Sociedad nº 18 – 2019

Sociedad nº 18 – 2019

SOCIEDAD es la revista anual que edita la Sociedad Amigos de la Cultura de Vélez-Málaga. En ella se incluyen artículos de investigación, opinión, etc. En este caso, este número versa sobre ‘Ciudad y Territorio’

Puedes descargar el contenido en el siguiente enlace: SOCIEDAD 18

Un emotivo homenaje a  Merchi (Yerma)

Un emotivo homenaje a Merchi (Yerma)

Como acertadamente dijo Antonio Serralvo, en su magnífica y sencilla semblanza, mucha gente creía que Yerma era el nombre de Mercedes Fernández Gil, en el  acto de homenaje  de la SAC -Sociedad de Amigos de la Cultura- a la socia de Honor de 2019, Merchi, y la librería Yerma, como poeta referente de la conquista de nuestras libertades y espacio abierto a otras perspectivas de colaboración solidaria, y que un centenar y medio de personas amigas y familiares  celebraron ayer viernes día 28, (casualmente coincidiendo con el día del orgullo homosexual)  a las 9 de la noche, en el salón del Exilio del Palacio Beniel, de Vélez Málaga,.

Hay que mover el interior del alma para encontrar la verdad de la vida, pero callamos los gestos más nobles con miles de pantomimas, y erosionamos los gentiles pasos, marchando con frenética inconsciencia. Pensamos que nuestra estancia en la Tierra va a ser eterna, malgastamos los buenos momentos con la prisa, sin escuchar la voz de auxilio que –encerrada bajo siete llaves- clama, aterida, ser ella misma.       –decía en un poema Merchi-

Antonio Serralvo destacó el compromiso intelectual y personal de Merchi como librera amiga de la cultura en los años 70 y 80, aquellos tiempos difíciles de los últimos años de la dictadura y la transición, y su actitud jovial y creatividad poética. Que corroboraron sus dos excepcionales ahijados jóvenes poetas Pablo y Paula cuando leyeron sus sinceros y entrañables poemas de gratitud, muy aplaudidos.

Caminemos, amiga, tú ganas. En cada cielo radiante, en cada rostro bondadoso, en cada flor hermosa, tu luz cambia todas las cosas. El zumbido del viento, bailando entre las copas de los árboles, es una música excelente, alegría para todas las estaciones, gozo para toda la eternidad. Rebosa, amiga, de dulces sueños, de salud y de un aliento sosegado…La bondad en la entrega crea amor.           Merchi

Finalmente, en el patio Beniel se sirvió un catering, tras la asamblea general que ratificó la memoria y balance económico del curso, felicitándose por la defensa del convento de Las Claras y los magnolios de la plaza de las Carmelitas, y la continuidad durante este verano de las visitas guiadas a la exposición reivindicativa de los yacimientos fenicios en la Azucarera de Torre del Mar. 

Presentación del libro “Mis crónicas de montaña” de Lola Valle

Presentación del libro “Mis crónicas de montaña” de Lola Valle

Ayer, dentro de las actividades de la SAC, tuvo lugar la presentación del libro “Mis crónicas de montaña” de Lola Valle, en el Aula Magna del palacio de Beniel en Vélez-Málaga.

Lola nos cuenta en su libro las sensaciones, los sentimientos, que los recorridos por la montaña le han inspirado. No es pues un libro de rutas al uso. Que nadie pretenda sacar de estos relatos indicaciones para seguir las veredas andadas, descripciones detalladas que guíen los pasos físicos del caminante para evitar pérdidas. Los lugares por donde se transita no tienen importancia aquí, salvo cuando unas flores, un roquedo, un añoso árbol, sintoniza o sugiere sensaciones a la autora: “Miro a mi derecha y me habla un ramo de lirios agazapados entre las piedras”, “Lloro porque me encuentro endeble y he llegado hasta este lugar donde no encuentro más que piedras silentes”. Los ha llamado Crónicas de la montaña porque ha sido en la montaña, en esos precisos recorridos con los que las titula, donde ha tenido esas vivencias, esas experiencias, esas sensaciones. La montaña le une a la Naturaleza y en ella encuentra sentido, orientación para su vida diaria. Pero si esos mismos sentimientos hubiesen surgido en paseos por la playa estaríamos ante unas Crónicas del mar.

