De ratones y hombres – John Steinbeck

De ratones y hombres – John Steinbeck

Fecha: 20 de febrero                                  Hora: 20 h.

Lugar: “Hotel Torremar”                           Torre del Mar

Resumen del libro

De ratones y hombres narra la historia de Lennie, un deficiente mental, y su compañero y ángel de la guarda George, dos braceros al borde de la indigencia. Contratados en una granja regentada por un ex boxeador, la insatisfecha esposa del patrón pone en serios aprietos a Lennie, que la mata accidentalmente y huye al bosque. Un conmovedor canto a la amistad y sobre todo una novela intensa con unos diálogos ejemplares y perfectamente construidos, de la que ningún lector podrá olvidar su desenlace.

Resumen de la sesión

Al hablar de esta obra que comentamos hoy de John Steinbeck, recordamos que su autor fue Premio Nobel de Literatura en 1.962, pero además, escribió entre otras muchas, “La perla”, “Las uvas de la ira” o “Al este del Edén” llevadas al cine o al teatro  con un éxito extraordinario. Precisamente “De ratones y hombres” podría considerarse en su estilo como novela-teatro por su lenguaje sencillo, personajes sencillos y técnicas literarias sencillas. Alguien apunta que en su publicación (1.937) fue un libro muy polémico, ya que se acusaba a Steinbeck de utilizar un lenguaje muy vulgar; sin embargo hoy se lee en todas las escuelas de EEUU de forma obligatoria.

Situamos la historia en la Gran Depresión estadounidense de los años 30 y nos narra la vida de dos temporeros, George y Lennie, con un tipo de trabajo muy frecuente en esta época, llegando a Soledad en California. Claro que lo normal es que los trabajadores fueran solos y no acompañados como en este caso, siendo la soledad una de las numerosas denuncias – y que citaremos más adelante – que se relatan en este breve libro. La relación entre ellos dos es de amistad pero desempeñando el primero el papel de “tutor” del segundo por encargo de la tía de Lennie, Clara, ya que es tremendamente fuerte, pero deficiente mental, lo que va a llevar a George a vivir situaciones muy comprometidas provocadas por Lennie. Las causas que pudieron llevar a este   compromiso originó un pequeño debate, siendo una de las muchas dudas que va a provocar Steinbeck a lo largo del libro. También se recordó que esta historia está basada en la propia experiencia del autor que tuvo una vida de vagabundo y temporero en su juventud.

Una de los temas fue el analizar la personalidad de Lennie, llegando a la conclusión de que no tenía maldad, considerándolo como un niño pequeño y como tal eran sus comportamientos. Alguien comentó que George lo mimaba mucho pero se le rebatió diciéndole que más bien eran muestras de cariño y amor hacia él dadas sus limitaciones. Se alaba el compromiso de George con su cuido, a pesar de los problemas que le causaba, aceptándolo como era a pesar de las numerosas correcciones que le tenía que hacer. Se señala lo complicado que era tratar a personas como Lennie, y sin embargo George, a pesar de su rudeza como campesino, empleaba una gran habilidad hablándole con gran dulzura y repitiéndole una y mil veces aquel cuento interminable de los conejos que él iba a criar en un terreno que comprarían algún día. Como le chillaran, Lennie se volvía agresivo, como le pasó en el pueblo de Weed cuando al querer tocar el vestido de una de las chicas de la cantina, ésta empezó a chillar diciendo que la quería violar. El resultado fue que tuvieron que salir del pueblo de forma precipitada huyendo de los vecinos que los querían linchar. Este fue el motivo de su llegada a un nuevo rancho de Soledad donde se desarrolla la historia que cuenta este libro.

Para ver la dependencia que tenía Lennie de George, se comentó el momento de tensión que originó Crooks, el cuidador de caballos, de raza negra, cuando hablando con Lennie en su habitáculo le insinúa a éste que George, que ha ido a divertirse al pueblo con sus compañeros a pasar la noche del sábado, no piensa volver y se va a quedar ya solo para siempre. Al ver la cara de violencia de Lennie, tuvo que rectificar rápidamente diciéndole que ya estaban al llegar todos. La relación de Crooks con el resto de peones del rancho será también una muestra del racismo imperante en aquel lugar.

