Café Filosófico en Vélez-Málaga 5.7
21 de marzo de 2014, Cafetería Bentomiz, 17:30 horas.

 

“Los malos [amigos] serán amigos por deleite, o por provecho, pues son en esto semejantes, pero los buenos serán amigos por sí mismos, porque éstos en cuanto son buenos son absolutamente amigos, pero los otros accidentalmente, y en cuanto quieren remedar a los buenos en alguna cosa” (Aristóteles, Ética a Nicómaco, VIII, 4).

“El que conoce el principio masculino y se mantiene conforme a lo femenino es como el profundo cauce del mundo donde confluye todo bajo el cielo” (Tao Te King).

¿Qué es la amistad?

A nadie se le escapa que necesitamos ser acogidos y que también nos ayuden a ver más claro, si es posible. Así que estamos buscando siempre a un buen amigo. Dos funciones de la amistad que responden a dos estilos, femenino y masculino, que los participantes de nuestro encuentro filosófico van a descubrir para ti. Estábamos allí, en la Cafetería Bentomiz, al día siguiente del equinoccio de la primavera, que se despertaba perezosa para pocos días después aletargarse de nuevo, ya sin demasiada convicción, pues había llegado su hora astronómica.

Una vez se hubo creado el ambiente adecuado, se propusieron los siguientes temas de investigación: las creencias, la amistad, la inteligencia artificial, los sentimientos. Ya sabéis cuál era el más atractivo aquella tarde. ¿Qué es la amistad? ¿Cómo se manifiesta? ¿Por qué hay? ¿Cuánto dura? ¿Para qué sirve? ¡Más despacio! Comencemos por el principio: ¿Qué es la buena amistad? Una pregunta del moderador que fue rápidamente impugnada, pues la amistad no había de tener adjetivos; no había de ser buena o mala, pensemos mejor en el sustantivo. Tomemos a la amistad en sí misma.

—Es una relación duradera.

—Es la más duradera.

—Pero, ¡estáis también vosotros tirando de adjetivos! ¿Qué es la amistad en sí misma?

—Es aquella en que nos mostramos tal como somos.

Gustó mucho al grupo esta aproximación a la amistad: la naturalidad que te ofrece, la posibilidad sencilla de poder ser tú mismo. “El amigo actúa como de espejo; no interpreta, no juzga”. Y se aclaró entre todos qué podía significar eso de “ser un espejo” en el que tú puedes mirarte y verte mejor, más distanciadamente, el que te ofrece tu amigo o tu amiga.

En cada ocasión, si sabíamos buscar lo que necesitábamos, lo encontraríamos en las personas adecuadas. Acogida o análisis, escucha o acción, profundidad o simplicidad, solidaridad o claridad. ¿Tienes tú amigos de todo tipo y sabes acudir a ellos cuando lo necesitas? ¡No te quedes atrapado en los estereotipos! ¿Y no te podrían dar de todo eso también, aunque sea a un nivel básico, otros seres no humanos, por ejemplo, tu perro que te acompaña fielmente y también te defiende de algún peligro cuando te hace falta?

 

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