A Lola la montaña le habla directamente a su corazón, a su alma. Lola se abre a ella, le cuenta sus sentimientos, sus estados de ánimo; y los umbrosos bosques, los pedregosos lapiaces, las empinadas cuestas, los verdes prados, los cantarines arroyos…, atravesados en la caminata le van transmitiendo esa paz, esa protección, ese sosiego, ese consuelo que busca y necesita.

En estas Crónicas nos enseña a mirar la montaña como ella lo hace, con los ojos del corazón. A trascender de los rasgos físicos que la montaña muestra en un determinado sendero para permitir que ese entorno module el estado de ánimo del caminante, penetre dentro de él y vaya produciendo sensaciones, generalmente placenteras, de paz, sosiego, calma, equilibrio, que nos ayudarán a afrontar el ajetreo de la vida diaria.

Muchas gracias, Lola, por enseñarnos esa particular relación que tienes con la montaña.

Retales – Laura Martínez Segorbe

Retales – Laura Martínez Segorbe

Fecha: 27 de junio                                           Hora: 20

Lugar: “Hotel Torremar” de Torre del Mar

Resumen del libro

“Retales” nace de dos necesidades.

 La primera es  la de desnudarme sin tapujos ante el mundo. Un mundo en el que intento ubicarme para completar mi percepción de él, para entenderlo mejor. Se trata de una selección de poemas de toda índole, agrupados en tres bloques diferenciados, con un único hilo conductor: las diferentes temperaturas de mi cuerpo según el momento vivido, sean momentos íntimos o externos.

La segunda necesidad tiene nombre masái: Enjipai (en lengua maa, la lengua materna de los masái, significa “felicidad”). Enjipai es el sueño de Lekishon Tutunyo, un guerrero masái, dispuesto a conservar sus tradiciones e historia y luchar para que su comunidad tenga una vida digna. Desde el año 2012 trabajamos juntos, mano a mano, en la comunidad masái de Mferei, situada al norte de Tanzania, y esto que empezó siendo un sueño, poco a poco se ha transformado en una realidad. Actualmente en la aldea hay una escuela de preescolar e infantil, depósitos de agua para recoger el agua de la lluvia, una pequeña placa solar y el grupo de mujeres masái constituidas en una pequeña cooperativa trabajando duro para empezar su proceso de independencia económica y social. Con mucho por hacer aún, seguimos en el camino…

Resumen de la sesión

La presencia de Laura en nuestro Club de Lectura fue una experiencia muy agradable con una participación muy activa de los asistentes. Además de gustarnos la forma de cómo escribe, nos cautivó su personalidad y su compromiso. Creo que para ayudaros a conocer a Laura, en un principio, lo mejor es escribiros cómo se autodefine ella en la solapa de “Retales” y que quiso leer para todos uno de los asistentes: “…nací en el siglo XX y estoy viviendo en el XXI. Es igual que decir que nací en un siglo en el que Europa soñaba con un mundo libre y sin fronteras, y estoy viviendo en un siglo en el que quieren incluso poner fronteras al alma. Así que soy mitad sueño mitad cárcel, mitad pájaro mitad jaula, mitad pez mitad mar de plástico. Sobre mí solo sé algunas cosas. Que soy mujer y me encanta. Que soy del sur y amo el mar. Que soy África porque de allí vengo, de allí venimos todos, y porque África tiene nombre de mujer. Y que escribo porque me conmueve el mundo en el que vivo, a veces para bien, a veces para mal. Pero en general, amo la vida, porque nacer ya es un privilegio, es una responsabilidad hermosa. Toda yo soy una mujer-retal.”