Se comenta que Steinbeck relaciona en sus obras a las personas con la naturaleza, siendo este libro un ejemplo de ello. La ilusión de George y Lennie era la de todos los campesinos: tener una propiedad donde ellos fueran dueños de sus decisiones. Es una historia muy bonita – se dijo – que continúa cuando el anciano Candy, barrendero del rancho, también quiere formar parte del “proyecto” de George y Lennie de poseer un terrenito para sembrar maíz  y una pequeña granja con un perro, conejos, una cabra y una vaca, donde ellos decidirían cuando iban a dejar de trabajar. Esto le alegra la vida al  triste de Candy que lo veía como una realidad, llegando a ofrecer todos sus ahorros para que esta idea fuese realizable. Alguien opina que este proyecto no podía ser viable, pero lo hacían para ilusionarse por la vida tan miserable que llevaban o para hacer George feliz a Lennie y controlar así su comportamiento. La opinión de que era inviable se basaba en el argumento de Crooks, que manifestaba que todos los trabajadores decían lo mismo y luego se gastaban el dinero en bebida y mujeres. Se matiza que este sueño lo tuvo George mientras tuvo a su lado a Lennie, pensando después en sobrevivir como hacían todos, según  interpreta alguien tras el desenlace final. ¿Mantendrían George y Candy el proyecto sin Lennie? Se opina que es una duda más que nos deja Steinbeck en el aire para que cada uno le ponga su final.

Se aporta la relación de temas que se tocan, de una u otra forma, en el libro: la amistad, la solidaridad, la soledad, el racismo, las ilusiones, la vejez, el abuso de autoridad, la compasión, la supervivencia… Muchos e interesantes.

Otro de los personajes que analizamos, es el de la única mujer que aparece en la obra (sin contar a la tía Clara) y que curiosamente el autor no le pone nombre: la mujer de Curley (hijo del patrono del rancho). Es una mujer desgraciada por el trato que recibe de su marido que no le hace caso al ser un matrimonio de conveniencia para ambos, donde él sólo veía poseer su figura atractiva y ella su poder económico. El marido, antiguo boxeador profesional, sólo se dedicaba a retar a los demás buscando pelea, viendo ahora al fortachón de Lennie como alguien a quien provocar. Ella, ante la soledad a que le somete su marido, busca conversación y compañía entre los hombres que trabajaban en el rancho, recibiendo el desaire de la mayoría y los celos del machista de su marido que siempre la estaba buscando por el rancho preguntando a los trabajadores por ella ya que “no se fiaba” de su comportamiento, pensando, incluso, que tenía alguna relación con Slim, el mulero, quizá el más respetado del rancho por el resto. Al igual que con Curley, Lennie también va a ser objeto de la atención de su mujer con dramáticas consecuencias. No trata Steinbeck muy bien a las mujeres en esta obra, ya que los dos casos en los que intervienen mezclándose en la vida de Lennie, lo hacen de forma muy desagradable para los intereses de éste o bien para citar las visitas que hacen los trabajadores a los prostíbulos los fines de semana.

Otro de los temas que denuncia el libro es el de la vejez, representado por el trato que se le da al perro de Candy y a éste mismo. Carlson, uno de los peones del rancho, convence a su dueño para que sacrifique de un disparo a su perro que estaba ciego, apenas comía y echaba muy mal olor. Discrepancias en el debate sobre si se hizo bien o no al matar al perro de Candy. Lo que sí se vio fue un paralelismo entre la vejez del perro y la de su dueño; la situación de las personas de edad avanzada dentro de nuestra sociedad. Otro aspecto que se analizó fue el que Candy se arrepintiera de haber dejado que Carlson sacrificase a su perro en vez de haberlo hecho él mismo. Steinbeck nos está anunciando con este incidente el desenlace final pero con otros protagonistas.

Me ha parecido una obra muy dura, durísima – manifiesta otra asistente – , cómo en una obra tan corta se puede exponer un fatalismo social tan duro. Personas que están condenadas a repetir roles y a no poder salir de su círculo. Parece que en ciertos momentos van a conseguirlo pero es la realidad de un fracaso, de gente que parece que van a salir a flote pero no lo consiguen. También quiso resaltar lo tremendamente circular del argumento del libro que empieza y finaliza en el mismo lugar, así como la simbología de las muertes del ratoncito y del perrito por las caricias de Lennie y el aviso que le da George de que si alguna vez le pasa algo se dirigiese hacia el río junto a las cañaveras,  el mismo lugar de su llegada a Soledad.

