INSTRUCTIVO Y EXITOSO ITINERARIO POR UN OLIVAR DEL SIGLO XVIII

INSTRUCTIVO Y EXITOSO ITINERARIO POR UN OLIVAR DEL SIGLO XVIII

Durante la mañana del domingo día 13 del presente, se ha realizado la actividad, anunciada días antes, del “Itinerario por un olivar del siglo XVIII”, organizada por las asociaciones GENA-Ecologistas en Acción, Sociedad de Amigos de la Cultura, Asociación para la defensa de las Chimeneas y la asociación Olearum. La excursión, de unas dos horas de recorrido, tuvo una numerosa asistencia de personas interesadas en conocer los detalles históricos y agronómicos de este significativo conjunto, situado en las proximidades del núcleo de Vélez-Málaga, y a pesar de ello muy desconocido por la propia población. Asistieron a la actividad, además de los representantes y componentes de las mencionadas asociaciones, personas expertas en los diferentes aspectos del itinerario, además de representantes políticos del Ayuntamiento de Vélez-Málaga, como el segundo alcalde y concejal de medio ambiente de dicho ayuntamiento, D. Marcelino Méndez, y los dos ediles de Izquierda Unida, D. Miguel Angel Sánche y Dª. Alicia Pérez, que quisieron ver en persona la riqueza patrimonial que comporta la zona, sobre la que hay una solicitud expresa, firmada por las mencionadas asociaciones, para su protección cautelar, por los mecanismos que legalmente existen.

El itinerario comenzó en la finca de Los Pérez, situada junto al Camino de Algarrobo, en la que se pudo visitar el manantial y alberca que da nacimiento al Arroyo del Negro, tributario del río Vélez, que nutría las necesidades hídricas de la finca, y donde se ha constatado que existen hasta 5 especies de anfibios, algunos en peligro crítico según el Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía. Luego se visitó las ruinas del cortijo de Los Pérez, donde los profesores D. Antonio Guzmán y D. Antonio Peña, explicaron los detalles arquitectónicos del cortijo y de la biografía de su fundador, un ilustrado de la Sociedad de Amigos del País de Vélez-Málaga, en el siglo XVIII. Luego se visitó las ruinas del Molino de los Pérez, una almazara de vigas construida en el mencionado siglo, donde se molturaban las aceitunas de los olivares de las Campiñuelas. Edificios, ambos, de gran interés, que deberían ser protegidos antes de que el vandalismo y la intemperie acaben definitivamente con lo que queda.

Después de ver estos elementos patrimoniales, se procedió a la visita del olivar de Poey, situado al suroeste del mencionado Molino de los Pérez, recorriendo y admirando una selecta colección de 30 olivos centenarios de edades comprendidas entre los 300 y los 800 años, por lo que muchos de ellos se plantaron durante la Edad Media, en tiempos de los árabes, y otros durante el plan de desarrollo de la burguesía veleña, que incluía a Los Pérez, pasando luego a otros dueños a lo largo del tiempo. Estos olivos tienen figuras muy llamativas, perímetros de hasta 7 m, que ya nos da una idea de su antigüedad (aunque su datación exacta no es posible con este dato, se estima que podría ser milenario).

Tras este recorrido por los 30 olivos inventariados, se dio por concluida la actividad, con  gran satisfacción de los participantes, que afirmaron no conocer este patrimonio, a pesar de estar tan cerca de sus propios domicilios. Las asociaciones convocantes esperan que desde el Ayuntamiento de Vélez-Málaga se arbitren las medidas necesarias para proteger este patrimonio, que es una página significativa de la historia veleña.

 

 

 

 

 

Acto de homenaje a María Zambrano  y celebración del Día de la Tierra

Acto de homenaje a María Zambrano y celebración del Día de la Tierra

Un grupo de ciudadanos, muchos pertenecientes a las asociaciones Sociedad de Amigos de la Cultura de Vélez-Málaga (SAC) y el Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía (GENA-Ecologistas en Acción), miembros de la formación política Izquierda Unida-Los Verdes-Vélez-Málaga para la Gente y de Podemos realizaron, el domingo 22 del presente mes, un acto de homenaje a la escritora y filósofa veleña María Zambrano, en un día que coincide con ser también el Día de la Tierra. El acto consistió en realizar una plantación de un árbol muy apreciado por la filósofa, un limonero, en un lugar del Parque María Zambrano.