Lura nos explicó que “Retales” tiene tres partes bien diferenciadas: La primera son poemas escritos en diferentes épocas y en la que ella expresa sus sentimientos de ese momento; en la  segunda parte los poemas están dedicados a aquellas personas que han sido importantes en su vida, y la tercera, a temas que le preocupan de este mundo. Muy curiosa resultó la gestación del libro que se explica con todo detalle en el preámbulo.

A continuación alguien propuso que leyéramos algunos poemas de “Retales” que a los lectores le hubiesen transmitido algo especial: “Masái”, “De un amor sufí en los montes de Turquía”, “Todos somos negros” y “Besos” fueron los primeros leídos, para que seguidamente Laura nos hablase de algo que todos queríamos conocer: su experiencia africana con los masáis y para quienes va el beneficio económico íntegro de la publicación de “Retales”.

La inquietud de Laura por participar en algún pequeño proyecto internacional venía desde que cumplió los dieciocho años, pero por circunstancias de sus estudios universitarios no pudo hacerlo. Este sueño se hizo realidad a los treinta y cuatro. Se fue sola a Kenia con una Asociación muy chiquitita y allí conoció a María con quien sintonizó rápidamente. Las dos tenían las cosas muy claras, que fuese el sitio el que pidiese ayuda y que la comunidad se implicase en todo: ellas se limitarían a proporcionarles la ayuda que necesitasen dentro de sus posibilidades. Un sencillo anuncio en Facebook con este ofrecimiento les proporcionó, cuando ya casi se les había olvidado, un contacto con  un chico masái que les escribió pidiéndoles que fuesen a su boma (poblado) para prestarles ayuda. Desde aquellos inicios han pasado ocho años y ha nacido Enjipai (en su lengua nativa significa “felicidad”) una Asociación que ha construido una escuela, depósitos de agua, una placa solar y una pequeña cooperativa donde trabajan las mujeres de esa boma que está  formada por unas veinticinco o  treinta chocitas. Los visitan cada año coincidiendo con sus vacaciones laborales y viven como ellos pero no comen ni beben como ellos. “Es fundamental, nos decía Laura, que en lo que se haga participe la comunidad; nosotras no hemos hecho el colegio, sino ellos, participando todos cogiendo piedras del río desde el masái más chico al mayor y se ha hecho como ellos han querido. Si nos han pedido consejo nosotras se lo hemos dado, lo consultan con los ancianos y se hace o no según sus opiniones.” Al preguntarle sobre el papel de las mujeres nos dijo que eran muy participativas y que como se casan muy jovencitas, su papel principal es el de cuidar de los niños que suelen ser de cinco o seis por familia. Ello nos lleva a un debate sobre el incomprensible comportamiento de Europa al cerrar las puertas a África, ya que aquí la natalidad está muerta, al margen del aspecto humanitario. “Aquí se habla de África como si fuera un país y son cincuenta y cinco, incluyendo el Sahara (que para mí lo es), con diferentes etnias y culturas. Es como pasa en Europa con su diversidad. Los europeos tenemos un defectillo y es que miramos a África con nuestros ojos y debemos hacerlo con los suyos. Tenemos poco conocimiento de este continente y la información que de allí nos llega es negativa. África es un continente con mucha gente joven, muy formada y con un enorme potencial en el que muchos de ellos están pidiendo ayuda”. Nos contó que para ella la casa del poblado de Tanzania es una casa más, como la suya de Mijas donde reside o la de su madre. Está allí igual que aquí, aunque alguna vez haya pasado algunas necesidades como la falta de agua. Y respecto a las preocupaciones de los masái, giran en torno al clima y su influencia en la sequía, ya que viven principalmente del pastoreo, y la marginación y persecución a los que los tiene sometido el gobierno de Tanzania manteniéndolos arrinconados junto a la frontera de Kenia, echándolos de sus tierras para favorecer el turismo de safaris.