Para otro de los asistentes han sido dos los temas que le han hecho recapacitar. Primero, la vida de los campesinos, de los temporeros; una vida monótona con muchas privaciones y necesitando de la diversión en las cantinas como único escape. Una vida amarga a pesar de las ilusiones que se montan. Segundo, el cargo que se echa George, con Lennie, persona discapacitada en el que el nexo no es la familia, sino la amistad. Además, ambos se complementan perfectamente.

¿Os esperabais el desenlace final?, se preguntó. Algunos opinaron que desde que George le dice a Lennie dónde tenía que acudir si ocurriese algo lo pensaron, así como  que iba a tener problemas con la mujer de Curley dado su carácter coqueto con los hombres y las características de Lennie que ya había tenido problemas con otra mujer en el pueblo de Weed. Lo que ocurrió entre Lennie y la mujer de Curley fue fruto de la provocación de ésta que desconocía las debilidades y limitaciones de Lennie en las demostraciones de afecto y cariño hacia los demás. Lennie no quería matarla; a lo más que llega es a reconocer que ha hecho “algo malo” que va a disgustar y enfadar a George. A mí me sorprende el final junto al río – decía alguien – ya que lo que hace George es cometer un asesinato. Esta opinión fue inmediatamente rebatida por una mayoría que vieron en ello más un acto de amor que otra cosa, ya que lo que George quiso evitar con su acto, fue la venganza y el linchamiento que Curley y el grupo de peones del rancho pensaban realizar si encontraban a Lennie. Solo George y Slim entendieron realmente lo que allí había ocurrido.

Para finalizar, alguien comparó el último momento de George con Lennie con la escena de la película “La vida es bella” donde el padre se despide de su hijo jugando o las imágenes que hemos visto estos días en TV de la guerra de Siria en las que un padre hace reir a su hija, para huir del dramatismo del momento, mientras explotan las bombas a su alrededor. Cómo en esos duros momentos alguien es capaz de deformar la realidad convirtiéndola en algo divertido para evitar el sufrimiento. George hace disfrutar a Lennie repitiéndole una y otra vez la historia del terrenito, los conejos y demás animales que van a tener, mientras llega el triste y macabro momento. No hay sufrimiento. George, es una persona que fue capaz de cumplir hasta el último instante, y a pesar de todo, el compromiso que había adquirido ante  la tía Clara de cuidar de Lennie.

 “El libro es cortito y, como los perfumes concentrados, una maravilla”, aportaba de una de los asistentes. Cada personaje es para analizarlo individualmente y el mensaje y el compromiso social de Steinbeck, manifiesto. Un libro precioso.

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Próximo libro: “El poder”                                      Autora: Ana Rocío Ramírez

Fecha: 19 de marzo                                                 Hora: 20 h.

Lugar: “Hotel Torremar”                                            Torre del Mar

¿Qué significa ser padres?

¿Qué significa ser padres?

Si tú volvieras a vivir lo que has vivido, ¿qué harías, o no harías, necesariamente? ¿Tendrías la misma actitud? ¿Vivirías de la misma manera lo que has vivido?[1] Dejemos aparte cualquier clase de presunción metafísica o religiosa, y entreguémonos a este experimento mental, a este ejercicio de la imaginación, conscientes de nosotros mismos. Una prueba del algodón muy del gusto de Nietzsche, aunque esta vez no nos pondremos etiquetas: si hemos vivido bien o hemos vivido mal. Si somos suficientemente vitales y afirmamos la vida tal como es. No, sin juicios. ¿Qué volverías a hacer o no volverías a hacer? Simplemente, para aprender de nosotros mismos en un futuro muy próximo… Dieciséis participantes de este segundo café filosófico del año ofrecieron públicamente sus propios aprendizajes: experimentar la vida tal como es, elegir mejor a mis amigos,  aprender mejor, pasar más tiempo con mi padre, ser más lanzada, no compararme con los demás, quererme más, tratar de vivir cada día feliz, escucharme más, ser mi mejor amiga, no bloquear mis emociones, no ser tan impaciente, estudiar, viajar por mí misma, expresar lo que siento, volver a ser maestra, ser más consciente y menos visceral. Y ya tan sólo quedaría añadir lo tuyo…

