gran éxito, estalló la Guerra Civil. Al final, cuando las tropas sublevadas llegan al pueblo levantando una gran polvareda con sus camiones, Mateo leyó en alta voz el capítulo en que D. Quijote confunde la polvareda de las ovejas diciendo que eran ejércitos. Un juego de equívocos y otro guiño, uno más, al Quijote para finalizar…

0-o-0-o-0-o-0-o-0

Todas las opiniones de la lectura coincidieron en que nos había gustado mucho: “Una fábula maravillosa sobre el mundo de los libros y lo importantes que son para sanar.” “Me ha encantado la sencillez de su escritura, el amor a los libros, el canto a la amistad y el poder de transformación social que tiene la lectura.”  “A mí  el libro me ha parecido una lectura estimulante.” “Una obra amena con muchos puntos irónicos y guiños a la Historia de la Literatura”. “Me ha mantenido la sonrisa mientras lo leía.” “El libro tiene muchos toques de humor.” ”He visto en la historia algo de realismo mágico a la andaluza.” “Los libros tienen tanto poder que nos están haciendo pasar estos días de otra forma. Se te olvida todo mientras lees.” “El libro es una inteligente ironía y sobre si estamos como cabras o somos borregos, creo que lleva razón: el socialismo es una utopía en este mundo de quijotes…”

Hasta aquí lo que comentamos en esta jornada tan especial. Nuestra próxima cita el jueves 21 de mayo a las 18 horas para comentar “Marianela” de Benito Pérez Galdós. Os esperamos, pero tod@s en casa.

¿Qué podemos aprender ahora?

¿Qué podemos aprender ahora?

(…) no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.

Vicente Aleixandre, En la plaza

Sabemos muy bien, antropológicamente, que la supervivencia humana se ha basado en la capacidad de aprender conductas nuevas, en un mundo de circunstancias siempre cambiantes. Un sistema de respuestas adquiridas y transmitidas socialmente, eso conforma básicamente una cultura. No somos el único animal capaz de generar cultura, pero no hay otra cultura igual a la humana. No juzgamos si mejor o peor… ahora no podemos. Más compleja… quizás. Con la subsiguiente e ilusa conclusión de que creemos que ya somos independientes de la naturaleza. Así que, durante el largo rato que duró este tercer Café filosófico on line, los que participaron supusieron que “aprendemos”, otra cuestión sería cómo aprendemos, qué tipo de aprendizajes o si olvidamos fácilmente lo aprendido. La diferencia, lo crucial ahora, es que la humanidad se ha de enfrentar a una crisis de supervivencia no vista desde hace mucho, quizás una crisis única, al ser más global que nunca su alcance. Y no se trata, sólo, de la pandemia que nos asola planetariamente, ya había otras crisis: ecológica, migratoria, nuclear, tecnológica, terribles hambrunas y desigualdades, crisis sistémicas, económicas, del modelo capitalista predominante, crisis de valores y de sentido… en fin, no seguimos. Y virus mortales, extendidos por la faz de la Tierra, también.

Así que, de nuevo, nos salvará nuestra capacidad de aprendizaje. Hasta ahora los sistemas humanos, cada vez más, han sido capaces de sobrevivir transformando el ambiente que les rodea, la naturaleza, poniéndola a su servicio. Así, la evolución biológica casi se detuvo en nosotros, desde que somos “homo sapiens” con capacidad técnica y tecnológica inusitadas. Desde entonces, sólo hemos evolucionado culturalmente. Y es posible, muy posible, quizás por primera vez, que tengamos que transformarnos a nosotros mismos, que no nos baste continuar cambiando el entorno biológico y material, sino que sea necesario un cambio de visión. Pero esto sólo aparecerá, si nosotros mismos hemos cambiado, si hemos aprendido a mirarnos a nosotros mismos al tiempo que miramos lo que nos rodea. Una mirada abierta. No una prolongación del pasado, ni una proyección futura de nuestros deseos. Una mirada limpia, sin pre-juicios. Sobre la naturaleza humana se han vertido dos visiones básicas, antagónicas, que se hallan debajo de muchas de nuestras discusiones. También lo estuvieron en el fondo de la discusión del pasado viernes. El hombre es capaz de lo peor, según Hobbes; el hombre es capaz de lo mejor, según Rousseau. Y luego, la postura mezclada: somos capaces de lo mejor y de lo peor… Pues bien, ¿sabemos mirar lo que nos está pasado sin estos aprioris? El grupo, del que este cronista relata sus andanzas conceptuales, se adentró en esta posibilidad, tan preciada en estos momentos que atravesamos.