A continuación nuevas lecturas por parte de los asistentes: “Manos”, “Desnuda de miedos y despeinada de amor”, “Suma y resta”, “La vida es una partida”, “Cara A/Cara B”, “A pesar” y, para finalizar, Laura nos leyó “Malditos bastardos”.

Antes de terminar la sesión, alguien la quiso felicitar “por como escribes y por el compromiso adquirido para llevar a cabo este proyecto”. Laura comentó que “todo esto es posible gracias también a  vosotros; todos formamos parte de este engranaje: los que habéis comprado el libro, “los padrinos” que ayudan a la escolarización de los niños, aquellos que ayudan en peticiones puntuales…”

Mucha suerte Laura con este compromiso que tanto te ilusiona y esperamos que otros nuevos poemas o relatos nos vuelvan a reunir para disfrutar tanto como lo hemos hecho esta tarde. Gracias…

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Próximo libro: “El salvaje”                                              Autor: Guillermo Arriaga

Fecha: 17 de octubre          Lugar: Hotel Torremar (Torre del Mar)        Hora: 20h.

Hora: 20:00

Lugar: Hotel Torremar

Sobre la realidad que somos

Sobre la realidad que somos

Fecha: 21 de junio

Nada nos impide planear la vida, ahora bien, en el fondo, ¿quién propone realmente el plan, nosotros o la vida misma? Es muy posible que nuestra vida sea un tejido… Les cuento: teníamos previsto celebrar el último café filosófico de la temporada[i] en el patio de la meditación del antiguo convento de las carmelitas de Vélez-Málaga, en la terraza de la cafetería Área Quattro, como otros junios anteriores, cuando el calor va apretando, pero llegamos allí los participantes y nos encontramos música a muchos vatios de potencia… Imposible desarrollar un diálogo filosófico, como los dioses mandan. Al dueño de la cafetería lo encontramos tan sorprendido como nosotros: tenía preparada nuestra mesa bajo las columnas antiguas de este patio moderno, pero… tuvimos que improvisar. Acomodarnos en el interior, a pesar de algunos inconvenientes añadidos, y hacernos allí un lugar de discusión. Y lo hicimos. Y nos gustó. ¿Quién propone realmente el plan de la vida? Nosotros sólo pudimos responder a la situación, pero respondimos y generamos una situación inexistente, imprevisible, nueva. La vida se enrama con la vida. De manera que…

Despliega ya los vuelos de tu vida

contemplando el verdor de la pradera,

las velas que se mueven con el viento

que agita su ola rota de arrecife.

Convence el mar tranquilo de tus iras,

que no hay peligros nuevos que te acechen

solo miedos nadando en las entrañas

para verte si sigues tan calmado.

Las aves transfiguran todo el templo

formando sus amores con las nubes

para que tú les digas bien mirando

que los jazmines llenos de fragancias

y de alhelíes blancos tras las sombras

la vida nos enraman con la vida[ii].

            Antes de plantearnos una pregunta crucial sobre la temática del día, el facilitador de estos encuentros de Filosofía Practicada, les pidió a los participantes, tenaces, ante las adversidades pasadas y venideras, que adelgazaran en una sola expresión o palabra su experiencia reiterada de estos cafés filosóficos. Esto a los veteranos de la reunión; a los visitantes nuevos les pidió que se refirieran a la expectativa previa que traían consigo. Y ya con ellos, vosotros, queridos lectores de estos relatos ulteriores, también podéis haceros alguna idea, que al menos logre rozar un poco la realidad de estos encuentros –nada sustituye la asistencia y la participación personal–. Aquí van algunas de sus respuestas: cada uno es diferente; el enriquecimiento mutuo; la lucidez del grupo; la utilidad para la vida; las palpitaciones que siento; la escucha; un método para llevarme a casa; una salida de lo común; aclararme en mi vida, expresarme, etc. Aclarar, cuestionar, definir o extraer consecuencias de cada una de estas impresiones, ya sería por sí mismo materia para todo un café filosófico. Pero nos limitamos en este espacio escrito a relatar lo que allí, aquella tarde ruidosa y calorienta, sucedió. Una parte del mundo.