Pero, siguiendo hilo sutil del diálogo habido aquella tarde, los padres, ¿haríamos lo mismo de la misma manera? Los hijos, ¿responderíamos igual? ¿Qué es ser padres o madres en estos tiempos? ¿Y ser hijas o hijos? Es muy posible que una cosa sea inseparable de la otra. Pues bien, esto fue lo que se preguntaron y esto fue lo que sucedió…

Hoy en día ejercer la función de padres, educando bien, es imposible. Incluso, en numerosas ocasiones, no se sabrá si se hace bien o se hace mal. De manera que, durante el diálogo filosófico,  fue necesario hacerse cargo, primero, del mundo en que nos ha tocado vivir, su complejidad y su celeridad. A pesar de todo, los participantes (recordemos: jóvenes y adultos) estuvieron una hora y media debatiendo acerca de cómo educar adecuadamente en estos días, de manera que hubo al final que transformar la tajante afirmación del comienzo: ser padres no es imposible, pero sí que es difícil… Y dieron testimonio de la dificultad, a través de los titubeos y rectificaciones de sus opiniones iniciales. Aunque para esto, y no otra cosa, se viene a dialogar. Por otro lado, fueron capaces, promediada la discusión y, sobre todo, al final, de reconocer que lo descubierto implicaba una correspondencia: cualquier característica mostraba su carácter recíproco. Padres e hijos. Hijos y padres. Mutuamente. Ésta fue una conclusión muy muy interesante. Así que nada de culpables, nada de culpabilidades arrojadas con desprecio. Cada miembro de una relación lleva a la misma su propio grado de desarrollo o madurez personal. Hace lo que puede… Seguro que hace lo que puede, no en vano, se juega mucho cada una de las partes de una relación tan cercana, tan sentida como ésta. Tan sufrida. Una relación  que tanto nos hace, y tanto nos deshace, a cada uno de nosotros, a diario… Otra conclusión –no menos relevante– se refiere al tiempo de juego: como toda relación, siempre se juega en el presente, aquí y ahora. ¡Qué importa lo que pasó! ¡Qué viene a importar lo que me figuro que pasará en vistas de lo que ha pasado…! Siempre puedes, siempre podemos cambiarlo todo. Un todo o un mucho. Hasta ahora ha pasado pero, que siga pasando ahora mismo, depende también de ti… Tú estás en disposición de contribuir en una determinada dirección.

Pues bien, he aquí una posible lista de ingredientes necesarios para una relación paterno-filial válida en estos tiempos. Los padres, ser una guía flexible de sus hijos. Orientación, pero no coerción. Cauce pero no viaducto. Límites, pero no limitaciones. No comparar situaciones, épocas, personas… (“En mis tiempos…”, “tú no sabes nada del mundo actual”, “tu primo…”, “el padre de mi amigo…”, etc.). Aprender a expresar la propias emociones: cómo me siento, cómo me sienta… y preguntarlo: ¿cómo te sientes…? Mostrar vulnerabilidad no es debilidad. Además de lo reconfortante que es constatar que tú también lo has sentido, que a ti también te ha pasado…, y a los demás. A pesar de su frecuente asimetría (por la edad, la madurez, las experiencias…) es posible una relación justa entre padres e hijos. No son iguales los padres y los hijos, pero es posible tratarse con justicia, ajustada en función de las circunstancias y las características de cada uno. El mutuo dar y recibir se nos aparece como un aprendizaje fundamental en el arte de vivir: no se puede dar si no se está dispuesto también a recibir,  ni recibir si uno no sabe dar. Además, es imposible una relación estrecha como es ésta sin el reconocimiento mutuo, como seres, su valor, su propia identidad. Es necesario un ambiente en donde esto sea posible: el recíproco reconocimiento de que yo también existo. Todas las partes han de mostrar su mente abierta a la novedad, al cambio, a la diferencia; que sus respectivas imágenes del otro no impidan ver al otro. Contar con él o con ella. No olvidar que todos vamos cambiando y que la imagen fija del otro sólo está en mi imaginación, como parte de mis creencias. Es preferible una imagen de contornos suaves, difuminados… Y es también mucho mejor no vivir los padres en los hijos, o a través de ellos… Vinculación inquebrantable y a la vez autonomía. No dependencia mutua o de una parte respecto a la otra. Ni síndrome del nido vacío (preparase con tiempo) ni tampoco la impostura del permanente rebelde sin causa. Aprender a soltar los hijos, aprender a soltar los padres… Y nunca olvidar la importancia de la aceptación, de que cada uno hace lo que puede, de la mejor manera que sabe. Pero que esto no es estático, sino que está en perpetuo movimiento; apreciable, si uno está suficientemente atento. Estos fueron algunos de los destilados, que te ofrecen los participantes. Esperamos que te aprovechen, cuando seas padre o madre; mientras seas hijo o hija.