Debe recordarse que María Zambrano Alarcón nació en Vélez-Málaga, el 22 de abril de 1904. Fue una filósofa y ensayista de gran prestigio internacional, de la que Vélez-Málaga debe sentirse orgullosa, lamentando que en un día tan señalado no haya habido ninguna iniciativa institucional que celebrara el acontecimiento. Los presentes conmemoraron su apoyo al manifiesto fundacional de la Alianza para la Defensa de la Cultura, marcando su compromiso por “la libertad del intelectual”. Pasó la guerra civil luchando con sus mejores armas intelectuales, en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (1937), siendo nombrada Consejera de Propaganda y Consejera Nacional de la Infancia Evacuada, así como participó en la Casa de la Cultura de Valencia. En Barcelona impartió un curso en su universidad. Tuvo que exiliarse en 1938 a Francia y de allí partió a Mexico con su marido, donde fue nombrada profesora en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo de Morella y así un periplo por diferentes países, siempre mostrando su gran valía como pensadora. Las personas progresistas de Vélez-Málaga, no la olvidan.

 Por otra parte, coincide el hecho de que el 22 de abril fue señalado por las Naciones Unidas como el Día de la Tierra, a propuesta del senador estadounidense Gaylord Nelson, con el fin de crear una conciencia común a los problemas de la superpoblación, la contaminación, la conservación de la biodiversidad y tantos otros problemas globales que aquejan nuestro planeta y lo están poniendo al borde de su capacidad para soportar las exigencias del desarrollismo de los países ricos de la Tierra, a costa del sufrimiento y la extinción de muchas personas y culturas. Hoy día recordamos en nuestra tierra estos grandes problemas mundiales, especialmente la contaminación atmosférica con gases de efecto invernadero, que está provocando un cambio climático de consecuencias desastrosas para toda la humanidad, y localmente para nuestra comarca, donde este cambio se irá traduciendo en una progresiva disminución de las lluvias, y con ello la pérdida de capacidad de sostenimiento de la agricultura de regadío, además de perderse las playas por la elevación del nivel del mar, y con ello nuestro principal recurso turístico. Calamidades que están por venir, y frente a los que estamos obligados a mitigar con un cambio de rumbo decidido en nuestras costumbres.

El limonero, que con tanto cariño recordaba María Zambrano en el patio de su casa durante la niñez, está ahora en el Parque de su mismo nombre, recordándonos tanto a ella como a la deuda que tenemos para la Tierra.

Reportaje Patrulla rescate de la historia

Reportaje Patrulla rescate de la historia

Os enviamos un interesante reportaje realizado por Velevisa del proyecto: “A la historia con mi gorra. Patrullas al rescate de la historia” realizado por la SAC y la CARPA-Teatro.

Hemos finalizado estos talleres didácticos para prepara el “I CONGRESO DE PEQUEÑOS HISTORIADORES”, que se celebrará a mediados de junio, os tendremos informados.

Un verdadero éxito de participación.

Las sinsombrero – Tania Balló

Las sinsombrero – Tania Balló

Lugar: Hotel “Torremar” de Torre del Mar

Resumen del libro

El libro quiere recuperar la memoria y los avatares de varias artistas y pensadoras del 27. Mujeres que se quitaron el sombrero, ese corsé intelectual que las relegaba al papel de esposas y madres, y participaron sin complejos en la vida intelectual española entre los años veinte y treinta. Entre ellas se destacan: Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín, Margarita Gil Roësset, María Teresa León, Maruja Mallo, Concha Méndez, Ángeles Santos, María Zambrano…Mujeres libres y rompedoras también en sus vidas privadas, apasionadas y apasionantes, que anticiparon, e hicieron posible, a las mujeres de hoy.

La historia merece ser contada entera.