            ¿Quién soy yo en el fondo de mí mismo? La pregunta. La identidad personal, la temática. Pudo ser el valor de las matemáticas, pudo ser el sistema educativo, si funciona, pero no fueron. Hoy. Ese día. Fue la preocupación acerca de cómo saber si nosotros somos nosotros mismos, y también, agazapada la pregunta acerca de si lo estamos siendo. Pues bien: después de tantear el problema, el moderador propuso que la investigación sobre nosotros mismos, quiénes somos en el fondo, la lleváramos a cabo a través de experiencias particulares, personales –en esencia, lo que Lou Marinoff propone como diálogo socrático en su conocido libro[iii]–. Pero, no estará de más repasar antes dicho tanteo previo del problema. Porque, si lo pensáis, tenemos la experiencia dual, en nuestras vidas, de no ser nosotros mismos en su transcurso y, a la par, de serlo a pesar de todo. ¡Cuántas diferencias, cuanta evolución, cuánto aprendizaje, a lo largo de mi vida, sea más larga o más reciente! (No olvidéis que en este tipo de encuentros conviven personas de distintas edades y experiencias). Pero, ¿quién ha sufrido todo eso? La sensación de mí, ¿no se mantiene la misma? Para  vislumbrar esto con claridad es necesario profundizar… en nosotros mismos. Porque mirad –y esto lo vieron muy claro los participantes– si bien la superficie del mar suele estar agitada y cambiar en cada momento, el interior del océano, cuanto más profundo más, ¿no suele estar en calma? Fue interesante presenciar –y este es un tipo de alumbramiento que puede suceder en un café filosófico, un momento filosófico por excelencia– cómo una participante que al principio negaba una realidad estable en nosotros, después de la discusión, pasados unos minutos, cuando la conversación seguía ya otro cauce, defendía a capa y espada lo que antes negaba. Ella misma. La permanencia de ella misma.

            Vamos ya con esas experiencias básicas que habrían de aportar al grupo algo de la ansiada luz que se había propuesto alcanzar por sí mismo. ¿Cuándo me he sentido yo a mí mismo, más real, más de verdad? Y se describieron tres experiencias profundas, intensas, auténticas, donde aflorara el mí mismo.

            a) Durante un voluntariado en Perú, ayudando a niños pequeños, sintió cómo “todo rodaba”, que “se dejaba llevar”, que “no luchaba” contra los inconvenientes, fluía, y a la vez era “fiel a sí misma”. Una situación en la que el exterior penetraba en el interior sin resistencia y la respuesta aparecía sola.

            – ¿Qué capacidades sentías más diáfanas en ese estado?

            – Mi voluntad era clara.

            – ¿Qué más?

            – Era capaz de aventurar nuevas respuestas, más creativas.

            Pero, esta experiencia tuvo un momento crítico, como siguió narrando su protagonista: las fotos que habrían de conservar esos momentos dichosos se perdieron en el viaje de vuelta.

            – ¿Qué te dolía más de esa pérdida?

            – El que fueran testimonio de una experiencia tan maravillosa y se perdiera…

            – ¿Qué sentimiento representaban para ti dichas fotografías?

            – La felicidad que allí sentí…

            – ¿Y no sigue estando presente en ti? Eso que allí desarrollaste…

            – Sí, muy presente.

            b) Hubo un tiempo en que esta participante vivió una depresión importante… y descubrió el pintar. Pintaba horas y horas, se “olvidaba de todo”, “el tiempo no existía”, en esa actividad se sumergía y “era ella”, “no necesitaba nada más”.