¿Qué podemos aprender? Aquí, ahora. ¿Quién tiene que aprender, los individuos, las sociedades? Una clara conclusión del grupo apunta a la necesidad de no separar ambos aprendizajes, individual y social. No se puede de hecho. Y, respecto a la interrelación necesaria entre individuo y sociedad, se entretuvieron los participantes, sobre todo, en la presión que ejerce lo social (cultural e histórico) sobre los individuos considerados por separado, en cada uno de nosotros. El otro lado del círculo generador de realidades humanas queda pendiente para vosotros, que leéis esto. Como no se pueden desligar absolutamente, no es tan difícil pensarlo… Dicho de otro modo, no es tan difícil de imaginar nuestra responsabilidad individual, la de cada uno de nosotros, en la perpetuación de lo peor o en la búsqueda de lo mejor, momento a momento, tanto como seamos capaces. De todos modos, disponéis de otros cafés filosóficos, en donde esta vertiente ha sido tratada en profundidad.

–En estos tiempos, es obvio que hace falta una reflexión global, observar el funcionamiento de la vida, aprender de los sistemas vitales.

–Un replanteamiento de la política y para qué ha de servir…

–Quizás sea posible vivir con menos…

–Sí, pero no aprendemos –se queja amargamente una de las participantes. Y si aprendemos, lo olvidamos con demasiada facilidad.

–Aprendemos lo que queremos aprender… Ahí está el problema.

Un derrotero pesimista, o algo falto de energía, comenzaba a tomar por asalto el diálogo –que no es filosófico por los contenidos aportados, sino por la actitud reflexiva y crítica que adoptemos respecto a ellos–. Y se reconocía la causa de esa falta de fuerza, la dificultad para aplicar o poner en marcha los claros aprendizajes que muchas veces nos deja la historia de la convivencia humana: las estructuras de poder, que se atrincheran. Contra el aprendizaje, un muro de contención. Una fortaleza infranqueable. Y lo que parecía un añadido pesimista, al abordar las causas mudó en posibilidad. Toda una oportunidad que nos ofrece la actual crisis sanitaria. Comencemos por ver si la vieja fortaleza de estas estructuras de poder, estos bastiones de murallas colosales, el tiempo no le habrá podido ir dejando marcadas, al menos, algunas pequeñas grietas. Resquicios. Un poco de holgura, de vacío, en el que las partículas puedan danzar a sus anchas y generar nuevas realidades.

Puede ser que esta crisis, por fin, nos permita tomar conciencia global de un destino compartido, en el que no puedan quedar excluidos los demás seres, humanos y no humanos… Puede que tengamos que aplicar la “estrategia del yudo”, aprovechar la propia fuerza de la embestida contra sí misma, sin violencia, con paciencia, redirigir la fuerza del sistema hacia un bien mejor y más completo. Puede que, ahora sí, la inmensa cantidad de iniciativas individuales y grupales, tantos colectivos, ONGs, acciones solidarias que se reproducen por todo el mundo, ahora sí, cobren mucha más fuerza, comprendiendo que la responsabilidad es de todos, y que todos somos semejantes en el derecho al libre desarrollo de la vida. Y puede que esta crisis sanitaria global se una a la crisis anterior –económica, en los síntomas– del año 2008 en adelante, y que se una a las crisis de toda una época, y de un sistema de vida inviable urbi et orbi. Todo esto lo sabíamos y no lo queríamos saber, lo olvidábamos con facilidad, ocultando su cabeza de avestruz cada uno a su manera.