Resumen de la sesión

Si llevamos ya un tiempo echando de menos a Mercedes Junquera, nuestra Coordinadora en el Club de Lectura, hoy lo hemos sentido de forma especial, ya que por sus conocimientos como Catedrática en Literatura y por su edad – nos llegó a hablar en otros momentos sobre su amistad con Dámaso Alonso – podría habernos enriquecido hablándonos de esta generación de mujeres del 27 que ella, seguro, conocía muy bien.

Casi obligado, surge la primera pregunta: ¿qué nombres de los que se mencionan en el libro os sonaban cuando los leísteis por primera vez?, preguntó alguien. Y, claro, dada nuestra ubicación axárquica, la única conocida por todos fue María Zambrano, nacida en Vélez-Málaga. Y ¿cuáles son las causas de este desconocimiento? Varias fueron las respuestas dadas por los asistentes: “En primer lugar por ser mujeres que habían apoyado y se habían comprometido de forma intensa con la República. Tras la Guerra Civil, muchas se quedaron en el exilio y otras fueron silenciadas y su recuerdo borrado, porque para el franquismo y la Iglesia, el papel de la mujer era el de esposa y madre.” Cuando se habla de la Generación del 27  recitamos de memoria los nombres de Lorca, Alberti, Altolaguirre, Buñuel, Dalí,…todos son hombres, pero ¿dónde estaban estas mujeres que compartieron con ellos sus vidas, en muchos casos, de forma intensa? Es curioso, pero como se manifestó en la sesión del Club de Lectura, este silencio vino propiciado en algunos casos por estos mismos escritores, recordando  cuando Concha Méndez le plantó cara a Gerardo Diego por ignorar a las mujeres en su antología, o el silencio que Rafael Alberti mantuvo de su relación con Maruja Mallo al escribir sus memorias o también el “olvido” de Luis Buñuel con respecto a Concha Méndez…En otros casos se expuso como motivo el papel secundario que quisieron asumir muchas de ellas como “mujeres de” en el caso de María Teresa León con respecto a Alberti o de Concha Méndez con respecto a Manuel Altolaguirre. Salvo excepciones, muchas de estas mujeres transgresoras, valientes y divertidas en su tiempo de juventud acabaron sus vidas silenciadas, como  la pintora Maruja Mallo que regresa a España en 1965 como una desconocida, empezando a existir en función de la narración de las experiencias mantenidas con sus compañeros de generación y no por sus propias vivencias. Y es una pena, pues la calidad de las obras literarias o artísticas de estas mujeres del 27 superaron en muchos casos a la de los hombres. Como ejemplo de este apartado que estamos comentando, se recordaron las anécdotas de Tania Balló, la autora del libro, cuando estaban elaborando un documental para TVE con este mismo título, “Las sinsombrero”: “Ha sido complicado encontrar imágenes de  estas artistas. Asistían a los mismos actos que los hombres pero no se las grababa.” O que al buscar documentación de la llegada de Rafael Alberti y María Teresa León al aeropuerto de Barajas, observa el recibimiento triunfal de él, pero no la encuentra a ella. Más tarde, y mezclada entre el resto de la gente, la distingue ocupando un segundo plano.

Otro aspecto que comentamos es el porqué se le conoce a esta Generación del 27 como “Las sinsombrero”. A Maruja Mallo y Margarita Manso se les ocurrió, junto a Salvador Dalí y Federico García Lorca, quitarse el sombrero al atravesar la Puerta del Sol: “Todo el mundo llevaba sombrero, era algo así como un pronóstico de diferencia social, pero nos pareció que estábamos congestionando las ideas y nos lo quitamos. Nos apedrearon, llamándonos de todo” explicaba la propia Margarita Mallo en declaraciones tras el exilio. “Hay que ver con qué intensidad vivieron estas mujeres su juventud y lo que se encontraron al regresar a España tras cuarenta años de castración cerebral, sentimental y sexual…” recordó alguien.

Hubo a quien le ha encantado, una vez conocida a través de internet, la pintura de Margarita Manso y Maruja Mallo o las esculturas de Marga Gil Roësset de la que nos llamó la atención el que trabajase su obra utilizando materiales tan duros como el granito o su trágico final con tan solo 24 años.