            – ¿Y sólo era el tiempo que pasabas pintando?

            – No eran las horas que pintaba, sino la intensidad con que lo hacía. La sensación de estar sumergida totalmente. Una sensación de unidad total con lo que hacía.

            – Pero dices que te olvidabas también de las horas que pasaban, ¿eras consciente de lo que hacías mientras lo hacías..?

            – Totalmente consciente

            – ¿Y eras consciente de lo que hacías o de ti misma que lo hacías…?

            – Ambas cosas.

            c) Durante el transcurso de su carrera universitaria pasó por una fase autodestructiva, en la que incluso llegó a tomar muchos medicamentos, pero cuando meditaba “se distanciaba de sí mismo” y sus problemas actuales, “no sentía miedo a la muerte”, incluso le venían “flashes de la infancia” muy temprana. Es decir que, en medio de la fragilidad de su vida, emergían experiencias poderosas.

            – ¿Cómo te sentías en ese estado meditativo?

            – Una gran libertad, una gran creatividad

            – ¿Y qué más?

            – Aumentaba mi capacidad de observación, de penetrar en las cosas…

            – Tú observabas…

            – Era capaz de sentirme.

            – También, ¿sentías al que observa, el observador…?

            – Así es.

            Preguntábamos –y vosotros con nosotros– quienes somos en lo profundo de nosotros mismos, de qué estamos hechos en la hondura en calma del océano, y estas experiencias nos lo estaban revelando. El grupo hizo acopio de lo hallado, como tú puedes hacer lo mismo. Quizás consistamos de verdad en algo de todo eso, o al menos, algo hermanado con todo eso: la transparencia interior, la clara voluntad que emerge del interior y crea nuevos mundos, o tal vez son creados a través de ella misma, una felicidad sentida en sí y por sí, sin objeto, inenarrable, un estado de presencia interior que no depende de nada exterior para ser, con una intensidad sin límite, una fuerza que te liga al universo entero, una consciencia lúcida de los objetos y, a la vez, autoconsciencia de uno mismo como sujeto que ve, siente o hace, un estado de libertad y creatividad totales, yo mismo sin condicionamientos ni limitaciones, en que todo sale fácil y con naturalidad de mí a través de mí, una capacidad de penetrar en la verdad de las cosas y situaciones bajo su superficie, en que puedo sentirme mientras siento y me siento…

            Cualidades esenciales de mi yo profundo, único y permanente, más allá / más acá de mis fluctuaciones mentales, emocionales o físicas. Pero entonces, ¿te vale esta respuesta provisoria? Por lo menos, procura estarte atento a esos momentos en que tú eres tú mismo… ¿De qué están hechas esas tus experiencias, tan tuyas? Mientras las estás viviendo… Antes de que se transmuten en recuerdos o deseos, imágenes de tu mente, y quieras contarlas, dejando de ser lo que son; por ese mismo  gesto mental: re-presentación y no ya presencia, cosa y ya no ser.

Sólo a partir de que había dudado acerca de la verdad de otras cosas, se seguía muy evidente y ciertamente que yo era, mientras que, con sólo que hubiese cesado de pensar, aunque el resto de lo que había imaginado hubiese sido verdadero, no tenía razón alguna para creer que yo era[iv].

El estado de yoga es la detención de la actividad automática de la mente.

Entonces, el que observa permanece en su propio centro.

En las demás ocasiones, se identifica con la agitación mental[v].


[i]Café filosófico celebrado en Vélez-Málaga (10.9), el día 21 de junio de 2019, en la cafetería Área Quattro, a las 17:30 horas.

[ii]Vivir, poema inédito del autor.

[iii]Lou Marinoff, Más Platón y menos Prozac.

[iv]Descartes, Discurso del método.

[v]Patanjali, Yoga-sutra.

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