Pero, y si esta grieta actual en nuestras vidas y en nuestras conciencias miopes –política de seres atomizados e individuales– comenzara a sobrepasar el punto de no retorno, en las profundidades del edificio-fortaleza del sistema que se ha establecido, con tal aparente capacidad de resistencia y adaptación para seguir siendo el mismo, según la tan usada ley del Gatopardo: cambiar algo para que nada cambie. Y si… No lo sabemos. Lo que es seguro es que gozamos actualmente de una oportunidad única para el cambio, si nosotros mismos también cambiamos. Una vez más, ¿seremos tan estúpidos como para no aprender, o habremos llegado al borde del abismo y seremos capaces de sentir la caída en nuestras propias carnes, antes de caer del todo?. El Oráculo nos pregunta…

Publicado en HomoNoSapiens: https://www.homonosapiens.es/cafe-filosofico-que-podemos-aprender-ahora/

¿Qué podemos aprender ahora?

¿Es importante fijarse metas?

Hay una enorme diferencia entre la vida y la tecnología. La vida es autógena: se re-crea, se crea a sí misma. Y aquí el verbo clave es el de «crear». La tecnología re-produce la vida, es decir, la vuelve a producir. El verbo clave: «reproducir»

Luis Sáez Rueda

¿Ponemos nuestra meta en el vivir mismo o en el modo tecnológico de vivir nuestra vida? Esto nos toca bajo la piel, en este estado de confinamiento forzoso… Señala hacia la dirección en que hemos decidido, quizás inconscientemente, por costumbre, mecánicamente, conducir el día a día, sin la actividad exterior, muchas veces frenética, que solíamos. ¿Necesitamos de la constante información o desinformación, el acompañamiento permanente del entre-teni-miento y la evasión diarios a través de sucesivas pantallas? La distinción que nos propone Luis Sáez Rueda –analista hondo y muy sensato de la realidad contemporánea–, se nos muestra decisiva: crear y recrearse, o bien, reproducir sin límites una ficción de la vida, producirla y, ahora que no podemos de igual modo, reproducirla, lo más parecido a la vida anterior, que ahora añoramos como si hubiera sido plena… Y, mientras tanto, dis-traerme, deseando que pase la mala hora y nos parezca cuanto más corta mejor, esta no-vida de ahora. Habremos de volver sobre ello, pues en este segundo diálogo filosófico (on line) era éste uno de los muelles donde amarrar sensaciones… Y, aparentemente, un contrasentido: también nos servimos de la tecnología en este encuentro… aunque, para encontrarnos y tratar de re-crearnos juntos, cada uno. He ahí la diferencia.

Después de afloradas las peculiaridades de nuestro café filosófico, que es un diálogo y no una superposición de opiniones, en donde tratamos libremente de pensar –mejor, juntos– lo que se dice, más allá del mero decir lo que pensamos –por separado–, como le gusta subrayar a otro luis, Luis García Montero, que lo aprendió del machadiano Juan de Mairena y lo reitera en sus Palabras rotas, nuestro café filosófico, que no trae decidido de antemano ni siquiera la temática del día, y así nadie tenga que defender su respuesta prefabricada, donde la sorpresa y la creatividad disponen de vía libre, después de referirse a todo esto, decimos, y de adaptar las reglas sencillas de este tipo de encuentros filosóficos, por mor de la manera virtual de producirse ahora, el conductor del mismo propone una tarea de autoexamen a los asistentes, y se nos van presentando, una a una, como personas de carne y hueso: ¿qué es eso que has comenzado a valorar mucho en este tiempo? Algo nuevo para ti, no algo que ya valoraras suficientemente… No nos lo puso tan fácil el moderador, aunque lo hubiera parecido al principio. Pues bien, ellos señalaron lo que sentían… y ahora te tocaría a ti.

¿Es tan importante fijarse metas? En el supuesto de la necesidad humana de trazarse metas que orienten nuestra vida y, aunque ésta consista en el transcurrir de un proyecto, como tanto se ha dicho, plantearse metas, ¿es siempre beneficioso, ventajoso o puede incluir algunos inconvenientes? Fijaos que el grupo de participantes no estaba allí para repetir pasivamente –reproducir, como se ha dicho–, supuestas ideas sino para pensar juntos, lo que implica tomar conciencia y con frecuencia cuestionar, convertir a las ideas preconcebidas en problema, problematizarlas. De lo contrario, tampoco estarían dialogando filosóficamente. Y ellos fueron directos a la diana. No hace falta enumerar casos y casos, en los que se aprecie ora alguna ventaja, ora algún inconveniente del vivir acorde a una meta. Todo eso ya lo habían contemplado… porque lo habían vivido. El ambiente que se ha ido gestando es capaz de dar a luz respuestas maduras, lúcidas. Y no hablamos de respuestas ciertas, pero sí certeras. Entre todas van alumbrando algo de la verdad buscada.