Tuvo su comentario el papel tan importante que tuvieron algunas de “las sinsombrero” en la extraordinaria labor cultural que desempeñaron las Misiones Pedagógicas durante la Segunda República, destacando por su especial compromiso María Zambrano o Maruja Mallo entre otros cientos de participantes que abarcaban a maestros, profesores, artistas, jóvenes estudiantes e intelectuales.

Como reflejo del espacio que ocupaban las mujeres en aquella sociedad machista, alguien comentó esta anécdota de Concha Méndez: “Me acuerdo de un día que vino un amigo de mi padre a verle y entonces nos presentó al amigo este. Él les preguntó a mis hermanos, que eran muy chiquitos, qué querían ser de mayor. Yo me adelanté, al ver que a mí no me preguntaba nada y le digo: “Yo voy a ser capitán de barco cuando sea mayor”. Y él me dice. “Las chicas no son nada”. Yo le tuve un odio a aquél hombre horrible. “ “… Y en mi auténtica verdad yo era, una noche, capitán de barco, y otra noche, piloto aviador”. A raíz de aquí entramos en un debate sobre las diferencias en el trato entre hijas e hijos y la evolución de las responsabilidades en la casa, de quien piensa que esa igualdad es cada vez más manifiesta y quien cree que queda todavía mucho trecho para llegar a hacerse realidad dentro del hogar. “No te puedes imaginar lo que ha avanzado este tema entre lo que yo viví en mi casa y lo que observo ahora con mis hijos. Ha cambiado, afortunadamente, mucho.” El paso siguiente fue el de si esa situación de igualdad se daba entre las parejas a la hora de hacerse cargo de los hijos pequeños ante una situación de enfermedad. Se distinguió entre tomar la determinación de que la decisión de ser la madre fuese por acuerdo entre ellos y otro matiz diferente es que ante una situación laboral idéntica, sea siempre la madre la que tenga que cuidarlos. “Aquí de lo que se trata es de que la Ley favorezca a los dos por igual y no que le ponga zancadillas a la mujer”. También se comentó “que no es frecuente el que el hombre opte por quedarse en la casa ante la necesidad de trabajar en la calle uno de los dos, aunque no se puede negar que cada vez está más asumido”. Es un problema de cultura, pero ante las mismas circunstancias de poder quedarse en casa los dos, la que se queda es la mujer; siempre estamos condicionadas por la maternidad”. “Ahora se habla entre las parejas, pero antes no se decía; se daba por hecho que era la mujer a quien le correspondía quedarse”. La variedad de debates que propician el análisis de los libros…

Dentro de este análisis, alguien recuerda la situación vivida en su primer matrimonio por María Teresa León, otra de nuestras “sinsombrero”, contado por Tania Balló:          ” María Teresa se casa con 17 años con Gonzalo de Sebastián y con él tiene dos hijos. Pronto el marido obliga a su joven esposa a someterse a una vida tradicional donde su voz nunca es escuchada. María Teresa no lo soporta y, al morir su padre, decide abandonar a su esposo. Su marido se traslada con su hijo a Burgos prohibiendo a la madre que lo visitara. Al poco tiempo su hijo cae enfermo de meningitis y la madre solo puede visitarlo las horas que el abogado le permite. Acorralada por la situación, María Teresa acepta regresar con su marido, encontrando en la escritura la vía de escape a su situación familiar por medio de colaboraciones en el Diario de Burgos, si bien no firmaba con su nombre, sino con un pseudónimo. A través de estos artículos, profundiza sobre la situación de la mujer y sus derechos ante una ley que nunca les protege. Tres  años después  de nacer su segundo hijo, María Teresa decide romper definitivamente con su marido. El precio fue alto porque ella se fue, pero sus hijos se quedaron en Burgos con su padre. Puede resultar difícil de entender una decisión semejante pero la lectura que se puede hacer es que la huída fue la única opción a la supervivencia”. Comenta la autora del libro que a lo largo de la investigación sobre esta generación de mujeres, también se ha encontrado con historias en las que hubo quien decidió aceptar una vida en la que no creían por amor a sus hijos, pero en el recuerdo de éstos la imagen de su madre aparece revestida de una profunda tristeza.

Respecto a María Zambrano, coincidimos todos en que aunque, lógicamente, era de quién más referencias teníamos, hemos llegado a descubrir en este libro numerosos aspectos de su vida, como la relación amorosa que tuvo durante gran parte de su vida con su primo Miguel Pizarro a la que se oponía su padre por razones de consanguinidad. Ese padre a quien ella  admiraba porque “él me enseñó a mirar”. O el de su fidelidad y compromiso con la República que le llevó desde 1931 a 1935 a formar parte del grupo de intelectuales que se suman a las Misiones Pedagógicas: “Éramos gente que sentíamos la patria”…”Gente que queríamos transformar el trabajo, y a veces lo lográbamos, en una poética, maravillosa y libre transformación”. Precisamente  en las Misiones Pedagógicas conoce a Alfonso Rodriguez Aldave con quien se casa.

Gracias al libro de “Las sinsombrero” hemos conocido una anécdota que le afectó profundamente a María Zambrano y que alguien recordó en la tertulia. María firma el Manifiesto del Frente Español (FE) alentado por Ortega y Gasset, su maestro. En las mismas fechas se forma un grupo fascista de iniciales FE (Fascio Español) fundado por el Dictador Primo de Rivera y dirigido por su hijo José Antonio que propuso a los fundadores del Frente Español que se unieran “al tener las mismas iniciales”. María Zambrano se negó y disolvió el Frente Español, pero el partido de José Antonio utilizó las iniciales FE ahora como Falange Española. Esto  va a llevar a que María Zambrano sea acusada de fascista, asunto que fue zanjado con la intervención de Alberti y Bergamín que recordaron su extraordinario compromiso político con la República y el Frente Popular. También hemos sabido de la costumbre de reunir en su casa madrileña los domingos por la tarde a un grupo de amigos entre los que se encontraban, entre otros,  Camilo José de Cela, Rosa Chacel, Maruja Mallo, Miguel Hernández… A principios de 1938 y con la Guerra Civil prácticamente perdida para la República, María se traslada a vivir a Barcelona y como la mayoría de sus compañeros han partido hacia el exilio y ella lo considera un abandono, nos aparece una faceta de Zambrano crítica y severa en una durísima carta que le escribe a Rosa Chacel.

María iniciará un largo exilio por Latinoamérica pero ante la muerte de su madre regresa a París donde se encuentra a su hermana Araceli en muy malas condiciones físicas. Ambas se marchan  al Nuevo Continente hasta que regresan definitivamente en  1953 instalándose en  Roma primero y Ginebra después donde fallece su hermana en 1972: “Araceli ha muerto para seguir viviendo. Su muerte era indispensable para su vida, para que su vida, la de su ser, prosiga”.

El aislamiento y la tristeza tras la muerte de Araceli, coincidió con una más que apurada situación económica para María Zambrano. La autora continuaba reclamando una pensión a las autoridades mexicanas, que rechazaban invariablemente cada petición. Su mayor sustento procedía de los artículos publicados en prensa, con la esperanza de ver publicados los suficientes para garantizarse un sustento mínimo. En una desgarradora carta escrita en estos años, María informaba de que con lo poco que ganaba no le alcanzaba ni para comprar jabón.

En cuanto hubo ocasión, desde el Ayuntamiento de Vélez-Málaga le  ofrecieron vivienda y un sueldo. Cuando por fin la filósofa encontró el momento de abandonar Suiza, dijo: «Si yo no vuelvo, no puedo volver porque yo no me ido nunca; yo he llevado a España conmigo». En 1984  enferma y vieja, se instaló en Madrid y tuvo aún varios años de intensa producción, en los que las autoridades trataron de compensarla por tanto deambular. Ya le habían dado el premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y las Humanidades(1981) y nombrado hija predilecta en su pueblo; ahora, además, la invistieron honoris causa por la Universidad de Málaga (1987) y le concedieron el Premio Cervantes (1988). A punto estuvo de ganar el Nobel ese año en que se lo quitó Cela. De todas “Las sinsombrero”, María Zambrano ha sido la única plenamente reconocida dentro de la intelectualidad española.

Cuatro años antes de morir, firmó un acuerdo con el ayuntamiento de Vélez-Málaga para crear su Fundación que se ubica en el palacio de Beniel donándoles todo su patrimonio cultural, personal y sus gatos.

En 1991 muere en Madrid y a María Zambrano aún le quedaba otro viaje por hacer. Quiso ser enterrada en Vélez-Málaga, porque «la infancia es el lugar entre todos que se lleva siempre consigo para bien o para mal».

Nuestro recuerdo en el debate también fue para Josefina de la Torre, escritora, poeta y actriz o Ernestina de Champourcin, poeta, considerada como una de las personalidades más brillantes de su generación.

También hubo intervenciones que quisieron resaltar la riqueza intelectual de aquel grupo  y la casualidad de que coincidieran en el tiempo mujeres y hombres  de esta valía. Y, por último, el reconocimiento de lo bien escrito que está el libro de Tania Balló y el acierto de haber sido elegido para su análisis una semana después del  8 de marzo con todo lo que tuvo de reivindicativa esta fecha para los derechos de la mujer; esos mismos derechos que “Las sinsombrero” reclamaban hace casi un siglo…

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Próximo libro: “Fahrenheit 451”      Autor: Ray Bradbury      Fecha: 19 de abril

Lugar: Hotel “Torremar” de Torre del Mar               Hora: 20 h.

Sobre el despertar de la conciencia

Sobre el despertar de la conciencia

Café Filosófico en Vélez-Málaga 9.6

16 de marzo de 2018, Cafetería Bentomiz, 17:30 horas.

 

Advertí que, mientras deseaba pensar de este modo que todo era falso, era absolutamente necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa. Y dándome cuenta de que esta verdad: pienso, luego soy, era tan firme y tan segura que todas las extravagantes suposiciones de los escépticos no eran capaces de hacerla tambalear, juzgué que podía admitirla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que yo indagaba.

 Descartes, Discurso del método

 

 Nuestros participantes inundaron de buenas noticias el encuentro filosófico del mes de marzo. Noticias, al parecer no muy publicables en los medios que nos invaden. Cosas que pasan y cosas que nos pasan, casi desapercibidas, en un mundo que parece –no sabemos del todo si aposta– empeñarse en ofrecer, continuas y seriadas, malas noticias. Y no todo está tan mal en este mundo. La gente normal completa cada día de cosas buenas su día. Nosotros, que estamos despertando, que somos conscientes. Por esto, se preguntaron aquel día 16 de marzo de 2018, a las cinco y media de la tarde, en la cafetería Bentomiz de Vélez-Málaga, por el despertar de la conciencia. Pero, ¿qué es el despertarse? ¿Cómo saber que hemos despertado? ¿Por qué hay despertarse? Y, además, ¿es un despertar individual o es colectivo? Ay!, la conciencia colectiva… con este despertar… otro gallo nos cantaría. Y os lo puedo asegurar… ellos estaban muy despiertos. Para saber más, habrás adentrarte en el relato que sigue a continuación.

 

¿Cuáles fueron esas buenas noticias, de esos días, de las que los participantes se hicieron eco? Esas buenas noticias, que no figuran en los medios, regidos por sus propios intereses, en un mundo globalizado… Noticias que te afectan a ti porque afectan a otros y que afectan a otros porque te afectan a ti. Un ejercicio de consciencia acerca de lo que nos rodea, para que pueda aflorar lo que habitualmente pasa desapercibido, como es una de las funciones principales de la filosofía. Veámoslas, entonces, una por una. Vamos sin prisas.

 

Por ejemplo, este 8 de marzo se celebró en Córdoba un festival de poesía; por ejemplo, ¡mi primo ha sido padre! Pero costaba algún trabajo centrar la memoria en un suceso reciente caracterizado por su bonhomía. Se ve que estamos algo viciados de tanto vendaval negativo que recibimos a diario. Una noticia muy destacable ha sido el masivo seguimiento de la huelga convocada el pasado 8 de marzo; para mí, ha sido el ir comprobando que ya se ve a más gente trabajando; para mí, que tengo un proyecto interesante entre manos; me basta la buena noticia de que voy bien este curso (–¿Y cómo repercute eso en los demás? –Mis padres también están muy contentos…); se ha descubierto una cura para el cáncer, probada con ratones…; a mí algunos avances tecnológicos me fascinan (-Eso, algunos…); a mí me parece una buena noticia que ya se pueda fabricar carne, sin matar animales; en Canadá unos médicos han donado una parte de su sueldo destinado a los que cobran menos; he leído que la capa de ozono se ha regenerado; estar vivos es la mejor noticia; voy a poder ver al Ballet Nacional por dos o tres euros proyectado en un teatro; la buena noticia para mí es la humanidad con que me han tratado en el hospital; hemos logrado fondos para una protectora de animales; cada vez somos más críticos con los medios de comunicación; también, la huelga de pensionistas muestra que la gente está despertando; yo celebro que mi país sea seguro, en general; cada vez somos más conscientes de quién comunica, más allá de lo que comunica.

 

Una vez llegados a este punto de consciencia, el grupo se preparaba para elegir la temática del día. Pero qué duda cabe: el hecho de haber sido más conscientes estaba predisponiendo hacia un determinado área de cuestiones. El abanico fue muy amplio: la prisión permanente revisable, la inteligencia emocional, el entorno de lo ocurrido en el 8M, la movilización social, la envidia, la vida natural, entendida al estilo de los cínicos de la antigüedad… y el despertar de la consciencia, claro. Pero, ¿qué es despertar? Habríamos de saber primero de qué estamos hablando, condición sine qua non de cualquier discusión seria. Por un lado, quedó claro que despertar es ser uno mismo consciente, darse uno cuenta de lo que le rodea y de lo que transcurre en su interior. También, que despertar es una suerte de metáfora que mucho nos resuena, desde la antigüedad, y se opondría a estar dormido, no darse uno cuenta, no ser uno mismo, pues estaría sujeto a variados modos ilusorios de vivir. Por lo tanto, no estar en la realidad. Estar despiertos es, así, el ser capaces de ver la realidad como realidad y la ilusión como ilusión. Si uno está bien despierto tiene más disponibilidad, más apertura y es más libre, su vida no resulta tan manipulable. Insistieron ellos y ellas. El despertar de la consciencia significaría no estar manipulado, sería incompatible… Sobre el particular volverían más adelante en el diálogo. Pero surgieron algunas dudas…

 

–¿Ser consciente o tener conciencia?

–Ser consciente es darse uno cuenta y la conciencia sería una derivada de la capacidad de ser conscientes, llevada al terreno de los juicios morales, por ejemplo.

–Pero bueno, yo sigo con lo de antes: ¿una conciencia manipulada es una conciencia?

–Sería una conciencia dormida.

–Entonces, decir que una conciencia está despierta, es ya en sí mismo redundante…

–No, puede estar dormida. Se tiene la capacidad, pero sin desarrollar, sin actualizar, sin despertar.

–Yo veo el despertar más bien como un proceso gradual…

 

El grupo estaba adentrándose por la gruta subterránea del tema de los temas: la conciencia. La magia de la consciencia. Darte cuenta te aleja de la inconsciencia. Usar la consciencia conlleva consciencia. Tratar de estar despierto, te despierta. No puedes ser consciente y no ser más consciente. Y se puede ser consciente de una variedad infinita de objetos, pero también de quien está siendo consciente. No existe nada sin consciencia. Y se dedicaron un rato a indagar en la idea de la gradualidad de la consciencia, que implicaba hablar de distintos niveles de conciencia. Era la manera de romper la aparente paradoja de la consciencia: si soy consciente ya soy todo lo consciente que se puede ser; sin embargo, cuando uno, más adelante, alcanza un grado más allá de conciencia, la anterior consciencia le resulta deficitaria. Y esto es lo que nos suele pasar a todos con la edad, con las experiencias, con los aprendizajes…, que la vida te va ofreciendo, si estás atento, suficientemente. De hecho ser cada vez más consciente, dentro de un determinado nivel de comprensión, es lo que te catapulta al siguiente nivel, al siguiente escalón.

 

–Pero, a veces, también hay comprensiones súbitas. El despertar puede ser abrupto.

–Sí, pero el ascenso al siguiente nivel necesita de una maduración previa, una preparación, una disposición suficiente…

–Ah, claro.

–Pero, me pregunto: algún nivel de conciencia será el último…

–Puede que así se viva, pero lo más seguro es que sea un proceso inacabado.

–Precisamente, si uno ya cree que ha ascendido a la comprensión última, definitiva, eso hará que te identifiques con ello (¡lo he conseguido!), y se convertirá en una creencia que, como todas las creencias, resultará, a la postre, dogmática, fanática…

–¿Y cómo escapar de ello?

–Estando muy atento. Alerta siempre.

 

Es decir, que sólo somos capaces de apreciar una comprensión mayor, desde un nivel

 

superior de desarrollo de la consciencia, el cual, a su vez, puede contener sus propias zonas de penumbra, en que no se ve a sí misma y a sus creencias. Creerse que ya uno… ha alcanzado, tiene, comprende… todo, el Todo. No hay nada más peligroso: por ejemplo, es posible que quieras hacer pasar por ahí a los demás. De ahí la importancia sublime de estar alerta, una forma fundamental de estar despierto. De manera que el grupo, que cada vez iba adquiriendo mayor madurez, se preguntara: ¿Cómo saber que ya he despertado? Más que antes. ¿Cuándo somos suficientemente conscientes?

 

–¿Puedo ser consciente de que estoy siendo manipulado, mientras lo estoy siendo?

–Claro, pero es un primer paso. Puedo elegir no hacer nada, por alguna razón, por algún interés mío, seguir siendo manipulado. O bien, puede que estén presentes en la situación obstáculos que me impiden actuar, todavía, según mi grado de consciencia. En cualquier caso, llegar a ser consciente de que estoy siendo manipulado, ya eso mismo, me está alejando de la manipulación.

 

–¿Cómo saber que hemos despertado a un determinado nivel de conciencia?

–El hecho de poder discrepar, de ser capaz de cuestionarte algo, que antes ni te lo planteabas, es un buena muestra de una conciencia más despierta.

–¿Cómo explicar a un ciego cómo es el sol?

–Es un problema, sí. Sólo cuando uno es capaz de ver algo, lo ve. Si no lo es, ni siquiera mira. Y eso nos pasa a todos.

–Se me ocurre un ejercicio: cada vez, en cada ocasión, mirar hacia atrás, ver cómo me ha ido antes, desde la perspectiva actual… si es más completa ahora mi visión, capto más detalles y hay aspectos que antes no veía, es posible que esté más despierto.

–Yo creo que lo mejor es la observación constante, mantenida, del presente, sintiendo más, sintiéndolo más a fondo. Poder profundizar más, sería un buen síntoma.

–Y la atención se puede entrenar… Ahí está el Mindfulness.

–También se aprende mucho del dolor, si estás atento al dolor…

–Sí, también del dolor.

–¿Y es posible un despertar colectivo? ¿Todos juntos?

–Yo creo que sí, incluso sería un medio más eficaz contra la manipulación.

 

Algunos prefirieron marcharse a esta altura de la reunión, en esta última fase en la que se quiso abordar la posibilidad de un despertar colectivo. Ante la pregunta de si es posible esta conciencia colectiva, la respuesta fue unánime: sí. Sucede siempre que hay comunidad, consciencia de pueblo, cuando se toma conciencia juntos de una situación, de un problema. Y mencionan como ejemplos el 15M, el 8M, el caso del niño Gabriel… Pero insisten: tomar conciencia no significa estar de acuerdo, sino tomar conciencia del momento en el que se está. La respuesta ya puede variar, según cada uno… Y lo mismo que antes, se preguntan cómo podemos saber que colectivamente hemos despertado, señalando que suele darse un punto de masa crítica, en que surge dicha conciencia y las acciones consiguientes… A lo que el moderador le parece de utilidad plantear si la conciencia colectiva es simplemente una suma de conciencias, o se produce un algo más, un plus de conciencia irreductible a las partes componentes. Tras una discusión, con ejemplos, aceptan una respuesta afirmativa: un puzzle es más que sus piezas, una playa más que los miles de millones de granos de arena, el mar fuente y origen de cada una de las olas. Y se despidieron satisfechos del trabajo realizado y la comprensión a la que habían llegado. Todos eran ahora mucho más conscientes… y lo habían logrado juntos.

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