[1]   Sobre los padres y los hijos: Café Filosófico en Vélez-Málaga (11.5), celebrado el 21 de febrero de 2020, en la cafetería Bentomiz, a las 17:30 horas.

Publicado en HomoNoSapiens: https://www.homonosapiens.es/cafe-filosofico-que-significa-ser-padres/

La trenza – Laetitia Colombani

La trenza – Laetitia Colombani

Lugar: “Hotel Torremar”                           Torre del Mar

Resumen del libro 

En esta narración vibrante y conmovedora, Laetitia Colombani —guionista, directora y actriz de reconocido prestigio— aborda las historias de tres mujeres que, nacidas en continentes muy dispares, comparten unas ideas y sentimientos que las unen en un poderoso anhelo de libertad.

INDIA. En Badlapur, la intocable Smita sobrevive recogiendo los excrementos de una casta superior. Resignada a su condición, está decidida en cambio a que su hija no siga sus pasos: la pequeña irá a la escuela y su vida será digna y provechosa, aunque para ello Smita tenga que desafiar las normas establecidas.

ITALIA. A Giulia le encanta trabajar en el taller familiar, el último de Palermo que confecciona pelucas con pelo auténtico. Hubiera podido ir a la universidad, pero dejó el instituto con dieciséis años para iniciarse en los secretos de este oficio. Cuando su padre sufre un accidente y Giulia descubre que el negocio está al borde de la quiebra, afronta la adversidad con valentía y determinación.

CANADÁ. Sarah es una abogada de éxito en Montreal que lo ha sacrificado todo por su carrera: dos matrimonios fallidos y tres hijos a los que no ha visto crecer. Un día, tras caer desmayada en el transcurso de un juicio, Sarah comprende que su vida ha dado un vuelco y que deberá escoger lo que de verdad le importa.

Smita, Giulia y Sarah no se conocen, pero tienen en común el empuje y el tesón de las mujeres que rechazan lo que el destino les ha reservado y se rebelan contra las circunstancias que las oprimen. Como hilos invisibles, sus caminos se entrelazan, formando una trenza que simboliza la voluntad inquebrantable de vivir con esperanza e ilusión.

Resumen de la sesión

Inicia el análisis una de las asistentes diciéndonos que le ha gustado la obra pero que le ha parecido más un cuento que una novela. De las tres historias, la que más me ha impresionado ha sido la de Smita en la India que es muy dura. Sorprende que la historia de los intocables se mantenga en el tiempo, nos decía. De esta historia destacamos también la documentación de la autora para describirnos algunas de sus costumbres y tradiciones, así como la fuerza de la religiosidad de sus habitantes.

El enlace de las tres historias va a ser el pelo que Smita y su hija Lalita ofrecen al dios Visnú en la India, continúa con Giulia y su fábrica de pelucas naturales de Sicilia y finaliza con la peluca que adquiere Sarah en Canadá. Tres mujeres de tres mundos, tres culturas y tres niveles económicos muy diferentes que llegan a unir sus destinos inesperadamente gracias a la fortaleza  que les va a servir como motivación para cambiar el destino a que se ven abocadas sus vidas. Muy valientes las tres: Smita, porque se atreve a marcharse de su pueblo dejando atrás a su marido que no comparte esa idea, ya que quiere ofrecerle a su hija una vida diferente a la que estaba viviendo ella y habían vivido sus antecesores. Todo ello es más complicado por pertenecer a la casta de los dalit (intocables); la segunda, Giulia, siciliana de sólo veinte años, se nos muestra como una mujer empoderada que es capaz de sacar adelante la empresa que hereda de su padre fallecido inesperadamente y que estaba a punto de desaparecer por las deudas que acumulaba. Ayuda importante le va a aportar Kamal, su amante, de religión sij, emigrante hindú legalizado pero a los que la sociedad siciliana miraba con recelo; y por último Sarah, canadiense y abogada de profesión de uno de los bufetes más famosos de Montreal y a quien todos veían como la sucesora del socio fundador frente a otros abogados de prestigio. Pero aparece de pronto el cáncer y Sarah se rebela ante esta nueva situación, en principio no aceptándola y defendiendo que puede seguir llevando el mismo ritmo de vida; después, los  enemigos que tenía dentro de su trabajo sacan sus malas artes para desplazarla poco a poco hasta que la marginan completamente. Sarah tiene dos opciones, hundirse y dejarse vencer por la enfermedad o enfrentarse a ella empezando por aceptarla. Una mañana se pone un gorro que tapa los efectos de la quimio y decide ir a comprarse una peluca. Le da un giro a su vida volcándose con sus tres hijos y descubre que es más feliz.

Se plantea el tema, tras analizar estas tres historias, de que si la fortaleza es mayor en las mujeres que en los hombres cuando aparecen las dificultades en las familias. Hubo diversidad de opiniones. Habrá casos en que sí, como los narrados anteriormente, pero no se puede generalizar, aunque quizá, ante la adversidad, la mujer puede tener más recursos, matizó alguien.

Otro de los asistentes se hizo una serie de preguntas con relación al libro, llegando a la conclusión de que le ha sido muy agradable de leer, creíble y que, para él, sus protagonistas son tres heroínas que nos transmiten un mensaje de superación y de rebeldía en los tres casos, destacando que al mismo tiempo, la autora hace una crítica social. Con la historia de Smita  denuncia lo que pasa en la India; en el caso de Giulia nos cuenta su fortaleza en sacar la empresa adelante  precisamente con la ayuda de un emigrante que le da las claves para solucionar la crisis y en el caso de Sarah, la autora nos denuncia cómo funciona el llamado “primer mundo”, donde profesionalmente unos devoran a otros.

La obra me ha enganchado de principio a fin – manifestaba otra de las asistentes -, son tres historias trenzadas entre sí, pero al final, es una sola historia con un comportamiento común de las tres. Nos muestra a tres sociedades de tres continentes y niveles diferentes: el más humilde  en la India, uno intermedio en Italia y el más progresista en Canadá. El título está muy bien relacionado con el desarrollo de la obra y con su temática que gira alrededor del pelo, aunque el hecho de estar contadas las tres historias por un narrador, quizá le quita la fuerza que hubiera tenido la novela si hubiese sido contada por cada una de las protagonistas en primera persona.

Como anécdota y ante el protagonismo que tienen las pelucas en la novela, comentamos  varios de los asistentes el habernos encontrado con la situación de haber acompañado a algún familiar en ese momento tan especial de seleccionar una peluca por vivir una experiencia como la de Sarah.

Otro aspecto analizado fue la extensión del libro. Para algunos fue suficiente en cada historia, ya que en otras tertulias habíamos comentado que a algunos de los libros leídos les sobraban páginas alargando el autor o autora las historias innecesariamente. Pero hubo a quien le hubiese gustado conocer si Smita y Lalita llegaron por fin a su destino, si la empresa de pelucas de Giulia tuvo el éxito pretendido y si Sarah supera el cáncer y cómo enfoca su nuevo futuro profesional. Quizá tres o cuatro páginas más por historia hubiesen satisfecho este deseo, pero son también muchos los autores y autoras que optan por los finales abiertos como ha ocurrido en este caso.

En fin, para todos ha sido una obra ágil y entretenida y donde también gustó que los diferentes capítulos de las tres historias se fuesen alternando de forma correlativa. Sencilla y muy original…

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Próximo libro: “De ratones y hombres”                  Autor: John Steinbeck

Fecha: 20 de febrero 2020                                      Hora: 20 h.