– El problema está en adherirse a una meta, fijarse a ella, apegarse, como la única y mejor meta posible.

– La meta cumple bien su función si otorga sentido, siempre que dé sentido, pero no ya a una vida completa para siempre, sino a la vida que está viviéndose en cada momento.

– Efectivamente, nos viene bien para vivir si no es una meta absoluta, omniabarcadora, ni tampoco una dispersión de metas; un punto medio, una meta que no te coarte ni te desoriente, empática y acorde a ti.

– Y se continúa indicando: que la meta no esté muy alejada de tus posibilidades, pero tampoco que te sustraiga el beneficio del esfuerzo, que no sea ni muy exigente ni muy laxa.

–Es decir, no una meta inalcanzable que te arroje al fracaso, pero tampoco una ausencia de meta, que te conduzca a la desesperación.

Dos analogías te aporta el grupo, que aclaren mejor lo anterior, ese fino equilibrio entre meta y ausencia de meta: a) un caballo de anteojeras puestas, que se perdería un sinfín de posibilidades de comer yerba fresca; b) una carrera de galgos, donde la liebre-señuelo no salte fuera de su alcance –los galgos dejarían de correr– ni tampoco una presa fácil de atrapar –pues no habría carrera–. Y, cabría preguntarse, además, si una vida que no satisfaga una meta, ya por eso sería una vida fracasada. Recuerdan los participantes la importancia del camino mismo, aquello latente que recogía Antonio Machado en su cantar: “caminante, no hay camino / se hace camino al andar…”. Pero esta vía de la indagación, aunque estuvo siempre presente, vino a ocupar un menor espacio que la distinción e interrelación entre “meta” y “motivo”.

Las metas pueden ser cercanas o lejanas, inalcanzables; los motivos: motivadores o desmotivadores, cuando no son asumidos como propios. La meta es lo que te orienta, el motivo lo que te impulsa. ¿Son en el fondo lo mismo? Sí y no. La holgada discusión dio buena cuenta de ello. Y, también, a partir de un esquema procedente de Inmanuel Kant, aplicado al conocimiento humano: los motivos son ciegos sin una meta, pero las metas sin motivación están vacías. Así es nuestra experiencia. No movilizan las solas metas. Los motivos se dispersan, desorientan y se frustran, sin una meta clara al menos. Y la clave para orientarnos, que te ofrece el grupo de investigación allí presente, es ésta: los motivos, que sean tus motivos; las metas, que sean tus metas. Propios, no ajenos. Internos, no externos. Fruto de un descubrimiento, no enlatados socialmente, re-producidos. Y, para ello, he de re-crearme continuamente. La recreación hecha hábito en uno mismo.

Nos lo proporciona esta situación actual de confinamiento, la ocasión para un recogimiento interior, que no es un aislamiento del exterior. Re-descubrir qué me mueve, qué me moviliza, qué quiero ser, o mejor todavía, quién quiero ser, más acá de la vorágine de circunstancias y acontecimientos que no dependen de mí, para poder trascenderlos, ir más allá de ellos, conmigo dentro. Una oportunidad, que puedo aprovechar o desaprovechar, si simplemente me limito a vivir lo que antes vivía, ahora a partir de nuestros extensos medios audiovisuales, utilizados más intensivamente que nunca –no nos atrevemos ni a imaginar qué hubiera sido de nosotros, en estos momentos, sin ellos–. Y esto no está negado, ni agradecer el que dispongamos de ellos para poder comunicarnos, incluso para entre-tenernos unos con otros, pero miremos que no sólo sea eso… Last Train Home (Pat Metheny) Éste es nuestro último tren a casa… y no porque sea el último, no, sino porque éste es el que está pasando, ahora mismo, delante de nosotros. ¿Y cuál es nuestra casa? La que nunca hemos abandonado del todo: nuestro propio “templo” interior. Muchas salas que explorar…

Publicado en HomoNoSapiens: https://www.homonosapiens.es/cafe-filosofico-es-importante-fijarse-metas/

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies