Sobre lo políticamente correcto

Sobre lo políticamente correcto

–Ya es hora de dar por acabado nuestro encuentro filosófico. Llevamos casi dos horas y ya han salido muchas cosas interesantes… Muchas gracias a todos…

–Querrás decir a ¡todos y todas…! –interrumpe al moderador una participante y se ríen juntos.

Este final estaba dependiendo del transcurrir del diálogo aquella tarde larga, del día más corto del año. Y surgía del descontento de algunos participantes, sobre todo, jóvenes, que sienten como opresivo el exceso de la corrección política. Pero costó bastante al principio delimitar bien el tema. Fue el más votado, pero quedaba patente en la discusión que, entre todos los asistentes, habían votado desde conciencias diferentes. Podía haberse hablado de la política correcta, qué consideramos adecuado en política, las mejores decisiones; y ahí la ética juega un papel muy relevante. Pero el diálogo dejaba claro que los participantes, en el fondo, se morían por hablar de lo políticamente correcto, lo que se supone que es correcto en las interacciones humanas; en donde la ideología, el lenguaje y los sentimientos, las actitudes, son decisivos. Pueden ofender… ¡La ofensa y el daño… qué diferentes que son! Pero no adelantemos acontecimientos…

–Es que uno, ni puede ya contar un chiste, sin que sea acusado de machista, o de racista, o de…

–A veces, uno ya no sabe qué decir, o cómo decirlo, para que no siente mal…

–Mirad, os cuento una situación de hoy mismo: un compañero estaba dando una charla sobre una cuestión que no viene al caso y, un poco de broma, otro, de los que escuchaban, le advirtió: “ahora estamos entre colegas, pero cuando hables de esto en público no puedes decir “discapacidad” o “minusvalía”; ahora hay que decir: capacidades “diversas o diferentes”. Mientras yo me preguntaba, para mis adentros, si no son todas las capacidades de cada ser humano ya diferentes o diversas…, si se está diciendo algo…

No sé si sabéis que esta cuestión de “lo políticamente correcto” tiene ya una larga historia, desde los años noventa en el mundo anglosajón. Y sigue siendo polémica. Y sigue escociendo. Y sigue agitándose como bandera. Y sigue escociendo. Porque algo no queda dicho, algo no se queda satisfecho en nosotros. Algo de nosotros no está siendo escuchado… Para esto está la filosofía. Como ya pensaba Kant, para salvaguardar todo lo importante y que nada, por muy importante que sea por sí mismo, oscurezca otra faceta también importante de nosotros. Para esclarecerlo está la filosofía. La dignidad se juega siempre en una delicada línea, que también puede romperse defendiendo precisamente la dignidad. Puede haber falta de conciencia, juicios limitados de por medio, no considerar el contexto o darse una incapacidad de ver cada caso en singular. Una frase que os recomiendo para pensar, de las que dijeron los participantes de este diálogo, es ésta: “la tolerancia puede llevar en ocasiones a la intolerancia”. Y por eso, la importancia del examen crítico… de la filosofía. Para adquirir mayor consciencia de nosotros mismos y el mundo.

¿Dónde está el problema enquistado? Los participantes lo dejaron claro: en la exageración. ¿Qué territorio deja atrás el exceso? Los participantes distinguieron, analizaron, discriminaron, en un trabajo conjunto. Siempre habrá que no perder de vista el contexto en que se dicen las cosas, o las actitudes que se muestran. Sin contexto no hay significado concreto. Mira, si no, el diccionario… cuántas acepciones de cada palabra. Por otro lado, nunca habrá que olvidar la intención con que se dice lo que se dice, o se hace lo que se hace… La buena intención podrá producir daño, sí, pero no ofensa… Lo primero, a veces, reparable; lo segundo, siempre, cambiando mi perspectiva, cómo miro, desde dónde miro, apreciando su irrealidad, en el fondo. ¿Y el error? Es que no puede pasar simplemente que nos hayamos equivocado… ¿No sería más sensato preguntar, primero: tú qué quieres decir, qué buscas… qué necesitas… antes de disparar…? Y lo que es más: queremos personas, una sociedad entera, que sepa muy bien guardar las formas, las apariencias… ¿Descuidaremos el fondo, el contenido, la acción, la coherencia, su ajustamiento con la realidad? Uno puede ser muy respetuoso en la forma social, oficial, políticamente correcta, y un desastre en su comportamiento poco respetuoso… y viceversa. ¿Es posible?

Así pues, quizás nos valga más ser sensibles, pero no tan susceptibles. Uno ha de ser tolerante, respetuoso, no generalizar, defender derechos y denunciar discriminaciones lesivas, abusos e injusticias, pero quizás también pararse a pensar, a contemporizar, a relativizar, a no dramatizar, a preguntar, a escuchar antes de juzgar, a ver cada caso en su singularidad… y estas cosas que dan el sano juicio, la apertura de miras y la sensatez. Es posible que hoy en día, muchas veces, necesitemos una alta dosis de sensibilidad y menos de susceptibilidad. No es lo mismo. Una produce daños, la otra fabrica ofensas; y, en la ofensa, yo soy siempre el que se siente ofendido… Esto depende de mí (Epicteto). Con esta conclusión se cerró nuestro encuentro… que no acabó, como puedes comprobar en tu propia mente bulliciosa.

Actrices secundarias – Purificación García Díaz

Actrices secundarias – Purificación García Díaz

Fecha: 20 de Diciembre                       Hora: 20 h.

Lugar: “Casa de Las Titas”                  Vélez- Málaga

Resumen del libro

Actrices secundarias empezó a gestarse en verano de 2017, cuando, animada por María Alcantarilla, la autora comenzó a trabajar en la que es su primera publicación en solitario. El libro consta de veintitrés relatos y microrrelatos que hablan de lo cotidiano, del ser humano y de sus miedos, frustraciones, contradicciones y errores. Los personajes se mueven entre dualidades: vida-muerte, verdad-mentira, engaño-desengaño… Es por ello que todas las historias mantienen entre ellas un vínculo estrecho. “Baylla” y “Darina” hablan de la dura experiencia de la emigración, así como también “Jungle de Calais” tiene como tema central un campo de refugiados. Es imposible no observar el universo femenino en “Mi amiga Mildred”, “Domingo 25, diciembre” o “Una vida plena”, donde la autora nos habla de la cotidianidad más allá de la anécdota, estrechamente ligadas entre sí por los miedos, la soledad, el amor o el abandono. El monólogo interno, en las historias y en los diálogos aparentemente ingenuos que mantiene la protagonista con su amiga, está impregnado de una extraordinaria humanidad. Todas ellas, historias con las que el lector se puede sentir fácilmente identificado. La música, por otro lado, juega un papel importante en el libro, como lo hace en la vida de la autora. Es una forma de canalizar mi estado de ánimo. Algo parecido a lo que me ocurre cuando escribo, es una necesidad. Cada uno de los relatos va ligado a un tema musical, lo que confiere un interés adicional a este libro en el que pensamiento y emoción se entretejen, con finales, giros y desvíos sorprendentes.

Resumen de la sesión

Hoy era de esos días muy especiales en los que en el Club de Lectura tenemos la suerte de compartir con la autora del libro elegido, lo que su lectura nos ha transmitido. De saber si los sentimientos que hemos descubierto al leerlo, coinciden con los que llevaron a la autora a plasmarlos en el papel. Pero como también nos acompañaba en esta sesión nuestra Presidenta de la SAC, Pilar Pezzi, fue ella la que inició la sesión saludando a nuestra  escritora  y agradeciéndole su presencia.

La primera pregunta era obligada: Puri, ¿cómo surgen estos relatos y microrrelatos?  “Yo mi inspiro principalmente en la calle y cuando llegaba a casa los iba escribiendo. También hay hechos reales como en el caso de “Darina” e incluso en el libro hay mucho más de mi madre que mío. Pero, en general, es ficción, no es autobiográfico.  Sinceramente no tenía intención de publicarlos porque yo no tenía muchas ganas de lanzarme al ruedo, pero me empujaron a hacerlo.”

Y ya, como el que no lo quiere, van surgiendo los diferentes títulos y Puri nos va desgranando el porqué y cuándo escribe sobre Bailla, muchacha que quizá llegó en patera como tantos emigrantes y que diariamente va vendiendo sus abalorios por bares y restaurantes de  Torre del Mar combinando los equilibrios de su canastilla en la cabeza con el cuidado de sus dos pequeños, uno a la espalda y otro agarrado a su vestido.” Me impresionó su elegancia, su sonrisa, frente a la falta de educación y de delicadeza de los que la mareaban para, al final, no comprarle nada” nos explicaba Puri. “Es que la finalidad de estos relatos es la denuncia. Hay muchas formas de denunciar y ésta es la que yo elijo”, nos decía…

En “Moscas de compañía” relacioné a una persona que conocí, una mujer gruesa y de aspecto grotesco, con una soprano y cierto desequilibrio mental. También le he querido asociar el sufrimiento de las familias que conviven con esta situación.

En “Una vida plena” comentamos la ironía con la que quiere dar a entender el papel secundario de las mujeres que comparten sus vidas con maridos que se consideran “mucho más importantes” en su relación de pareja. El final sorprende por su sencillez y contundencia. Mientras que con “Blue Moon” recuerda en una tierna historia a las familias que sufren la enfermedad del Alzheimer en alguno de sus miembros.

También nos habló de Mildred, personaje de ficción que ella utiliza (y piensa seguir utilizando según nos confesó) “porque es una amiga que representa a muchas mujeres ante el miedo, la soledad, el abandono, la tristeza, el desamor… “Y es que Puri, que tiene una sensibilidad a flor de piel, cuando no presencia hechos en la calle que le afectan profundamente y que combate sentándose ante una hoja para desahogarse, pone en boca de otros personajes de ficción situaciones que son reales como la vida misma.” Y es que hay historias que te remueven. El desasosiego que se respira en el libro es el que tengo yo”, nos confesaba.  Así surge “Domingo 25, Diciembre”: “¿Y tu marido? Mírame y dime: ¿Te valora? ¿Te valora tu marido?” O “El vacío” donde se relata cómo se puede rectificar ante una equivocación. “Cuántas personas no son capaces de cambiar su destino y se mantienen con su pareja a pesar del fracaso. Hay mucha mujer sola; hay mucha gente en nuestro entorno, sobre todo jóvenes, que viven en soledad”, nos decía Puri. Y no podía faltar  la denuncia de los malos tratos en el relato “Lo que nunca me contabas”: “Mi madre había cambiado sus gustos por las gafas de sol y ya casi nunca salía sin ponérselas, y a mí me resultaba extraño porque a ella no le había gustado nunca usar ese tipo de gafas.”

Pero también hay historias entrañables donde el amor y los recuerdos felices fluyen,  como en “Un día para recordar” o incluso dos relatos en los que nos cuenta algunas de sus vivencias personales cuando estuvo en un internado: “Lo que nunca me contabas” o “El cuarto de las ratas”.

También se leyeron dos de los microrrelatos por parte de los asistentes a la sesión: ”Jungle de Calais” y “El tiempo implacable” mientras Puri nos decía que los relatos cortos pueden llegar a decir más que las narraciones largas. En el libro he ido intercalándolos para que fueran más armoniosos…

Hubo quién cuestionó el título de “Actrices secundarias” para el libro y ella nos explicó que tuvo un problema al ponerle un título, ya que aunque siempre lo es, porque titular un libro es muy complicado, en este caso, al estar integrado por muchas historias, lo fue más todavía. Nos aclaró que este título iba con ironía, pues la mujer, para ella, tiene  un papel principal, como el de una actriz en una película. Pues a  estas actrices secundarias habría que sacarles unas actrices protagonistas en otra obra, le sugirió alguien.

También resaltamos una característica original en este libro y es la relación entre cada historia y un tema musical, porque para Puri la música es muy importante en la vida:” Siempre llevo mi música pues siento que me calma el dolor.” Ello ha servido para que muchos de los asistentes a la tertulia descubrieran a algunos de los cantantes o títulos que interpretan   y se le sugirió a  Puri que en próximas ediciones del libro acompañase junto a la nominación de los relatos, las citas de dichas canciones. Corinne Bailey Rae, Billy Holliday (Blue moon), Eric Clapton, Sam Cooke, Francisco Tárrega, Pavarotti, Priscilla Ahn, Van Morrison, Leonard Coen o Cesária Évora, son algunos de los artistas que nos pueden acompañar con canciones íntimamente relacionadas con los textos de los relatos y así canalizar mejor las emociones que transmiten.

Y por último le preguntamos ¿objetivo conseguido? “El libro me está dando muchas satisfacciones porque no me lo esperaba; y es que yo creo muy poco en mí. De hecho no veía el momento de publicarlo” nos dijo. Y es que si el libro nos dio para debatir los diferentes temas durante hora y media, es porque nos ha  merecido la pena leerlo ya que son historias basadas, todas ellas, en la realidad que vivimos.

Gracias, Puri, por este regalo en forma de libro, por mostrarte tan auténtica como lo has sido durante el debate en el Club de Lectura y por haber reservado este día para compartirlo con nosotros. Ánimo y mucha suerte en tu próximo libro, porque tiene que haberlo…

o-O-o-O-o-O-o-O-o

Próximo libro: ”Pequeñas mentiras”                           Autora: Liane Moriarty

Fecha: 17 de enero                                                       Hora: 20

Lugar: “Centro de Adultos ”                                        Vélez – Málaga

Visita Otoño Fenicio 24 noviembre 2018

Visita Otoño Fenicio 24 noviembre 2018

Hoy, sábado 24 de noviembre, continuamos con las visitas de la campaña de la SAC “Otoño Fenicio”. Una treintena de personas han visitado la exposición En Equipo… en la antigua azucarera de Torre del Mar, con las magnificas explicaciones de nuestra arqueóloga Aurora Urdiales, tanto en la exposición como ya fuera en los yacimientos, y han podido disfrutar de un estupendo día sin lluvia y conocer in situ los espacios y lugares que anteriormente han podido ver en la exposición.
Os animamos a que os apuntéis a la próxima visita, en el último sábado del mes de diciembre, día 29.

Debate Las Claras a las claras

Debate Las Claras a las claras

           NO hubo Debate con la Plataforma, sí consenso de los 7 grupos de oposición, quienes censuraron la inoperancia y ausencia del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento

Exigen la urgente rehabilitación de las Claras, responsabilidad de Unicaja

Siete grupos políticos   participaron  en el Debate  propuesto por la Plataforma Las Claras, a las claras el jueves en el Salón del Exilio  y coincidieron en el análisis de la situación actual  como de grave riesgo. Que ya se alertó hace 20 años.

Pero, ante la ausencia de PSOE y PA, no hubo  debate, sino consenso en exigirle una urgente rehabilitación a su actual propietaria, Unicaja,  y en la crítica al Equipo de Gobierno , ya que todos conocen la situación de la deuda municipal y la incapacidad  del Ayuntamiento para destinarle los recursos necesarios para su recuperación .

Recursos con los que sí cuenta Unicaja, como señaló Ciudadanos, recordando los 138 millones de beneficios en el último año, y las actuaciones de su Fundacion en Coin, Antequera o Málaga y la necesidad de cambiar en el PGOU el anterior destino, religioso y hotelero,  del Pepri .

Izquierda Unida y Podemos insistieron en la exigencia de que sea un bien destinado al uso público educativo y cultural

Vox y ve posible que se recuperara la iglesia para el culto católico y  Por mi pueblo  no descartó que, dado el valor y ubicación del edificio, pudiera tener Unicaja ofertas interesantes de la iniciativa privada.

Finalmente Lupiáñez, del Partido Popular, invitó a todos los  asistentes al Pleno del  Ayuntamiento del próximo martes, donde se debatirá una moción con estos planteamientos.

El público que participó en el coloquio felicitó el clima de unidad reivindicativa y su apoyo a la Denuncia, y la SAC invitó a la próxima movilización  del 15 de diciembre, en la calle de las Monjas.

Sobre la evolución social

Sobre la evolución social

Café Filosófico en Vélez-Málaga 10.2

16 de noviembre de 2018, cafetería Bentomiz, 17:30 horas.

            

¿Cómo evolucionar adecuadamente?

 

Unas horas después del Día Mundial de la Filosofía, ahí estaban casi cuarenta participantes de nuestro Café filosófico para indagar sobre la evolución. Social, cultural, histórica. El recorrido por nuestras evoluciones humanas requirió de una importante clarificación conceptual… para no perdernos, para no confundirnos. En exceso. ¿Qué es lo adecuado? O mejor, y más fácil quizás, ¿qué es lo inadecuado? Pero antes, ¿realmente evolucionamos? ¿Qué es evolucionar? ¿Es lo mismo que progresar? Pero, el progreso ¿es irreversible? ¿Y es siempre positivo? ¿Qué pasa con las metas a las que nos dirigimos? ¿Son siempre utópicas? ¿Puede haber consenso sobre los contenidos a perseguir, o lo importante es el modo como los alcancemos? ¿Y de qué manera hacemos compatibles el bien individual con el bien general? ¿Sólo buscamos unas mejores condiciones materiales? Imaginaos, a todo esto se pusieron manos a la obra los asistentes. Con mucha disciplina, con mucha colaboración mutua. Y así acabaron encantados. Lo dijeron. Cada uno a su casa, se llevó una buena remesa de cosas que pensar… para vivir mejor. Juntos.

 

Descartes nos ofreció su diáfano parterre para encauzar la primera reflexión, personal en este primer caso: ¿Ha quedado algo mínimamente claro en tu vida? Esta “tecnología del yo” (Michel Foucault) nos la ofrece Descartes, que le pasaba como a nosotros, dudaba. Tenía pocas cosas claras. Pero quería aclararse. No era un escéptico cualquiera (escepticismo metódico, lo ha denominado la tradición). Dudaba, buscaba, para encontrar algo indudable. Y creyó encontrarlo: la evidencia racional. Pero nosotros, que también dudamos, ¿hemos llegado ya a alguna evidencia, por pequeña que ésta sea, por muy personal o subjetiva que resulte? Y así estuvieron un rato, compartiendo sus evidencias, sus “claros del bosque” (María Zambrano), en que descansaban ahora sus vidas.

 

Una evolución es una variación o diferencia respecto a un estado previo que consideremos. Y es irreversible, en el fondo, pues nunca nadie cae dos veces en la misma piedra, o se baña dos veces en el mismo río (Heráclito), aunque parezca a primera vista la misma piedra y el mismo río. Además, no hay que confundir progreso con evolución. El progreso es una evolución positiva… Pero una positividad que satisface un bien mayor o un bien para la mayoría, según interpretaciones más o menos utilitaristas, pero que no desdeña nunca –ni debiera hacerlo– los errores y los fracasos. También son progreso, o mejor dicho, el progreso necesita de ellos, pues todo progreso adecuado se nos presenta –según dijeron los participantes– como un aprendizaje, un descubrimiento, o quizás un autodescubrimiento en la historia (Hegel).

 

Por otro lado, la metas a perseguir pueden ser problemáticas… Lo que hoy nos parece bien, mañana puede no parecernos bien… Incluso, podemos descubrir más adelante, con su puesta en práctica, que aquello se nos muestra totalmente nefasto. Podéis poner muchos ejemplos actuales, efectos de la utopía del progreso ilustrado: “seremos mejores (social, moralmente) a base de desarrollo científico-tecnológico”. De modo que más nos vale plantear ideales, utopías, abiertas, como metas orientativas, ideas regulativas (Kant), que no se alcanzan nunca, pero nos orientan en la misma búsqueda. Aspirando a los consensos más amplios posibles, sabiendo que, además de los contenidos alcanzados, importan mucho cómo se han logrado, si es adecuado el procedimiento. Simétrico en sus procesos, la igual posibilidad de intervenir por parte de todos los afectados e implicados en un problema (Habermas), y la corresponsabilidad de todos en relación con consecuencias generadas por nuestras acciones (Apel).

 

Y todo esto lo dijeron ellos para ti, sin tener que citar a ninguna autoridad, a ningún filósofo: el bien general no es posible sin el bien individual ni viceversa. Ni tampoco unos bienes materiales sin el logro de unos bienes espirituales, una mínima armonía o paz interior. Y muchos dirán que no nos pondremos de acuerdo, y que será injusto que así sea… Pero, ¿no es posible un consenso en lo mínimo, en lo básico? No en vano todos nosotros somos los seres humanos. A veces lo hemos conseguido. Verbigracia: los derechos del hombre y los del niño y los de la mujer y los de otros seres no humanos… No se cumplen siempre, pero nos orientan y nos permiten juzgar lo más correcto posible que sepamos. ¿Y no hay unos derechos y unas necesidades básicos que todos compartimos como seres humanos, como seres vivos, como habitantes de este planeta junto a otros. He ahí el camino adecuado.

 

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