Lugar: Hotel Torremar                                            Torre del Mar

Sobre la sinceridad

Sobre la sinceridad

¿Siempre hemos de ser sinceros?

Antes de dialogar sobre la sinceridad, en el encuentro hubo lugar para plantear diversos deseos radicales. Pero, ¿qué puede ser eso? Estamos habituados a expresar deseos particulares, referidos a la vida propia, o bien, a la vida de las personas o situaciones que nos rodean. Al menos, de una manera sentida. De ahí la virtualidad de este ejercicio filosófico. Un deseo radical no es extremista o exagerado –eso puede venir después, para bien o para mal– sino que va a la raíz del asunto, a lo esencial o fundamental o básico, a lo más importante, el origen desde donde se genera todo el tropel de consecuencias deseables o no deseables, visto desde una perspectiva general o universal… lo más posible. No está de moda lo común ni lo universal y, quizás por ahí, nos vengan muchas de las pérdidas actuales, fugas de “lo mejor posible que podamos”. Mirad la política habitual, mirad la economía establecida… miremos nuestro propio desarrollo moral, como aconsejaba mirarlo Lawrence Kolhberg.

Pues bien, a continuación, una justificada muestra de radicales deseos: poner conciencia en lo que hacemos y decimos; no olvidar que siempre está disponible el diálogo, educarse para estar dispuesto a dialogar; libertad, sí, pero fraterna, no de la mal entendida libertad, no excluyente, solidaria; no olvidar que el bien común me incluye siempre a mí también; una paz mundial, basada en la justicia, como nos recordaba en la práctica Mahatma Gandhi; tampoco olvidar el cotidiano regalo de la vida en mí, que me hará capaz de apreciar la vida de los otros; y el amor, que no es el romántico amor, sino el sentimiento de unidad con todo, la comunicación, comunicarnos, radical deseo y básico para todo lo demás; y, cada vez más, engrosar la gente que no quiere irse a vivir Marte (Jorge Riechmann); valorar la vida natural de nuestro planeta, que no puede separarse de un uso responsable de la tecnología, en una era tan científica y tan tecnológica como la nuestra.

Volviendo al tema central del encuentro filosófico: sí, hay que ser sinceros, pero es más importante todavía considerar si en ello duermen límites que hay que mantener bien despiertos. Por  ejemplo, yo debo ser sincero tras respetar la voluntad del otro, de querer saber la verdad, y no delante, ponerse uno por delante, un afán ansioso por decir la verdad a toda costa, cuando es posible que ni siquiera los interesados nos lo hayan preguntado. No olvidar que la verdad no es mi verdad, sino que la verdad es poliédrica, que sólo accedemos a una perspectiva de la realidad, como nos enseñó Ortega y Gasset, integrando mi verdad con tu verdad. Y Antonio Machado:

¿Tu verdad? No, la Verdad;y ven conmigo a buscarla.La tuya, guárdatela.

Considera también si una sinceridad que produzca daño –quizás, incluso, me lo produce a mí– no sería, de nuevo, un exceso de sinceridad, que puede llegar a ser innecesaria o contraproducente. En esta línea, consideró el diálogo si es posible que el hecho de ser sincero, te haga más vulnerable ante los demás, sobre todo para aquellas mentes más interesadas y oportunistas. O si mostrarse vulnerable es, en verdad, un inconveniente o bien incluye sabrosos frutos a medio o largo plazo. Desde luego, el nudo gordiano no está en que los demás te etiqueten, sino en que tú mismo te pongas, o asumas, las etiquetas. Y esto es una cuestión del desarrollo personal de cada uno. Aunque, es cierto que también para esto dialogamos en un encuentro filosófico como éste: para ser más nosotros mismos y conocernos mejor, con la ayuda del espejo que son los demás.

Por supuesto, un límite ineludible, que lo cambia todo y predispone por completo al oyente –favorable o desfavorablemente– se refiere a la forma de presentar lo que decimos o nos disponemos a realizar. Y, por ahí, el grupo de discusión comenzó a pergeñar la idea de una sabia sinceridad. Es posible que alguno de ustedes, que leen esto, puedan llegar pensar que la escucha de estos límites de la sinceridad, en lugar de convertirla en una sinceridad bien entendida, la transmuta en hipocresía o falsedad, incluso, pudiera llegar a mezclarse de egoísmo insensible. Por esto, es tan importante la consideración a una sinceridad prudente o sabia, virtuosa, como se dijo durante el encuentro. ¿Cuándo y cómo decir lo que uno piensa? Esto requiere de ciertas virtudes, que han de ser desarrolladas, para poder ejercer una sinceridad madura, buena para uno mismo y para los demás: la comprensión abierta de la situación, una capacidad suficiente para sentir con el otro (compasión), el amor o sentimiento de unión con los demás, que son como yo y sienten como yo… tratan en lo posible de ser sinceros, cada uno con sus dificultades y aciertos. Que yo puedo ser sincero, al margen de si lo son los demás, y esto depende de mí, siempre.

En definitiva, la pregunta que uno mismo debe hacerse, para hacer un buen uso de nuestra capacidad sincera en el decir y en el obrar (autenticidad, que los antiguos griegos llamaban parresía), es la siguiente: ¿Qué busco yo al tratar de ser sincero? ¿Qué me mueve…? Es decir, la necesidad imperiosa de examinarme yo, si soy capaz de ser sincero conmigo mismo, primero y antes de nada. Pues, de lo contrario: ¿realmente puedo llegar a ser sincero con los demás, si antes yo no lo soy conmigo mismo? Necesitamos una mínima transparencia de nosotros mismos, ser nosotros mismos… Y si soy yo quien dice o hace, la sinceridad la manifiesta mi sola presencia. Y si soy yo, puedo entonces, perfectamente, decidir si algo lo digo o no lo digo, lo hago o no lo hago. Así no soy, en absoluto, falso o hipócrita. Soy yo. Y si lo soy conscientemente, tendré en cuenta mis circunstancias, las de la verdad que creo transmitir. Ortega y Gasset, ipse dixit:

Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo.


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Los beneficios de los árboles en el campo y la ciudad

Los beneficios de los árboles en el campo y la ciudad

Organizado por la Sociedad de Amigos de la Cultura, decenas de personas asistieron el pasado martes día 14 de este mes, en la sala del Mercado de San Francisco de Vélez-Málaga, al acto de presentación del nuevo libro de Rafael Yus (GENA-Ecologistas en Acción): “Árboles forestales y ornamentales de la Axarquía”, haciendo un apasionado elogio de las funciones esenciales y saludables de unos seres vivos que merecen nuestra admiración y respeto por lo mucho que nos aportan,  animándonos a cuidarlos con el mismo entusiasmo que actualmente están conquistando las mascotas familiares. 300 páginas de textos rigurosos y fotografías didácticas que son un magnífico regalo en estos tiempos en que los libros están perdiendo los valores que reivindican estos 76 personajes de nuestro paisaje, en la sierra o en la ciudad, y que Rafael Yus  los hace visibles y saca del anonimato

El autor, insistió en que los árboles son los seres vivos más majestuosos que existen en la naturaleza, no sólo por el tamaño que pueden llegar a alcanzar, sino por su longevidad y su porte. Cada árbol tiene su propia elegancia, su forma de estar en la naturaleza o en los jardines o calles de nuestras ciudades. Todos los pueblos tienen “su” árbol, el que les simboliza, el que ha sido testigo mundo de generaciones tras generaciones, el que figura como parte del decorado del escenario de sus vidas. Ello explica el dolor que mucha gente siente cuando ven su árbol abatido, sea por razones naturales o por razones de ordenación urbana. Los árboles, son el refugio y el sustento de multitud de seres vivos de todos los reinos, y su mera existencia ya nos están indicando un plus de salud del lugar en que se encuentran, sea en los ecosistemas naturales o en nuestras calles y jardines. Este manual, parte de los sesenta artículos publicados en la revista de publicidad veleña “Todo”, a los que se le ha añadido más información y mucha más ilustración. Su objetivo es dar a conocer a los pueblos de la Axarquía la riqueza que tienen en sus montes (árboles forestales) y en sus ciudades (árboles ornamentales). No sólo es útil para identificar estos majestuosos seres vivos, sino también para conocer sus usos tradicionales y las creencias que ha habido en torno a ellos. Razones poderosas para amarlos y defenderlos de su maltrato y destrucción

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